Relatos cortos

Norberto Wolfgang

(https://youtu.be/a_oqcg0hvpo) Leer con esto para mas inmersión

Las tundras gélidas de Schwarz son lo suficientemente crueles para que un simple niño sin hogar muera con tan solo una ventisca, las perseverancia de los Schwarzenses es lo único que se sobrepone a estas tierras de hielo y acero, viviendo en una constante dualidad. Frio y calor, frio en el cuerpo y calor en el alma, es algo que cualquier Schwarzense tiene presente y lo levanta con orgullo junto a su bandera.

En ese paramo frio, dos huellas afincadas en la espesa nieve son las testigos efímeras de la perseverancia de este huérfano, paso tras paso aferrándose a la única pieza de ropa delgada que hace un esfuerzo imposible por mantenerlo lejos de una muerte inminente por hipotermia. Cuando una bestia sacra apareció, queriendo dar punto final a su sufrimiento, el huerfano escapo, no sin antes que sus vestiduras se rasgaran por el zarpaso de la bestia y su sangre caliente cayera desde su abdomen a sus piernas.

La calidez de esa sangre se sentía reconfortante con cada paso que daba el pequeño huerfano, se asemejaba mucho al abrazo de una madre, madre que ya no estaba por culpa de la inseguridad de los caminos menos transitados. Se sento en la falda de una montaña de hielo, junto al tocon de un árbol caido, esperando reuinirse con su madre, en ese abrazo.

(https://youtu.be/uhqGVGpVt-A)

La calidez de una manta y el dolor de unas ultimas puntadas en su pecho, fue lo que le despertó a las horas. La punta de sus dedos estaban gélidos, y uno que otro quebradizo, que fue retirado y sanado con vendajes, por una amable señorita, una hermosa mujer Hvituriense que sanaba y trataba las heridas del huerfano. Ella le pregunto de donde venia, o si estaba perdido, este no respondio, pero si lloro en silencio, a lo que la mujer solo lo consolo esperando que en algún momento cesara sus pesares y dolores.

Los días pasaron, y el huerfano aprendio donde estaba, era una cuadrilla de mercenarios conformada por varias personas de varias naciones, dispuestos y listos para estar del bando mas rentable, portando armas y armaduras de todos lares dejando en alto el lugar de su procedencia, se hacían llamar “Los Embajadores” .

Krovos feroces con espadones y canticos intimidantes agradeciendo a los dioses violentos la buena fortuna, Hviturienses altruistas cuidando de todos los que pudiesen esperando la respuesta de sus dioses benevolentes, Koganeses orgullosos midiendo fuerzas y capacidades entre ellos después de una batalla, Blattianos  altos y adinerados deseosos de ver que nueva partida de ajedrez van a jugar el dia de mañana. Todos unificados por una única persona, una única Belladona que poseía un poco de todas estas virtudes, carisma, experiencia, inteligencia, benevolencia y orgullo.

Esta Belladona era de gran temple y pero pudo ver algo en ese huerfano, algo que le faltaba... temple y un alma de hierro, un Schwarzense.

(https://youtu.be/EspwQ6Phw0g)

Fue acogido por la banda de los embajadores con facilidad y capricho de la belladona, el Schawrzense crecio lo suficiente para pelear todas las batallas en las que se le fue puesto, con el mismo temple con el que enfrento la tundra aquella vez
como un potente alabardero, contadas fueron las luchas donde por miedo, la Belladona le negó la entrada al campo de batalla, pero la única vez donde no le hizo caso y quiso defender a la Belladona, esta ultima se aferro al Schawarzense por su mala elección de acciones, haciendo que la gran líder fuera herida de gravedad.

Grande fuer la culpa que le carcomia al Schwarzense, la Belladona había perdido un brazo después de lo acontecido pero siguiendo el ejemplo del Schawarzense de nunca rendirse, siguió liderando las batallas a falta de un miembro.

El Schawarzense y la Belladona, casi madre e hijo en el campamento y hermanos de espadas en el campo de batalla.

(https://youtu.be/HrywJvtImSM)

Madre e hijo partieron de la banda de los embajadores con el tiempo, con dinero en el bolsillo y ganas de cumplir un sueño, el de ser ciudadanos honrados y obtener lo que nunca tuvieron, una vida tranquila.

Abrieron un pequeño negocio de sastrería, donde la Madre a pesar de su actitud tosca y falta de un brazo, era hábil con la aguja y el hilo, por otro lado el hijo no sabia otra cosa que no fuese pelear, pero con muchas puntadas y vendajes, pudo aprender el oficio.

Confeccionaban para ancianos, mujeres, niños, niñas y en algunos casos hombres. La Madre tenia especial interés en las féminas, hasta que una Bailarina simpática arribó a la sastrería, que no era ni mas ni menos que la Hvituriense benevolente.

Muchos fueron los vestidos hechos y bailes dados gracias a ellos, Madre, Hijo y Bailarina, pasaron a ser grandes amigos, grandes socios, pero entre la Madre y la Bailarina no solo se quedo en negocios.

una hija tras otra nacieron del amor de la Madre y la Bailarina, a pesar de las miradas y las criticas, eran felices, aunque el Hijo se sintiera sofocado por tanta fertilidad, estaba muy alegre también.


6 hermanas y 1 un único hermano, era difícil lidiar con tantos caprichos y lloriqueos, pero nada que un Schwarzense no pudiera manejar, tuvo que aprender a bailar, cantar, cocinar, arrullar y proteger mas que matar.

Pero con el tiempo, los deseos de aventura llaman a todo hombre que la haya probado alguna vez y no tenga nada que perder, entre lagrimas y despedidas, un adultoHijo, Huerfano o mejor, un Schwarzense, inciaba su viaje


(https://youtu.be/wLlovxa3VJ0)

Aferrado a la alabarda que le dio la vida, Norberto, incio su viaje. De taberna en taberna viajo, buscando un reto que lo hiciera sentir vivo denuevo. Cuando vio como una cuadrilla de cazadores buscaban trabajo en una de las tabernas que visito.

Se enlisto por la proeza que era cazar Bestias sacras problemáticas y por que encontró a alguien que podía hacerle medir sus habilidades cuerpo a cuerpo. Una mujer de Krov, llamada Metztli, asesina de bestias.



Roleroanonimo

#248 en Ciencia ficción
#2017 en Fantasía

En el texto hay: rol, pj, cortos

Editado: 29.04.2022

Añadir a la biblioteca


Reportar