Rendirse jamás

Capítulo 01

—Vaya, vaya —chilló una voz femenina a mi lado. Tuve que apretar mis dientes al reconocer de quién venía—, pero si es Derek Parker.

Levanté la vista de mi celular para ver a mi exnovia Molly parada frente a mí. Me encontraba recargado en un árbol esperando que la clase de Literatura terminara para poder interceptar a Janelle e invitarla a salir —de nuevo— como lo había intentado hacer los pasados quince días, pero con Molly aquí presente jamás podría hacerlo. Ella aún no me había superado y si llegaba a pensar que estaba «interesado» en alguien más, era capaz de hacerle la vida imposible a la pobre chica. Mi ex estaba loca.

—Hey, Molly —dije en respuesta, bajando mi vista al aparato de nuevo.

Esperaba que entendiera la indirecta y se fuera... pero no lo hizo. En cambio, se acercó aún más y colocó su mano sobre mi pecho, dándome una de sus extrañas miradas seductoras por debajo de sus pestañas.

—Te extraño mucho —se quejó, como si fuera mi culpa. Incluso hizo un puchero.

Dios, de verdad que no podía ser más ridícula.

—No lo creo —respondí seco alejándome un poco de sus garras. Digo, uñas—. Te vi ayer enrollándote con Jake en su fiesta.

El día anterior se había celebrado una fiesta en la casa de un compañero porque sus padres no se encontraban en la ciudad, y había sido testigo de cómo ellos, Molly y Jake, casi se devoraban frente a todo mundo sin ningún pudor. Su cara se había puesto pálida anoche cuando me vio observándolos, y trató de zafarse de los ebrios brazos de Jake, pero me había escabullido antes de que intentara hablar conmigo y pedirme perdón. De nuevo.

—Estaba muy ebria —se justificó—. Tú sabes que aún siento algo por ti.

Tuve que controlarme para no resoplar. Yo sabía que no era así, pero desde que habíamos estado juntos había buscado cualquier razón para cubrirse cuando hacía algo mal y yo llegué a cansarme de eso. Habíamos tenido una relación de dos años, sin embargo eso acabó en el momento en que me enteré de que me había engañado con nada menos que la mitad del equipo de soccer.

—Sí, bueno, como sea, ya no estamos juntos, así que no me interesa. Hasta luego —me despedí. Giré sobre mis pies y me alejé mientras la escuchaba gritar mi nombre.

Aún no sabía cómo rayos es que estuve con ella tanto tiempo. No teníamos los mismos gustos ni los mismos intereses, pero ella había sido la chica más guapa de la escuela y yo era de los más populares, así que había pensado que haríamos buena pareja.

Oh, cuanto me equivoqué.

Pude divisar a Janelle bajando los escalones de la entrada principal, aferraba una carpeta a su pecho mientras caminaba entre la multitud. Era sorprendente observar cómo se abría paso entre la gente mientras caminaba con la cabeza en alto y los hombros echados para atrás; con tanta confianza y seguridad en sí misma. Por primera vez noté cómo los ojos de los chicos la seguían. Tenía un aire misterioso que la rodeaba y eso le daba cierto magnetismo. Su coleta balanceándose y los pequeños brincos que parecía dar con cada paso eran hipnóticos a decir verdad.

Sacudí mi cabeza para despejar mis pensamientos y apresuré mi paso, casi echándome a correr, para poder alcanzarla y comenzar a caminar a su lado.

—Hola, Jan —saludé cuando ni siquiera hizo amago de registrar mi presencia. Le dirigí la sonrisa más deslumbrante que tenía, pero ella ni siquiera se inmutó—. Uhm yo quería invitarte a ver una película. ¿Tal vez, el sábado si estás disponible? Pensaba que...

—No, gracias — me interrumpió, su mirada nunca dejando el frente.

Seguí caminando a su lado sintiéndome frustrado, sin saber qué decir, pero de algún modo tenía que convencerla de que saliera conmigo. Odiaba no saber qué hacer en este caso.

Llegamos al estacionamiento y a un pequeño carro destartalado que parecía que en cualquier momento se quedaría tirado en la calle. Antes de que pudiera decir algo más, ella ya había entrado al auto y encendido el motor. Me dirigió una mirada y sin más, se fue. Era la cuarta vez que me rechazaba, y eso era un gran golpe a mi ego.

Llevarla a una cita iba a ser más difícil de lo que había pensado en un principio.

Suspirando, me dirigí de nuevo a donde había estado antes de que Molly llegara a molestar y vi a Lora, la amiga de Janelle.

—Derek —saludó cuando me vio acercarme. Vi una oportunidad para ganar la apuesta y caminé hasta donde ella estaba parada. No pensaba desperdiciar la ocasión.

—Hey, Lora. ¿Qué tal, cómo estás?

—Bien, ¿y tú? —cuestionó sonriente.

Pasé una mano por mi cabello y le sonreí de vuelta.

—Bien, también. Gracias. Oye, me preguntaba si no podrías hacerme un favor —murmuré de repente inseguro.

Sus ojos se tornaron cautelosos al ver mi cambio de actitud y traté de ignorar el recelo que emanaba.

—¿Qué tipo de favor?

Me miraba entrecerrando los ojos y eso logró ponerme nervioso. Sabía que era demasiado cercana a Jan y no quería que lo tomara como una amenaza hacia ella o algo parecido.

—Pues la verdad es que me gustaría que... Tú sabes, que Janelle saliera conmi...




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