Relatos de una adolescente imperfecta

✧・゚: 2. Un día de vacaciones

POV: Grace

Me levanté hecha un verdadero desastre. Me refiero al cabello desordenado y claramente enredado, que podría jurar que había un nido de arañas ahí. Mi cara tenía algo de saliva seca y, por ese pequeño detalle, supe que había dormido mal. Generalmente, me levantaba con mi cara completamente limpia y con el cabello algo desacomodado, pero casi nunca hecho maraña. Me restregué la cara y me dirigí a darme una ducha corta. Eran las once de la mañana y el único motivo por el cual desperté fue una pesadilla.

Alejé mis pensamientos mientras trataba de tararear alguna canción conocida. Oí el grito de mi madre diciéndome que saliera porque me iba a quedar como un camarón, ya que estaba el agua muy caliente. Reí y le hice caso, me cambié a unos pantalones deportivos negros, una blusa de manga larga azul marino y unas Vans rojas. Peiné mi cabello antes de salir con una melena de león.

De nuevo observé mi cara en el espejo. Me maquillé ligeramente y sonreí suavemente. Era una de las pocas formas que me hacían feliz momentáneamente.

Salí hacia la sala de mi casa y observé que mi hermana ya estaba pegada como goma en la computadora, jugando en alguna página web. Sonreí al ver el desayuno en la mesa y agradecí a mamá mientras ella comentaba sobre lavar los platos. Tenía el celular en mano y empecé a leer el libro de anoche, titulado "The mysterious neighbor" en una de mis aplicaciones favoritas del universo: Wattpad.

Estaba finalizando el libro y la impaciencia me carcomía; incluso llegué a mordisquear mis uñas hasta que por fin se deshicieron.

Cuando por fin llegué al capítulo final, sentí mi corazón romperse. Era algo tan denso y agobiador para mí, pues era más que un libro con partes amorosas, era uno de terror y suspenso. Debo admitir que pataleé y hasta reproché como si fuera una niña a la cual no le compraban un dulce al enterarme porque había demasiados cabos sueltos en la novela.

Casi siempre era lo mismo cuando acababa un libro, y mi familia lidiaba con mi comportamiento por el hecho de que me encantaba leer y así me distraía.

Mi hermana, como buena que es, en la hora del almuerzo me decía: ¿QUIÉN MURIÓ EN TU LIBRO? Y eso hacía que me quejara demasiado, por el hecho de que había llorado mucho con el final y ella me lo recordaba. Excelente hermana que eres, Tiffany.

—Claro, búrlate de mis sentimientos —espeté furiosa hacia Tiffany.

—¡ES SOLO UN LIBRO, GRACE! ¡SUPÉRALO! —contestó de la misma manera.

—¿SOLO UN LIBRO? ¡LAS BOLAS QUE NO TENGO Y LAS DEL GATO QUE SÍ TIENE! —respondí mientras apuntaba a la adorable bola de pelos blancos y negros que se lamía el trasero llamado Paddy.

Tiffany apretó la mandíbula y soltó una pequeña risa, mientras la fulminaba. Pero luego recordé que la gente inteligente no peleaba por pendejadas y me reí.

Reí porque ella nunca tendría ese gusto que yo poseo al leer el libro. Me sentía completa y vacía a la vez. Me encontraba llena de sentimientos y de lugares a los que jamás fui personalmente, pero sí en mi imaginación. Vivía escenas de amor y de horror, de puro suspenso y hasta de momentos incómodos. Pero no lo podía negar nunca, me encantaba sentirme así y ser masoquista al leer una nueva historia. Adoraba escapar de mi realidad y que las letras me acogieran para perderme y no saber más de la terrible existencia en la que yo vivía.

Fue entonces cuando tuve un momento de estupor y me pregunté: ¿Cuándo comencé a ser así?

¿Cuándo inicié en el mundo de los libros? ¿Y cuándo me empecé a fijar más en los chicos? ¿Desde cuándo he estado anhelando el cariño de alguien?

Después de esa escenita, decidí volver a mi habitación. Eran vacaciones, sí, y se me antojó de un momento a otro un nuevo look. Como nadie me había llamado y lo único de lo que tenía notificaciones era de Wattpad, salí con mamá rumbo a la estética.

(...)

Verme en el espejo con otro color de cabello me hizo alucinar. Sentí mucho gusto y frescura, junto con ganas de volver a clase, que eso sería el lunes. Luego me di un golpe mental, porque aún tenía que terminar la tarea de Sociología. La dejé a la última, sacando todo tipo de excusas porque era la materia que menos me gustaba y me estresaba a mil.

Cuando me disponía a ir a mi escritorio, llegó el sonido de la dulce notificación que esperaba que me salvara.

Mensaje de Abby

Abby: ¿Qué estás haciendo? ¿Tienes tiempo mañana? Acompáñame a mi reunión en el coro, por favor

Grace: Para ti, todo el tiempo que necesites, ¿a qué hora pasas por mí?

Abby: A las tres de la tarde, no te olvides de avisar que saldrás conmigo

Grace: Sí, ya, ¿algo más que necesite saber?

Abby: Arréglate, que te presentaré a alguien

Grace: ¿No era ensayo? ¿Acaso me llevas con mentiras a una cita a ciegas?

Abby: JAJAJAJAJA, tranquila, solo será un momento y te mostraré a mi compañero nuevo en el coro

Grace: Eso se me hace MUY SOSPECHOSO; lo tomaré, pero me ofende muchísimo

Abby: Ay, no, ni yo busco novio y menos voy a hacer de cupido, mujer, relájate, es para salir de rutina

Grace: Ya, he dicho que sí, pero cualquier cosa, no dudes que saldré huyendo

Abby: Para algo me tienes a mí; te vas a divertir, lo prometo

Grace: Okay, confiaré un poquito más en ti, pero solo por hoy

Abby: No empieces, y ya te dejo porque todavía tengo tarea. Hasta mañana

Grace: Hasta mañana, cariñito

Abby: -_-

Y así finalizó mi chat con mi amiga. Quise reír ante la conversación, pero el detalle sorpresa hizo que me erizara un poco. No pude darle más vueltas a la cosa sin que mi mamá me llamara a comer. Y de paso aprovecharía para pedir permiso, que estaba seguro de que iba a ser concedido; después de todo, mi mamá odia que pase encasillada en el celular.




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