CAPITULO DOS
NO TODA LA FAMILIA ES LEAL
Rodando su silla hasta otra computadora, entro a los sistemas de aeropuertos y trenes, rastreando salida de
sus padres,
−hay tres boletos comprados por los Montealto, para Alemania, salieron anoche,
−se lo llevaron, papá, se lo llevaron −, dijo Aria, comenzando a llorar de nuevo,
−Cálmate, hija, lo encontraremos, aunque lo lleven al fin del mundo −, le dijo Marcus,
−Puedes acceder a las cámaras de las salidas de ese día−, le preguntó Danny, el tío detective, haciendo que
Aria volviera a la computadora, limpiándose las lágrimas, con rapidez accediendo rápidamente a las cámara,
tanto de confirmación de salida, el paso por el sistema de seguridad de la silla de ruedas donde iba sentado
Andrés,
−estas condenadas hormonas, ahora solo quiero patear las entrepiernas de algunos − dijo indigana, haciendo
que los cinco hombres tras ella se carcajearan ,
−ese no es Andrés −, dijo de repente Aria, mientras hacía zoom rápidamente a la mano del hombre en la silla,
−Andrés no tiene ninguna marca ni tatuajes en sus manos, papá, no es Andrés tíos, no es Andrés, sabían que
haríamos eso, buscar en todas las salidas, dándonos pistas falsas para que creyeran que lo sacaron del país
−, les decía, con su mandíbula apretada con rabia,
Siguió a los tres con las cámaras de los siguientes pasillos y áreas del aeropuerto por donde iban
caminando, llegando a la área de embarque por donde debían salir, luego los tres entraron a los sanitarios,
estuvieron unos quince minutos, momentos después salieron, sin juntarse de nuevo, como si no estuviesen
juntos, caminaron a hacia las escaleras que los llevaban a los niveles inferiores del aeropuerto,
Bajaron dos niveles más y luego alguien abrió una puerta por donde entraron, perdiéndose de las cámaras,
pero inmediatamente los vimos salir por una puerta lateral, se dirigieron a la salida del aeropuerto y ahí los
esperaba un auto saliendo rápidamente al aeropuerto,
−ya se quien es ese hombre, el que se hiso pasar por Andrés en el aeropuerto−, les dijo Aria,
−es el hermano del tío Ignacio, él tiene una marca así en su mano, recuerdo haberla vistos una de las veces
que fue a pedirle dinero al tío −, les confirmo Aria de lo que decía, buscando los archivos de la policía, y si era
cierto ahí estaba, mostrando las señas en el expediente de antecedentes penales por estafa que tenía la
policía de él,
−los otros son sus padres, los dos, su papá y su mamá, Andrés debe estar muy triste, al confirmar de lo que
es capaz ese hombre y esa mujer por dinero−, les dijo en un murmullo de voz, sintiéndose tan triste como
debía sentirse él en estos momentos por la traición de sus padres, borrando todo rastro de lealtad hacia esa
gente, hacia su hijo y su abuela.