Renacimiento de Dragones

Capitulo77

El aire en los aposentos del Rey Nolan finalmente se había purificado. Las ventanas estaban abiertas de par en par, dejando que la brisa del norte dispersara los últimos restos del aroma narcótico de la Reina Regente. Morana y la Anciana Sabia permanecían junto al lecho, trabajando con ungüentos de menta y esencias de cítricos para romper el velo que había mantenido al monarca en un letargo artificial.

La Anciana colocó una compresa caliente sobre la frente del rey, mientras Morana le frotaba las sienes con suavidad.

—El veneno de la mente es persistente, pero la voluntad del Rey Nolan es una montaña que no se deshace —murmuró la Anciana, haciendo una señal a Morana para que se apartara.

De repente, un suspiro profundo, ronco y cargado de años de fatiga, escapó del pecho del anciano. Los dedos del Rey Nolan se crisparon sobre las sábanas de seda y, tras un parpadeo confuso, sus ojos —de un azul pálido como el hielo del norte— se abrieron con una claridad repentina.

Nolan parpadeó, tratando de enfocar el rostro de su nieta. Su voz, cuando finalmente salió, era apenas un roce de aire sobre cuerdas vocales oxidadas.

—¿Morana? —preguntó, intentando incorporarse—. ¿Por qué hay tanto ruido en el patio? ¿Acaso los tambores no han dejado de sonar?

Morana sintió que las lágrimas le quemaban los ojos. Le ayudó a beber un poco de agua, sosteniendo su mano temblorosa.

—El ruido ha terminado, abuelo. Ahora todo está en paz —respondió ella con voz dulce.

Nolan miró a su alrededor, buscando rostros familiares en la penumbra de la habitación. Su mente, atrapada en el último recuerdo nítido antes de que el veneno de Nera lo sumergiera en la sombra, buscó la normalidad de su vida anterior.

—¿Dónde están mis nietos? —preguntó Nolan, con una sonrisa débil asomando en su rostro demacrado—. ¿Meilyr ya ha regresado de las tierras altas? ¿Y Áedán? Ese muchacho siempre se queda hasta tarde revisando los mapas de la expedición... ¿Se terminó ya el Festival de Caza? Me pareció escuchar los cuernos de los jinetes hace solo un momento.

Un silencio denso cayó sobre la habitación. En el umbral de la puerta, la silueta de Lancel se recortó contra la luz del pasillo. El Príncipe de Hierro entró lentamente, sin su armadura, vistiendo solo una túnica sencilla. Su rostro mostraba las cicatrices de la batalla, pero sobre todo, la marca de una vergüenza que nunca lo abandonaría.

Lancel se acercó a los pies de la cama y bajó la cabeza ante su suegro, el hombre a quien debió proteger y a quien permitió que traicionaran bajo su propio techo.

—Señor... —dijo Lancel, y su voz sonó rota.

Nolan lo miró con curiosidad, notando el cansancio extremo en el hombre que recordaba como un guerrero impecable.

—Lancel, hijo mío. ¿Qué ha pasado? Pareces haber envejecido diez años en una sola noche. ¿Cómo fue la cacería? ¿Lograron traer la pieza de honor para el banquete?

Lancel tragó saliva, sintiendo el peso de la realidad que Nolan aún no comprendía. El Rey creía que solo había pasado una noche de celebración, ignorando los años de manipulación de Nera y la guerra que acababa de estallar afuera.

—El Festival de Caza terminó hace mucho, mi señor —respondió Lancel, mirándolo con una tristeza infinita—. Ha pasado mucho más de un mes desde que los cuernos dejaron de sonar. Mucho más de lo que el tiempo puede contar.

Nolan frunció el ceño, detectando la gravedad en las palabras de su yerno. Miró a Morana, luego a la Anciana, y finalmente al patio donde el humo de las hogueras todavía ascendía hacia el cielo.

—¿Un mes? —susurró el Rey—. ¿Qué le ha pasado a mi reino, Lancel? ¿Qué le ha pasado a mi familia mientras yo dormía?

Lancel se arrodilló junto a la cama, tomando la mano de Nolan entre las suyas. La tarea de explicar que el festival se había convertido en una masacre y que la mujer que él amaba era el monstruo que lo había dormido, sería el castigo más amargo que el destino le habría impuesto. Pero Nolan estaba despierto, y con su despertar, la verdadera reconstrucción de Nothain podía comenzar.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.