Rescatando A Mi Esposo

CAPITULO OCHO - AHORA SI ES TIEMPO YA CRECIÓ LA FAMILIA

CAPITULO OCHO

AHORA SI ES TIEMPO YA CRECIÓ LA FAMILIA

Faltando tres días para completarse las treinta y nueve semanas, era domingo y la familia estaba reunida en

el patio con piscina de la casa de Julia y Marcus, haciendo una parrillada, según ellos por el buen tiempo que

hacía y que hacía días que no se reunían todos,

−tíos, no les da vergüenza inventar esa excusa tan tonta−, le dijo Aria desde la piscina temperada donde

estaba rodeada de los siete hombres de su vida, su mamá Julia y su abuela Helena, que se reían de los

ridículos que se veían inventando bobadas de adolescentes,

−como que bobadas sobrina, el día esta hermoso−, dijo Augus,

−si muy hermoso, esta frio tío – le corrigió Aria,

− solo que el agua de la piscina esta calentita, por eso estoy metida aquí, eso me relaja la espalda les dijo

riéndose de ellos −, dijo, hasta que se quedó seria de pronto,

−que pasa mi niña−, dilo su abuela, quien se dio cuenta del cambio en las facciones de la cara de Aria, de

risa a preocupación,

−sentí como si me hubiese hecho pipi abuela, pero no es pipi, es como si explotó algo dentro de mi −, dijo

entre asustada y divertida mirando la cara de su abuela, que empezó a sonreír emocionada,

−afuera todo el mundo, que ya viene mi bisnieto, Aria acaba de romper fuente−, dijo la abuela, dejándolo a

todos con la cara blanca y asustada sin moverse ninguno,

−que se van a quedar ahí, como estatuas sin moverse, reaccionen quinteto de tontos, hay que irnos para la

clínica−, gritó la abuela, que puso en movimientos a todos, que al terminar de hablar la abuela empezaron a

salir de las piscina, iniciando la operación BIENVENIDO NOE MATHIAS, así que los que tenían en brazos a

los pequeños, se los entregaron a los brazos de las nanas, que ya tenían preparado con lo que los vestirían y

en dos bolsos lo que se llevarían a la clínica,

−Andrés y Marcus venían con Aria cada uno de un brazo camino hacia las duchas, se sacaron el agua de la

piscina , se secaron, la secaron a ella colocándole un vestido materno pasándolo por encima de su cabeza,

lograron peinarla un poco, y luego se vistieron con ropa cómoda que ya tenían en los vestidores frente a la

piscina, de donde salieron los tres tíos asustados ya vestidos igual que Marcus y Andrés, ropa cómoda,

tomaron sus llaves de los autos e inmediatamente caminaron hacia ellos,

En uno el chofer y seguridad como conductor, Marcus de copiloto, y Julia, las nanas y los bebes atrás, en otro

Augus conduciría, la abuela de copiloto y atrás Andrés y Aria que ya había presentado la primera contracción

que dijo que no era tan dolorosa,

Y en el otro iban Francisco conduciendo y Danny de copiloto conduciendo la caravana de autos hacia la

clínica que ya había sido informada, dos oficiales motorizados iban despejando el camino, pero como era

domingo, no estaba muy congestionado, así que llegaron en veinte minutos, después de dos contracciones

más, que ella dijo que si eran dolorosas y ya estaba con el rostro sudoroso, pero no tan pálido como estaban

los rostros de Andrés, Marcus y los tíos, que decían que demandarían a la clínica, si no hacían algo rápido

para que no doliera tanto.

Lo que hiso que Julia, la abuela Helena y hasta la misma Aria se riera de ellos, solo que dejó de sonreír al

presentarse la siguiente contracción, ya la obstetra la conducía al área de preparto para examinar los cambios

en el cuello, diciéndole que estaba bien dilataba, pero que aun faltaban varios centímetros, que posiblemente

serian un par de horas más, mirándolos extrañados de que todos tenían el cabello mojado,

−estábamos en una parrillada con piscinada y todos estábamos disfrutando el agua calentita de la piscina –

explicó la abuela,

−con razón dijo la doctora, casi hacen un parto en el agua, por eso las contracciones están tan aceleradas,

creo que este bebé no hará sufrir tanto a su madre, va a llegar muy pronto−, dijo sonriendo, indicando

trasladar a Aria hacia la sala de parto y prepararla rápidamente, cambiándose de bata de preparto a una

estéril y colocándose otros guantes nuevos,

Las enfermeras también cambiaron de ropa a Aria, colocándole ropa de quirófano, preparando la venoclisis

para suministrar soluciones y medicamentos y desplegando todo el instrumental para atender el parto, media

hora después Aria si gritó con la contracción siguiente,




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