Renacer en el amor

Protección

Ese día Emma volvió a casa con la cabeza llena de pensamientos contradictorios.

Amelia ya había ido a buscar a Mia y Noah al colegio, y cuando entró, los encontró en la sala viendo dibujos animados.

—¡Mami! —Mia corrió hacia ella y se lanzó a sus brazos.

Emma la abrazó fuerte, hundiendo la cara en su cabello. Este era su propósito; sus hijos, ellos eran la razón de todo.

—Hola, mi amor ¿Cómo estuvo el cole?

—Bien. La señorita dijo que mi dibujo era el más bonito.

—Porque eres la más talentosa —la besó en la frente.

Noah se acercó también—. Hola, mami.

Emma lo abrazó—. ¿Todo bien, campeón?

—Sí ¿Cómo fue tu trabajo?

Ella sonrió—. Bien. Muy bien.

Y era verdad. A pesar de todo lo confuso, y lo inapropiado...fue un buen día.

Pasó el resto de la tarde con ellos. Ayudó a Noah con su tarea de matemáticas. Jugó a las muñecas con Mia. Preparó la cena, e hizo todo lo que una madre normal haría.

Pero en su mente, una y otra vez, veía esos ojos grises azulados mirándola. Esa mano levantándole el mentón. Esa voz diciéndole “entonces sí podemos”.

A las ocho y media, los niños estaban en la cama. Los arropó a cada uno, les dio un beso, y cerró la puerta de sus habitaciones.

Se dejó caer en el sofá, junto a Amelia.

El timbre sonó diez minutos después. Abrió la puerta y encontró a Harper parada ahí, con dos botellas de vino y una sonrisa.

Emma no pudo evitar sonreír—. Pasa.

Se sentaron en la sala, con el vino servido.

—Bueno —Harper tomó un sorbo de su copa—. Amelia me dijo que pasó algo en el trabajo. Cuenta.

Emma respiró profundo.

—El CEO me invitó a un café.

Harper escupió el vino.

—¿QUÉ?

—Harper, mi sofá —se quejó Amelia.

Pero ella no le prestó atención. Estaba mirando a Emma con los ojos como platos.

—Emma. Dime que no estás hablando de James Blackwood.

—Sí.

—Espera ¿James Blackwood te invitó a un café?

—Sí.

—¿El mismo que no le habla a nadie?

—Aparentemente.

Harper se quedó en silencio por un momento, procesando.

—Emma, ese hombre no ha salido con nadie en cinco años. Desde que su esposa murió, se ha cerrado completamente. Si te invitó a salir, es porque realmente está interesado en ti.

La rubia sintió algo revolverse en su estómago.

—Bueno, da igual. Le dije que no podía.

—¿Por qué? —preguntó Amelia.

—Porque estoy casada. Técnicamente.

—Divorciándote —corrigió su hermana.

—Es lo mismo. Y cuando se lo dije, él... —cerró los ojos—. Él dijo “entonces sí podemos”

Harper soltó un gritito de emoción.

—Dios mío. Está interesado de verdad.

—No importa —Emma negó con la cabeza—. No puedo, es mi jefe. Es mi primer día. Van a pensar que estoy tratando de trepar, que quiero algo de él. No quiero que piensen que soy... ese tipo de mujer.

Harper la miró con seriedad.

—Emma, entiendo tus preocupaciones. De verdad. Pero también tienes que entender algo. James Blackwood no es el tipo de hombre que hace algo a la ligera. Si te invitó, es porque sintió algo real.

—Tal vez —tomó un sorbo largo de vino—. Pero tengo que pensar en mis hijos. En mi trabajo, no puedo arriesgar todo por... por lo que sea que esto sea.

Amelia puso una mano en su brazo.

—Emma, nadie te está diciendo que te lances de cabeza. Sin embargo, tampoco te cierres al amor. Espera a ver cómo fluyen las cosas, y si en algún momento se da algo... no te ciegues por miedo.

—Primero quiero dejar listo el divorcio con Colton. Necesito cerrar ese capítulo antes de siquiera pensar en abrir otro.

—Eso suena sensato —Harper sonrió—. ¿Cuándo es la próxima audiencia?

—En dos semanas.

—Bien. Entonces nos concentramos en eso primero.

Las tres brindaron, y Emma sintió algo de paz. Aunque en el fondo de su mente, seguía viendo esos ojos grises.

.

.

.

Agatha estaba sentada en su apartamento, con la laptop abierta frente a ella.

Facebook, instagram, tiktok.

Emma Mitchell no tenía muchas redes sociales. Su Instagram era privado, su Facebook apenas tenía fotos públicas.

Pero aquello era suficiente. Encontró lo que buscaba en la tercera foto del perfil.

Una foto de hace dos años. Emma con un hombre, sonriendo. Los brazos de él alrededor de ella.

En la parte inferior decía: Aniversario con mi amor.

Agatha hizo clic en la etiqueta: Colton.

Sonrió lentamente.

El perfil de Colton era público. Lleno de fotos de él en el gimnasio, en bares, con amigos. Y lo mejor de todo: no había ninguna foto reciente con Emma.

Separados, tal vez divorciados.

Agatha abrió Messenger y escribió un mensaje.

—Hola, Colton. No me conoces, pero tengo información sobre Emma que creo que te gustaría saber.

Esperó. Diez minutos después, vio los tres puntos indicando que estaba escribiendo.

—¿Quién eres? ¿Qué sabes de Emma?

Agatha sonrió.

—Trabajo con ella. En Blackwood Construction. Pensé que te gustaría saber dónde está trabajando ahora.

La respuesta fue inmediata.

—¿Blackwood? ¿La empresa del centro? ¿Qué hace ahí?'

—Limpieza. Pero parece que está tratando de impresionar al jefe.

La pelinegra adjuntó una foto que había tomado con su teléfono esa tarde. Emma saliendo de la oficina de James.

No mostraba nada inapropiado, pero la insinuación estaba ahí.

—Interesante, escribió Colton —Muy interesante.

Agatha cerró la laptop, satisfecha.

Ahora solo tenía que esperar.

.

.

.

Al día siguiente, Emma llegó al trabajo con más confianza.

Había dormido bien. Luego de la conversación con Amelia y Harper puso las cosas en perspectiva.

James Blackwood era su jefe. Nada más. Lo que había pasado ayer fue... un momento extraño. Nada más.

Trabajó toda la mañana sin problemas. Piso dieciocho, limpio. Piso diecinueve, limpio.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.