CAPITULO SIETE
NO TODAS LAS FAMILIAS SON DE SANGRE, TAMBIEN SON DE AFECTO Y LEALTAD
Andrés salió del juzgado junto a Aria, la abuela Helenita,
Marcus y el resto de su sequito de ángeles, porque ahora la sobrina predilecta con treinta y siete semanas
de embarazo debía ser cuidada con más esmero, así que ellos los acompañaban a todas partes, por si se le
presentaba el parto a Aria y todos ellos querían estar presentes, lo que causaba ternura y mucha risa, que ese
cuarteto de cincuentones se tomaron un par de meses de vacaciones para seguir a Aria y Andrés sin ninguna
vergüenza del ridículo que podían estar haciendo,
Asistían a cada cita médica, o día de compras, entrando juntos a tiendas, restaurantes y la clínica de los
controles del embarazo, que empezaron a salir en las redes como los ángeles Guardianes, que lo único que
les faltaban eran la motos para que se convirtieran en el club de protectores de sobrinos preferidos.
Que hasta Julia andaba con la nana y con los dos hermanitos que ya tenían cuatro años, en sus respectivo
coches, que solo servían para llevar las bolsas de las compras, porque había brazos de tíos de sobra para
cargarlos, eran el espectáculo de mayor ternura y amor expresado en una familia unidos no solo por la
sangre, si por los lazos de afecto y de la lealtad.