Renacer

RENACER

RENACER

Autor: Ángel Medina

Modelo Mi extraordinaria amiga cosplay Goticwhiteangel

Edición y correcciones: Olga Rubio

 

Mi nombre es Verónica y esta es la historia que cambió mi vida. Me casé joven y enamorada, no quiero aburrirlos con la tonta historia romántica, sólo puedo decirles que mi matrimonio terminó con el cuento de hadas, que pensé tenía en mi relación, tuve dos hijos y si eres mujer y me estás leyendo, comprendes que los hijos lentamente te roban la hermosura, no me quejo mis diablillos son lo más bello de mi vida, pero era difícil verme al espejo y descubrir que los años estaban sepultando a la mujer loca, atrevida y soñadora que fuí alguna vez, mi esposo siempre bromeando con mi peso y destruyendo mi autoestima lentamente, se convertía en un patán, que más de una vez maldije y quería se fuera de mi vida, pero tenía la esperanza de que volviera a ser el hombre del que me enamoré, miles de dietas y clases interrumpidas de zumba no eran la solución, porque antes que mujer era madre y los hijos demandan una atención que te pone entre la espada y la pared.

Él nunca estaba con nosotros, a veces llegaba borracho a veces sin el gasto, y me medio complacía pero sin la misma intensidad. Yo trataba de atraer su atención pero su gusto ya no lograba complacerlo, mis amigas sólo me daban los consejos clásicos, déjalo, tu vales más y todo eso pero yo tenía miedo, tanto miedo a la soledad, al rechazo a batallar pensaba en mis hijos en su bienestar, mi vida atravesaba un infierno que sólo yo podía ver y tenía que resistir, hasta que le encontré esos mensajes en el celular, si lo sé, estuvo mal pero su distancia era mucha, su tiempo para el teléfono mucho y a mí me carcomía la duda y el celo, tomé el teléfono él dormía, borracho, ella le escribía cosas obscenas, él le respondía de la misma manera, encontré fotos, ella era hermosa, de buenas formas y mucho más joven que él y yo, ella sacaba esa parte de mi marido que yo tenía mucho tiempo de no poder encontrar, quise despertarlo quise gritar pero era de madrugada, me senté en la mesa y preparé un café tenía que pensar bien lo que haría, primero me sentía furiosa porque me era infiel, después empecé a culparme porque sentía que yo lo orillé, me fuí a dormir no le dije nada quería recuperarlo tenía que regresarlo a mi lado.

Esa tarde le pedí a mi mamá que cuidara a los niños, preparé una cena, puse música romántica de un disco que el mismo me editó, me puse un liguero que no me quedaba bien me planché el cabello y lo esperé, necesitaba hacerlo tenía que seducirlo.

Diez de la noche su hora de llegada y no llegó, las velas se acabaron y el disco dió tres vueltas y él, no apareció, empezó a darme frío me puse ropa más cómoda y calientita y pasando la 1 am llego muy ebrio, se burló de mi disco y de mis velas, me llamó vieja lo tomé de la mano y me soltó, me desnudé rápido tenía que ver mi lencería, sólo me miró se dió la vuelta, se dejó caer en la cama y me dijo házmelo pues, me sentí tan mal, tan tonta, tan sucia, tome mi ropa y me fuí de ahí, él me gritaba pero su borrachera era tanta que no pudo seguirme, corrí tomé las llaves de mi auto y me fuí al único bar que estaba abierto.

Me sentía destruida tenía que tomar algo, llorar, entré había poca gente, conseguí una mesa y pedí una margarita, caminé a la Rockola y busqué algunas canciones dolidas, escuché a unos idiotas en la mesa contigua diciendo, mira una madre luchona, me dió rabia pero algo dentro de mí lo sabía, caminé de vuelta a mi mesa y comencé a tomar, mis lágrimas escurrían pensaba, en otros tiempos miles de caballeros rodearían mi mesa, ofreciendo una bebida pero esa noche, sólo quedan las ruinas de la mujer que alguna vez fuí, pensaba todo lo que pasaba en mi vida, quería simplemente correr y dejarlo todo, le pedí a Dios que me ayudara, cuando un vaso con vodka, fue puesto en mi mesa, y frente a mí se sentó un hombre algo extraño, vestía de negro, barba de candado, sus ojos oscuros y su cabello corto, tenía un vodka en su mano y me dijo: mucho gusto mi nombre es Daniell y puedo ayudarte.

Yo lo miré y me quedé sorprendida, le dije no gracias soy casada, y bajé la mirada pero él no se fue, y me dijo lo sé y sé por lo que estás pasando, llámalo suerte, llámalo destino, pero estaba a punto de irme cuando pude leerte, y me dí cuenta que necesitabas un poco de ayuda, levanté la mirada y le dije ¿leerme? Él sonrió y me dijo, madre engañada, autoestima perdida, con ganas de huir de la vida y preocupada por que hacer de almuerzo mañana, dime ¿cuándo lo descubriste? Me quedé sorprendida, ¿tan obvia soy?

Su plática era agradable y no se veía ninguna intención, entonces le dije y según tú como me vas a ayudar, (él sonrió) me dijo soy mago y dió un sorbo a su vodka, yo lo miré escéptica y le dije, vete con tus trucos baratos, él sonrió de nuevo ¿baratos? Vale, hágamos algo, muéstrame una foto de tu esposo, hijo e hija y te los voy a describir tal cuál, si lo logro sin fallar me dejarás ayudarte, y tomó de nuevo, lo dudé un minuto pero se veía tan convencido que decidí hacerlo, si fallaba me podría reír de este payaso en su cara, saqué mi celular y se los mostré, y para mi asombro, me dijo exactamente todo sobre ellos, hasta cosas que solo una madre sabe de sus hijos, él sonrió de nuevo y con una voz rara dijo ¡MAGIA! Sorprendida pero tranquila, le dije señor mago tiene mi atención, se relajó un poco y me dijo cuéntame, entonces empecé a contarle, él me escuchó con atención, yo estaba llorando y él no hacia un sólo gesto, cuando terminé de hablar me dijo, bien vamos a reparar tu vida, ¿de acuerdo? ¿Es usted psicólogo o algo? Él sonrió y dijo sólo soy un extraño, que te va a revelar el mundo con otros ojos, y para eso deberás seguir mis instrucciones sin chistar y sin contradecir y en exactamente dos meses tendremos un resultado ¿de acuerdo? y extendió su mano, estaba por estrecharla cuando dijo, antes de que lo hagas piénsalo bien, una vez empezando ya no hay marcha atrás, yo dije que sí con la cabeza, entonces estrechó mi mano, apretó muy fuerte y puso su otra mano en mi hombro, presiono algunos puntos y me miró a los ojos, me dijo, a partir de este momento, no vas a poder llorar y empezarás a tener pocos antojos, vamos a recuperar a la chica linda que está dentro de tus ojos, escribió su número y lo puso en mi mano, ve a casa, duerme y vas a descansar muy bien, cuando todos se vayan me mandas un mensaje y te daré instrucciones, dió un último sorbo a su trago y se fué...



Ángel Medina

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En el texto hay: un relato corto de superacion

Editado: 05.04.2018

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