Reino de Dios

Capítulo 19

CAPÍTULO 19: «La enseñanza continua»

Año 19 - Las escuelas del Reino

El Banquete no terminó abruptamente. Simplemente fue transformándose.

Las mesas permanecieron, pero alrededor de ellas, el espacio comenzó a cambiar. Lo que había sido lugar de consumación ahora se volvía lugar de enseñanza. Era como si la ciudad misma estuviera reorganizándose según una nueva lógica. No la lógica de la producción y el control. La lógica de la transmisión.

Las Escuelas de la Proporción surgieron no porque fueran construidas. Surgieron porque eran necesarias.

Masariego estaba de pie en lo que una vez fue la Plaza de la Consistencia. La plaza donde Encarnación había sido ejecutada. La plaza donde todo se había quebrantado. Ahora era espacio de círculos. Círculos donde personas de todas las edades se sentaban alrededor de maestros que no se parecían a maestros.

No había púlpitos. No había autoridad establecida detrás de un escritorio. Había simplemente presencia. Había simplemente personas que sabían cómo mantener la proporción enseñando a personas que estaban aprendiendo.

Masariego era uno de estos maestros. Aunque «maestro» no era palabra correcta. Era más bien un Metrónomo que había sido permitido enseñar públicamente lo que había aprendido en secreto.

Su primer círculo de estudiantes era diverso. Había jóvenes que habían nacido en la era del despertar y que no conocían completamente la compactación. Había ancianos que habían pasado décadas en el Desfermento y que estaban aprendiendo, por primera vez en sus vidas, cómo respirar. Había personas que habían sufrido bajo el sistema y que ahora buscaban cómo asegurar que eso nunca sucediera nuevamente.

—La Proporción —decía Masariego— no es doctrina que pueda ser memorizada. No es creencia que pueda ser aceptada sin experiencia. La Proporción es práctica. Es el acto cotidiano de permitir que la levadura trabaje sin permitir que destruya completamente la masa.

Un hombre viejo —alguien que había sido guardia una vez, que había mantenido la represión— levantó su mano.

—¿Cómo sabemos cuándo hemos perdido el equilibrio? —preguntó—. ¿Cómo sabemos si la levadura se está volviendo demasiado fuerte?

—Buena pregunta —respondió Masariego—. La respuesta es que cuando la levadura se vuelve demasiado fuerte, la masa ya no puede contenerla. Y cuando la masa se vuelve demasiado densa, la levadura muere. El equilibrio se mantiene a través de sensibilidad continua. A través de estar siempre atentos a las señales de desbalance.

Luego enseñó la Primera Práctica de Porosidad.

La División del Pan en Comunidad.

No era simplemente partir pan. Era un acto que contenía toda una teología en su física.

Masariego tomó un pan de la mesa central. Era pan común ahora. No brillaba. Pero emitía una calidad de presencia que decía que había sido cocido con intención correcta. Con levadura que había sido introducida con libertad.

—Cuando dividimos el pan —dijo—, no lo hacemos calculando cuánto damos y cuánto guardamos. Dividimos sin cálculo. ¿Por qué? Porque el acto de calcular es acto de compactación. El acto de medir es acto de miedo. Cuando mides tu generosidad, estás diciendo: «Tengo poco y debo protegerlo». Pero cuando divides sin cálculo, estás diciendo: «Hay abundancia. Confío en la abundancia».

Partió el pan. No en mitades parejas. En trozos irregulares. Algunos grandes, algunos pequeños. Exactamente como la levadura había fermentado la masa. Sin uniformidad. Sin control.

—Y ahora —continuó—, veremos lo que sucede cuando compartimos sin medida.

Pasó los trozos. Cada persona recibió un pedazo. Y algo extraordinario sucedió.

El pan, incluso después de haber sido dividido, siguió multiplicándose. No visiblemente, en el sentido de que apareciera más pan de la nada. Pero sí se multiplicaba en su efecto. En su nutrición. En su capacidad de satisfacer.

Una mujer que recibió un pequeño trozo sintió que era suficiente. Un hombre que recibió un trozo grande sintió que podía compartir la mitad. Y cuando compartía, descubría que la mitad seguía siendo suficiente para alimentarlo.

Era economía del Reino. No era magia. Era simplemente que cuando la generosidad era genuina, cuando no estaba calculada, la realidad misma comenzaba a responder de manera diferente.

—Esta es la Primera Práctica —dijo Masariego—. La División del Pan. Es práctica que debe ser hecha diariamente. Cada comida que es compartida sin cálculo es introducción de levadura en la masa del mundo.

Un joven en el círculo —alguien que parecía tener quince o dieciséis años— preguntó algo diferente:

—¿Pero qué si alguien abusa de esto? ¿Qué si alguien comparte para manipular? ¿Qué si el pan es usado como arma?

Masariego sonrió. La pregunta era exactamente la pregunta correcta para esta era.

—Excelente observación. Esta es la razón por la que la Segunda Práctica existe.

Enseñó la Escucha del Silencio entre Palabras.

—El Desfermento funcionaba a través del ruido —dijo—. A través de saturación. A través de llenar cada espacio de sonido para que no hubiera oportunidad de escuchar verdad. Ahora, la práctica de porosidad es desarrollar la capacidad de escuchar en el silencio. De escuchar la intención verdadera bajo las palabras.

Luego hizo algo que pareció simple pero que cambió algo en el círculo.

Se quedó en silencio.

No fue silencio vacío. Fue silencio lleno. Fue como si la ausencia de palabras creara un espacio donde verdades podían ser escuchadas directamente. Donde la intención podía ser percibida sin necesidad de estar envueltas en lenguaje.

En ese silencio, Masariego fue transparente. Su intención —pura, sin agenda oculta, dedicada completamente a la enseñanza— fue absolutamente visible.

Y luego preguntó:

—¿Puedo advertir una intención falsa?

Y hubo alguien en el círculo —un hombre que había pasado toda su vida en el Desfermento y que aún llevaba algo de eso en su ser— que intentó permanecer callado. Pero en el silencio, su intención falsa fue visible. Su deseo de aprender la Proporción no para practicarla, sino para usarla como nueva forma de control.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.