Reina ( I I libro )

Capitulo 58 - Paulina

—Hoy te casas, princesa —dijo mi padre, casi llorando. Había pasado un mes desde aquella pequeña discusión que tuvimos, y entre las peleas de Margarita, Kate y Erika sobre los detalles de la boda, por fin había llegado el día.

El aire estaba cargado de emoción, nervios y la sensación de que todo se estaba alineando como debía. Estaba tan emocionada que apenas podía contener la sonrisa.

Mi vestido, tan espectacular como había soñado, era blanco, casi igual al que usé el día de la coronación. La tela era tan fina que parecía que flotarías si intentaras moverte demasiado rápido. Mis manos, temblorosas, acariciaban la cadena que me había dado Fabricio la noche que selló nuestra promesa de un futuro juntos, mientras que la otra, la piedra de mármol con la hoja grabada, la guardaba en una caja que pensaba darle esta noche, en privado, al igual que algo más que había preparado para él.

Estaba tan feliz, tan llena de emoción. Mi vestido era realmente extravagante y enorme, cubría mis pies casi por completo. La tela blanca brillaba a la luz de las velas y el sol que entraba por los grandes ventanales. Las mangas largas caían delicadamente sobre mis brazos, y el escote redondo resaltaba mi cuello, mientras que una diadema de perlas blancas destacaba en mi cabello, que caía en ondas suaves sobre mis hombros. La cola del vestido, ¡qué cola!, Era tan grande que parecía no tener fin. Cada paso que daba era como una danza, un pequeño desfile que mostraba la magnitud de este día tan importante.

—Estoy tan feliz por ti, mi niña. Mamá estaría muy orgullosa de ti... —dijo mi padre, con los ojos cristalizados. Sentí una punzada en el corazón al recordar a mamá. Le sonreí y él me besó la frente. Luego, extendió su brazo para acompañarme al jardín donde se celebraría la boda. Con un nudo en el estómago, tomé su brazo.

—Estoy nerviosa, papi —le dije, como la niña pequeña que me prohibí ser la vez que mamá se despidió de mí. Él me miró con ternura, sus ojos llenos de comprensión.

—Todo estará bien, amor —me dijo, abrazándome con fuerza, como si quisiera transmitirme toda su calma. Estaba claro que él también sentía esa mezcla de emoción y ansiedad, pero su presencia siempre me daba paz.

—Gracias, papi —le sonreí, aunque mis emociones estaban a flor de piel. Tenía el ramo de flores en una mano, con el perfume suave de las rosas y las lilas que las componían, y la caja con el collar en la otra. Sentía una mezcla de ansiedad y felicidad que me llenaba por completo. Vamos —dije, y salimos del living, caminando lentamente hacia el jardín trasero del castillo. Al fondo, pude ver cómo los invitados se acomodaban, sentados en los bancos de madera blanca, todos expectantes. Las flores decoraban el camino hacia el altar, donde todo cambiaría.

"Diosa, mi boda", pensé, sonriendo como una idiota. Mis emociones eran tan intensas que no podía evitar reírme. Me parecía curioso cómo, al igual que Margarita le diría a Fabricio, pronto seríamos padres. El pensamiento de nuestra futura familia me llenaba de nervios y alegría, y una pequeña chispa de ansiedad se encendió al pensar en el futuro que se nos presentaba.

Hace unos días, me di cuenta: llevaba tres semanas de embarazo. Y al final, podríamos cumplir la promesa de esa noche, la misma noche que me dio esa cadena para nuestro futuro bebé.

¡Qué emoción! Mientras caminaba hacia él, lo veía de pie, esperándome junto al altar, tan guapo con su traje blanco, la corbata perfectamente ajustada y su cabello peinado hacia atrás, pero de manera natural, como siempre me había gustado.

Detrás de él estaba mi tío Oliver, con una corona en las manos, y Margarita con los trillizos a su lado en sus cuneros: Marilin, Martin y Marvin, todos vestidos con trajes a juego, mirando atentos el ritual que estaba por comenzar mientras jugaban con sus manos.

Fabricio sonreía, su mirada fija en mí, llena de amor y ternura. Cuando llegamos, traté de ocultar la caja con el ramo de flores, logrando hacerlo con éxito.

Mi padre, con una mirada severa pero protectora, me entregó a él después de haberle lanzado una advertencia más sobre lo que haría si me hacía daño. Ambos quedamos de pie frente a mi tío y la familia que había formado con Margarita.

El sacerdote, o lo que fuera que lo representaba en ese momento, comenzó a decir unas palabras que se perdían entre el sonido de las olas que llegaban a la orilla del lago cercano. El viento soplaba suavemente entre los árboles, y los invitados estaban atentos a cada palabra que salía de su boca. Mi corazón latía acelerado.

Dijo algunas palabras y luego tomó la corona en sus manos. Fabricio, con sus ojos fijos en la corona, agachó la cabeza para que mi tío la colocara.

—El nuevo rey del clan vampírico, la pareja de nuestra reina, Fabricio Meléndez Moon —dijo mi tío, levantando la corona para ponerla en su cabeza. Los presentes estallaron en aplausos, creando una atmósfera vibrante, llena de emoción y orgullo. —Así la unión queda completa. Lo que las Diosas unieron, ningún mortal o inmortal separará... ¡Hasta la eternidad! —finalizó.

—¡Hasta la eternidad! —repetimos todos. Margarita me miró extrañada, como si intentara descifrar qué estaba pasando por mi cabeza. Yo, sin embargo, solo negué con la cabeza, sabiendo exactamente a qué se refería.

Fue en ese momento cuando, de repente, un mareo horrible se apoderó de mí, y casi caigo al suelo si no hubiese sido por Fabricio, que rápidamente me sostuvo.

Jadeos de susto se escucharon entre los presentes, y el ambiente se volvió tenso. La caja donde tenía el collar y la prueba de embarazo se me cayó al suelo, abriéndose con un sonido sordo.

—¿Estás bien? —me preguntó Fabricio, su voz llena de preocupación. Asentí con esfuerzo, sosteniendo mi cabeza con las manos para calmarme. Él miró las cosas en el suelo, las recogió rápidamente y, al ver lo que era, me miró incrédulo.

—¿Estás...? —no terminó la pregunta, pero yo asentí, riendo entre lágrimas.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.