CAPITULO NUEVE
LA FAMILIA DEBERIA SER POR RESPETO Y LEALTAD, A VECES LOS LAZOS DE SANGRE TE HACE VICTIMA DE LA FAMILIA
EPILOGO
En mi época de estudiante universitario, tuve un compañero de clases que las condiciones y circunstancias
de su vida, marcaron una huella en la mía, esta historia que quise hacer bonita, con conflicto resueltos a
tiempo, con protagonismo femenino y masculino sin discriminaciones, es porque en parte, mucho de nosotros
crecemos y vivimos sin darnos cuenta que no siempre la familia de sangre es la familia que te sostiene, que te
apoya y que cree en ti, porque familia deberían ser esas personas que están a tu lado sin condiciones, y no
solo por los lazos de sangre, sino por el afecto que deben existir entre ellos, lo que debería uniste a la familia
debería ser la confianza, el compañerismo, el respeto y la lealtad, pero a veces es la familia quien más daño
te hace y a veces es porque te ignora y te hace invisible.
Mis compañeros de estudio de ese entonces, se burlaban de mí, porque cuando ellos decían, al fin tengo un
sobrino, yo salía y decía que eso no me emocionaba mucho, porque tenía tantos sobrinos, que los tuve,
incluso antes de nacer, ya que tenia sobrinos mayores que yo, y que a veces me toco ser niñera sin paga de
mis sobrinos, que se burlaban de mí y me hacían maldades, hasta que decidí preferir estar sin compañía de
mi familia, por no decir sola, que parecía que no tuviese una familia tan grande como la que tenía en ese
momento e incluso ahora que ya tengo nietos.
Recuerdo a mi amigo Julián, (lo llamaré Julián, para no crear conflictos de interés), bueno siguiendo, recuerdo
a Julián porque en un semestre se desaparecido dos veces por varios días, cuando regresó le pregunté
donde había estado, que era la segunda vez que faltaba varios días en el semestre, me respondió muy triste,
−estuve en el entierro del ultimo familiar que tenía vivo −, me dijo con lagrimas en los ojos, dándome cuenta
de que él a lo mejor estaba esperando a alguien que le diera consuelo,
Le pedí permiso para abrazarlo, en lo que asintió lo hice y entonces el lloró, como creo que había querido
hacerlo desde que murió su abuelo, que terminamos llorando los dos, porque era mi amigo y su dolor me
dolía, un rato después que nos calmamos empezó a contarme,
Que en su familia siempre habían sido hijos único, que sus abuelos maternos y paternos, habían sido hijos
únicos, y que ellos tampoco aumentaron el número, sus papas, también eran hijos únicos, sin hermanos, sin
primos, sin tías ni tíos, y él también era hijo único, que sus papas, ambos habían fallecido ya , primero su
mamá y luego su papá, y que él había sido adoptado por un tío que decía que era el hermano de lealtad y
respeto de su papá,
El tío abuelo, un amigo de mi papá, un hermano de la vida y del afecto, del compañerismo y de la lealtad, que
cuando su padre murió cuando apenas tenia cuarenta años de un infarto, y él era un adolescente de catorce
años, ese tío fue lo único que le quedó, se fue a vivir a su casa, y cuando entro a la universidad era a esa
casa donde el regresa en las vacaciones de la universidad,
Ese tío abuelo no era tan joven, fue ese amigo mayor que su padre tuvo, que había estado ahí, cuando mi
padre perdió a sus padres, y varios años después cuando yo perdí a los míos,
Así que cuando el se desapareció la primera vez, sea dicho de paso, creo que fui la única que lo extraño, fue
porque su tío abuelo se enfermó y estuvo muy mal, recuperándose pero que no estaba muy bien del todo, en
especial porque ya era mayor, tenia casi ochenta años,
Y que la segunda vez que desapareció otra vez, fue porque el tío abuelo recayó y esta vez fue peor,
falleciendo de un paro respiratorio y que venia de enterrarlo, y que ya no sabía que era lo que sentía, pero
que sabia que tener seguir viviendo porque apenas tenía veintitrés años.
Ese tío abuelo, dejó su casa para el y le dejo dos primos nietos que lo habían buscado para decirle que su
abuelo le dijo que era su nieto y que eran familia por lealtad, que a veces eran las verdaderas familias y que
eso lo habían aprendido de su abuelo
Así es, a veces la verdadera familia, no es la familia de sangre, si no la familia por afecto, la familia por
lealtad.
HASTA LA PROXIMA LECTURA