Reino de Dios

Capítulo 10

CAPÍTULO 10: LA GUERRA SEMIÓTICA ABIERTA

Parte I: El cambio de táctica

Malac finalmente comprendió algo que había estado evitando.

No podía ganar una guerra contra la levadura usando los mecanismos del control.

La levadura no era una amenaza que pudiera ser arrestada. No era un líder que pudiera ser ejecutado. No era una organización que pudiera ser infiltrada.

La levadura era biología. Era vida. Y la vida siempre encontraba una manera.

Así que Malac cambió de estrategia.

Si no podía destruir la levadura directamente, podría hacer algo más sutil.

Podría atacar los significados que la levadura representaba.

Podría saturar el espacio semántico con tanto ruido que la frecuencia del Reino se volvería inaudible.

No necesitaba silenciar la verdad. Solo necesitaba hacer que la verdad fuera indistinguible del ruido.

Parte II: La saturación semiótica

Comenzó a las 6:00 a. m. un lunes.

Cada pantalla en la ciudad mostró un mensaje simultáneamente:

ADVERTENCIA: SE HA DETECTADO ACTIVIDAD SUBVERSIVA. AUMENTO EN CASOS DE INEFICIENCIA. POSIBLE INFILTRACIÓN DE FACTORES EXTERNOS CONTAMINANTES.

No era amenaza directa. Era más sutil que eso.

Era siembra de duda. Era introducción de miedo. Era el comienzo de la saturación semiótica.

Luego vinieron las noticias.

Crisis Económica Identificada: El comercio había disminuido. Las razones no eran claras. Pero la culpa parecía estar en algún lugar. En alguien.

Brotes de Enfermedad: Había enfermedad en los Suburbios. No era sorprendente. Los Suburbios siempre tenían enfermedad. Pero ahora se amplificaba. Se propagaba en cada pantalla. Se convertía en narrativa de pánico.

Disturbios Sociales: En varios sectores, había comportamiento errático. Personas que no seguían protocolos. Personas que se reunían sin autorización. Personas que parecían estar respirando diferente.

Malac los documentaba todos. Los amplificaba. Los hacía parecer conectados.

Y luego, en la narrativa más grande, comenzó a tejer una historia.

La historia de que algo estaba mal en la ciudad.

La historia de que había una infiltración.

La historia de que el Reino del que hablaban los porosos no era bendición. Era infección.

Parte III: Las narrativas específicas

Narrativa Uno: La Ineficiencia

—El Reino promete libertad. Pero mira lo que la libertad ha traído: ineficiencia. Productividad en declive. Orden en colapso.

Se mostraban gráficos. Números que bajaban. Tendencias que parecían preocupantes.

Nunca se mencionaba que la ineficiencia era en realidad autenticidad. Que cuando las personas dejaban de ser máquinas, su productividad en máquinas disminuía, pero su productividad en vida aumentaba.

—El sistema que construimos fue construido en consistencia. En orden. En la comprensión de que la eficiencia es lo que mantiene a una ciudad viva. Pero el Reino les promete que pueden ser ineficientes. Que pueden ser lentos. Que pueden respirar.

—¿Y mira dónde eso los lleva? Al colapso.

Narrativa Dos: El Peligro

—El pan que están compartiendo no es pan. Es una sustancia desconocida. Podría ser contaminada. Podría ser peligrosa. Podría estar causando enfermedad.

Se emitían advertencias de salud. Se mostraban imágenes de personas enfermas. Se sugería que la enfermedad estaba vinculada al pan del Reino.

Nunca se mencionaba que el pan era precisamente lo opuesto. Que el pan era nutrición verdadera. Que las personas enfermas estaban enfermas porque habían estado compactadas, no porque el pan fuera peligroso.

—Protéjanse. Protejan a sus familias. No consuman esta sustancia desconocida. No expongan a sus hijos a este contagio.

Narrativa Tres: La Imposibilidad

—El Reino es un mito. Es una ilusión. Es lo opuesto a todo lo que sabemos sobre cómo funciona la realidad.

Se presentaban argumentos científicos. Se citaban filósofos del Desfermento. Se hacía un caso bien articulado de que la levadura era imposible.

—La materia no puede fermentar de esa manera. La conciencia no puede liberarse de esa manera. El orden no puede sostenerse si se permite la libertad. Estos son hechos inmutables de la realidad.

—Cualquiera que diga lo contrario está engañado. O es un mentiroso. O es peligrosamente ingenuo.

Parte IV: El ruido se vuelve ensordecedor

Pasaba el tiempo. El ruido aumentaba.

Las pantallas nunca se apagaban. Los mensajes nunca paraban. El miedo era amplificado constantemente.

Masariego, caminando por las calles, veía cómo afectaba a las personas.

Algunos comenzaban a dudar. Comenzaban a preguntarse si el pan era realmente seguro. Comenzaban a creer que el Reino era peligroso.

Comenzaban a volver a sus apartamentos. A cerrarse. A permitir que el miedo los compactara nuevamente.

Masariego sintió algo como desesperación.

Fue a ver a Encarnación.

—El sistema está ganando —dijo—. Los mensajes son demasiado fuertes. El ruido es demasiado ruidoso. Las personas están siendo atemorizadas a regresar a la compactación.

Encarnación estaba haciendo pan. Como siempre.

—¿Están comiendo menos pan?

—Algunos —admitió Masariego—. Las personas tienen miedo de que esté contaminado.

—¿Y se sienten mejor cuando no lo comen?

Masariego pensó.

—No —dijo—. Se sienten peor. Pero sienten que deberían sentirse mejor. El miedo les dice que deberían sentirse mejor. Pero su cuerpo sabe la verdad.

Encarnación sonrió.

—Entonces el sistema está perdiendo —dijo simplemente.

Parte V: La paradoja del sistema

Lo que Malac no había anticipado era algo fundamental sobre la naturaleza de la verdad.

La verdad no necesita ser defendida. Solo necesita existir.




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