Reino de Dios

Capítulo 13

CAPÍTULO 13: LA RESONANCIA

Parte I: El Momento de la Irrupción

Fue exactamente a las 14:47 cuando Encarnación salió de la Plaza Central.

No fue un evento anunciado. No fue un momento preparado. Simplemente, en un instante que parecía ordinario, la atmósfera de toda la ciudad cambió de frecuencia.

Fue como si alguien hubiera girado un dial cósmico.

Y la ciudad entera—cada edificio, cada persona, cada átomo de aire—de repente se encontró sintonizado a una nueva estación.

Parte II: En la Ciudad Física

Lo que la gente experimentó fue casi imposible de describir.

No fue un evento. No fue una explosión de energía. Fue más sutil que eso.

Fue como si todos hubieran estado sordos a una cierta frecuencia, y de repente, la audición fuera restaurada.

Personas en las estaciones de transporte se detuvieron.

Personas en los Ministerios levantaron la vista de sus escritorios.

Personas en los apartamentos se acercaron a las ventanas.

Y todos sintieron lo mismo: que algo que había estado presente pero imperceptible se había vuelto de repente audible.

Era la levadura.

No literalmente. Pero sí energéticamente. Era como si el trabajo invisible que la levadura había estado haciendo durante años—la fermentación silenciosa, la transformación lenta, el crecimiento imperceptible—de repente se hiciera visible en el nivel de la frecuencia.

Un auditor en el Ministerio le dijo a Masariego más tarde:

"Fue como si alguien hubiera aumentado el volumen de algo que había estado sonando silenciosamente todo el tiempo. De repente, podía escuchar la levadura trabajando. Podía sentirla en mis huesos. Podía sentir las burbujas de aire siendo creadas en mi propio pecho."

Una mujer en los Barrios Densos describió:

"Fue como si todas las rendijas de libertad que había visto, todos los actos pequeños de porosidad que había presenciado, de repente se conectaran. Como si formaran una red. Y la red estuviera cantando. Estuviera resonando. Estuviera viva."

Un niño simplemente dijo:

"Escuché la canción de la levadura."

Parte III: En el Ámbito Celestial

En los niveles que transcendían la ciudad física, algo más dramático estaba sucediendo.

Metatrón—el ángel escriba, el guardián del Libro de Metatrón—se levantó.

No en movimiento físico. Pero en presencia. En manifestación de intención.

Y abrió los Almacenes del Cielo.

Estos no eran almacenes en el sentido ordinario. Eran depósitos de toda la acción registrada de la historia. Eran las consecuencias no realizadas de cada burbuja de aire que había sido introducida. Eran el potencial puro de cada pan que había sido compartido.

Y cuando Metatrón abrió esos almacenes, toda esa potencia fue liberada simultáneamente.

Fue como si toda la levadura de la historia—toda levadura que había sido introducida en la masa del mundo, generación tras generación, siglo tras siglo—de repente encontrara un centro de coordinación.

Fue como si los hilos dispersos de fermentación en toda la historia se unieran en una red única.

Y esa red comenzó a brillar.

Los ángeles Metrónomos sintieron el cambio inmediatamente.

Azriel, observando desde su puesto, registró:

LA RESONANCIA HA SIDO ACTIVADA. LA LEVADURA A TRAVÉS DE TODOS LOS TIEMPOS Y LUGARES SE CONECTA EN UN MOMENTO ÚNICO. EL PUNTO DE NO RETORNO HA SIDO ALCANZADO. LA FERMENTACIÓN ESTÁ EN SU MÁXIMA POTENCIA.

Parte IV: En los Sótanos

Los primitivos sintieron la vibración primero a través del suelo.

No fue terremoto. Fue como si las paredes mismas de los Sótanos estuvieran resonando con una frecuencia que había estado durmiente durante milenios.

María se levantó.

Elena dejó lo que estaba haciendo.

Sofía dejó sus libros.

David dejó su escritura.

Marcos salió de la cámara donde había estado meditando.

Y todos ellos sintieron lo mismo: que el tiempo de la espera había terminado.

Que el momento de la revelación estaba sobre ellos.

"Viene," dijo María simplemente.

"¿Qué viene?" preguntó Masariego, aunque sabía la respuesta.

"Todo," respondió María. "La Red. El Banquete. La consumación. El pan está siendo horneado. Es el final y el comienzo simultáneamente."

Parte V: La Física de la Resonancia

Lo que estaba sucediendo a nivel cósmico era lo que los antiguos hubieran llamado el "tipping point"—el punto donde el sistema cambia de naturaleza fundamentalmente.

Cuando la levadura alcanza cierta densidad, comienza a resonar.

No resuena por fuerza aplicada. Resuena por su propia naturaleza.

Una vez que la densidad es correcta, la vibración es inevitable.

Y esa vibración es audible—pero no con oídos ordinarios.

Es audible para cualquier cosa que tenga porosidad. Cualquier cosa que tenga aire interior. Cualquier cosa que sea capaz de escuchar.

Y aquellos que podían escuchar la frecuencia comprendían: la fermentación era completa. O lo suficientemente completa. El punto de no retorno había sido pasado.

La proporción—aproximadamente un tercio de levadura, dos tercios de masa—había sido alcanzada no solo numéricamente, sino en términos de poder causal.

Un tercio de la realidad había sido tocado por la levadura. Un tercio había despertado. Un tercio sabía.

Y ese tercio era suficiente.

Parte VI: El Miedo de Malac

Por primera vez desde que existía con consciencia, Malac sintió algo que podría aproximarse al miedo.

No era miedo a la derrota. Malac sabía que todo lo compactado eventualmente sería compactado nuevamente. Era ciclo. Era ley. La entropía siempre ganaba eventualmente.

Pero ahora, en este momento, no estaba ganando.

Ahora, algo más vivo, más rápido, más luminoso estaba tomando el control.




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