El recuerdo de ti en mi memoria sigue sin cesar, no sé cómo hacerte olvidar, pero en mi mente sigues presente.
Un día cualquiera, apareces de repente, haciéndome llorar y volver a aquel instante en el que empezó para mí. Por que, solo fui yo la que se ilusionó con algo que nisiquiera empezó.
Espero no romper mi promesa, porque a pesar de que fuiste mi luz en su momento, iluminando mi día a día, ahora sigo adelante sin rumbo, con gente que logra tranquilizar y armonizar el camino. Ojalá que te acuerdes de mí, cuando veas una sudadera roja, el cielo azul o un dibujo en la pizarra.
Cuando nos reencontramos, a pesar de que no te miré a los ojos ni en tu dirección, sentí que volvía a ti.
Aquel amor que te mostré, que no recibiste ni aceptaste como tal, me recuerda siempre que nunca tuve oportunidad.
Extraño tus ojos marrones, tan radiantes, que acompañaban a tu sonrisa y marcaba tus pequeños hoyuelos mientras se escuchaba la melodía de tu risa.