CAPITULO UNO
BUSQUEDA DE PISTAS
Busc
ar pistas para alguien como yo, siempre había sido muy sencillo, en especial cuando las pistas nos las
daban quienes estaban a nuestro alrededor, buscar hechos comprobables como ciertos, hacer o recibir
preguntas de quienes no creerías que te las harían, oír a personas que creías que no verías nuncamás en
tu vida, así que empecé a buscar antecedentes que se comprobaran como reales, quienes familias o no
habían visitado o invitado a mi esposo sin incluirme en la invitación, que empresa dejamos fuera porque a mi
esposo no le parecía confiable, que familiares llegaron de forma improvisada preguntando lo que sabíamos y
no querían oír,
Entonces se dieron a conocer detalles que, aunque insignificantes aportaban valor en la búsqueda, como las
tres llamadas que hicieron al teléfono de mi esposo de un numero no identificado y era mi suegro, todas
duraron menos de dos segundos, es decir repicó, contestó, supo quién era y corto la llamada, el no hablo con
su padre, así que podía saber si era porque quería una reconciliación o eran amenazas de nuevo,
También recibió una llamada de su madre, está la atendió, pero duró no más de tres segundos, entonces o
era interés por su hijo, quería saber sobre su nieto, o quería advertirle de algo, porque la llamada de su madre
fue posterior a las llamadas de su padre, justo cinco días antes de su desaparición,
La llamada que recibí de mi tío Ignacio, un día después que lo llamó mi tía Hilda desde la prisión, cuando dije
diga, tardó varios segundos en responder, habló diciendo que era él cuando me disponía a cortar,
−no cortes −dijo rápidamente,
−me enteré de que estas embarazada, cuídate mucho, si−, dijo débilmente, y luego cortó, eso sí que me
sorprendió, pero no le di importancia, pensando luego que el tío no me ayudaba nunca mientras viví en su
casa, pero tampoco me maltrataba, aunque ahora esa llamada empieza a llamar mi atención
−Siguen la finanzas, de quienes querían nuestro dinero−, se dijo seria, de quienes pienso primero, de mi
familia primero, los tíos y mis primos aún están en prisión,
−mis primos están por salir, o eso creo−, dijo Aria en voz audible a los que estaban atrás de ella,
−ya tu prima salió−, comentó el fiscal amigo de Marcus,
−justo hace dos semanas, tiene que presentarse cada quince días a la fiscalía, tiene un dispositivo de rastreo
en uno de sus tobillos, ella no puede acercarse a ninguno de ustedes a menos de medio kilómetro −, dijo,
mientras buscaba algo en su teléfono,
−este es el código de su dispositivo, con este podemos saber donde está y si aun lo tiene ella−, le dijo
entregándole el teléfono para que copiara el número que pedía el ministerio de justicia,
−aquí dice que esta en su antigua casa, donde aun vive el tío Ignacio, el historial del rastreador, la ubica en el
centro comercial en el día −, dijo revisando otra página,
−le dieron empleo autorizada del sistema de prisiones en una tienda y taller de uniformes escolares, empezó
a trabajar al día siguiente que salió de la prisión−, dijo leyendo directo de la página,
−el tío está trabajando en una empresa de transporte de especies alimentarias, en el área de logística e
informática, lleva trabajando allí desde que apresaron a los tíos −, les dijo y rápidamente, volteo hacia ellos,
−me llamó una semana antes del secuestro de Andrés, me dijo que se enteró de mi embarazo y que me
cuidara, ese día visitó a la tía, por que solicitó verlo −, explico después de haber leído la bitácora de la prisión
donde estaba,
−entraste a la pagina de la prisión−, preguntaron el fiscal y el abogado, amigo de su padre, con voz de
alarma,
−si tío Francisco y tío Danny, pero tenia que averiguar que hablo el tío Ignacio con la tía, saber porque fue −,
dijo mientras entraba a las cámaras de seguridad de las salas de visitas,
−te prometo que borraré la memoria de estas entradas, pero necesito oír que hablaron −, les decía mientras
se conectaron a las cámaras apareciendo el audio video en la pantalla de la computadora, todos se acercaron
para oír la grabación,
−ambos hombre miraron a Marcus, quien encogiendo los hombros solo les dijo, aun con media sonrisa
tratando de mostrarse serio,
−les dije que era una genio −les dijo con voz de orgullo, sin disimulara mas la risa,