CAPITULO CUATRO
ENCONTRE A MI ESPOSO Y VOY A SU RESCATE
El convoy marcho silencioso, sin alarmas ni sirenas, el equipo de asalto iba a la vanguardia, Aria y su padre
iban con el juez en un carro blindado, en medio del convoy, seguido por el segundo carro blindado donde iban
el fiscal, el abogado y el jefe de seguridad de Marcus,
−aun no estoy convencido que haya sido buena idea que vinieras Aria, tienes casi siete meses de embarazo,
− dijo Marcus preocupado,
−tu padre tiene razón sobrina, no sabemos conque nos va a salir el viejo Montealto, que no es mas tonto
porque lo ganó la soberbia −, le secundo Augus porque conocía al padre de Andrés,
−no podía quedarme esperando, tengo que ver que está bien, te prometo que voy a esperar en el auto
blindado hasta que dominen la situación −, aseguro con voz calmada, aunque por dentro seguía muy
angustiada,
−llegando a la zona, se están desplegando todo el personal, enviando dron con detector de calor e infrarrojo
−, se escuchó la voz por el canal de comunicación,
−fiscal les notificaremos cuando sea seguro entrar para la señora Aria−, siguió diciendo la voz por la radio,
El canal permaneció abierto, solo se escucha el silencio, el despliegue era tan silencioso que parecía que no
había nadie moviéndose,
Media hora después, se volvió activar la voz en el canal de comunicación,
−hostiles en control, dos identificado como los padres del sobrino del juez, y seis identificados como
seguridad privada−, dijo la voz, así como también se escuchaba la voz de alguien exigiendo que fuese
liberado y el llanto de una mujer,
−rehenes ubicados en los pisos superiores, están en buen estado, todo bajo control sin daños colaterales, ya
es seguro que entre la jefa menor−, dijo la voz en forma tan seria, que hiso que Marcus, el juez y Aria, se
rieran de lo cómico del comunicado.
−vamos sobrina, busquemos al padre de mi nieto y a mi Helenita−, dijo el juez mientras bajaba apresurado del
vehículo, seguidamente bajó Marcus, quien tendió su mano para ayudar a bajar a su hija, dirigiéndose los tres
a reunirse al Francisco y a Danny, junto con el chofer y seguridad de Marcus, quienes esperaban con la
puerta abierta para dejar pasar a Aria y sus acompañantes,
El comandante del escuadrón los esperaba al pie de la escalera, informándoles que estaban ya siendo
atendidos por lo paramédicos, subieron todos rodeando a Aria quien caminaba sintiendo la seguridad de que
quienes la acompañaban la estaban cuidando y protegiendo, el grupo simulaba muy bien un comando de
ángeles vengadores protegiendo al integrante de mayor valor, la mujer embarazada rescatando al padre de su
hijo, rescatando a su esposo, quien dirigía sus pasos hacia la puerta abierta donde estaban atendiendo a
Andrés y a la abuela Helenita, ellos volvieron sus ojos hacia la puerta mirando que quien entraba era la
Mujer que mas amaba, pero a quien le saldría un castigo por hacer algo tan peligroso como lo que había
hecho, ir ella a rescatarlo, Andrés ya tenia los ojos iluminados con lágrimas, estaba tan preocupado por ella y
la había extrañado tanto esos días mientras estuvo cautivo.