Rescatando A Mi Esposo

CAPITULO CINCO - HIJOS SE QUE ESTAN MOLESTOS, PERO NO ES OPORTUNO LLEGAR AHORA

CAPITULO CINCO

HIJOS SE QUE ESTAN MOLESTOS, PERO NO ES OPORTUNO LLEGAR AHORA

Aria llegó al lado de Andrés, quien la abrasó muy fuerte,

−amor, porque eres tan osada −, le dijo mientras la besaba en los labios delicadamente, soltándola unos

momentos para que ella abrazara a la abuela, quien se secaba unas lágrimas que se les habían escapado,

−mi niña, me alegra verte, pero debías haberte quedado esperando por el resultado del rescate, aunque estoy

orgullosa de lo valiente que eres−, le dijo entre sonrisas y lágrimas,

−estoy bien abuela, ya no estoy asustada, pero estaba bien protegida y no podía quedarme esperando, la

angustia era mucha−, respondió Aria a sus comentarios, luego que fueron atendidos y evaluados, Andrés con

Aria de la mano rodeados de esa familia que lo habían integrado a ella, después de circunstancias no

normales en las familias, caminaron hacia el salón principal de la mansión Montealto donde tenían esposado

a sus padres, quienes trataban de mantener la soberbia a pesar de que estaban a nada de ser condenados

por plagio, estafa y robo de bienes patrimoniales.

−señor y señora Montealto, creo que pasaremos mucho tiempo sin vernos, nada de lo que puedan decirme,

justificara sus acciones, ahora tendrán como consecuencias no ver más a su hijo ni conocer a su nieto−, les

dijo Andrés con tristeza, pero no pensaba dejar que ellos vieran a su hijo, si es que quedaban libres, después

de lo que hicieron,

−hijo por favor, eso lo hicimos por tu bien−, dijo la madre de Andrés, mientras su padre permanencia con la

quijada apretada mirando hacia arriba lejos de la mirara da de dolor de su único hijo.

−no me digas hijo, y no fue por mí, fue por la herencia de la abuela, la que se querían robar obligándome a

que se las cediera antes que la abuela cambiara sus disposiciones y las donara como había dicho −, los

acusó Andrés, volviéndose hacia la puerta sin despedirse,

−vamos amor, vamos papá, tíos, gracias por venir por mí−, dijo a esa familia nueva que, si había hecho todo

por rescatarlo y regresarlo junto a su esposa y su bebe, tomo de nuevo la mano de Aria caminando hacia la

puerta con ella escoltados por los hombres que él había aceptado como su familia y que lo habían rescatado

Habían apenas dados unos pasos fuera de la vivienda, cuando Aria se paró repentinamente doblándose un

poco y agarrando su abdomen, emitiendo un leve quejido de dolor,

−el bebé Andrés, me duele−, gimió asustada, mientras los hombres que la rodeaban se pararon a ver que

sucedía,

−le duele, le duele, hay que llevarla al hospital −, dijo mientras la tomaba en brazos, levantándola del piso, y

caminando hacia la ambulancia, Marcus tomo a la abuela de la mano dirigiéndose hacia los vehículos, para

seguir a la ambulancia que llevaba a Aria junto con Andrés, dentro de la ambulancia, sintió otra contracción

mas fuerte,

−hijo aún falta, aún falta – decía Aria muy bajito, como si le explicara a su pequeño, que tenía que esperar dentro de ella,

−aguanta amor, aguanta bebe, ya vamos a llegar−, decía Andrés, mientras sintieron cuando la ambulancia

frenó a la entrada de la emergencia, donde ya los esperaba el médico y las enfermeras de la emergencia con

una camilla,

Los paramédico la bajaron con rapidez, acostándola en la camilla, que fue rápidamente trasladada hacia el

área de cuidados para ser evaluada,

−le vamos a realizar un eco para ver el estado del bebe −, le explicaba el médico, mientras encendida el quipo

ecográfico y la enfermera ayudaba a Aria a bajar sus pantalones dejando su abdomen expuesto, enseguida

aplicó el gel y el medico comenzó a desplazar el traductor del equipo por el abdomen, hasta que se oyó el

primer latico, que continuó fuerte y continuamente rítmico, haciendo que ambos se relajaran al oír ese

murmullo que venía de su interior,

−ahí está, ahí está, escucha su corazón, esta bien, el esta bien solo se asustó un poco, esta emocionado por

que papá ya regresó−, le murmuró casi pegando sus labios a la piel del abdomen, el medico siguió

evaluando, midió y volvió a medir −, su taya corresponde a un bebé de treinta semanas, que se cumplen

dentro de dos días, − le dijo para tranquilizar a los padres,

−vamos a colocar tratamiento para detener la contracciones, necesitamos por lo menos cuatro semanas mas

para ir con menos riesgos de los partos prematuros, igual necesitaremos colocar las terapias de maduración




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