Resilencia

v e i n t i o c h o

Mire al cerdo comer lo que había echo como si tuviera hambre. 

-Ese cerdo come mejor que nosotros.- Bufé cortando el zapallito a la mitad y mirando el queso fundido con la carne y la verdura.

-Y eso que son sobras.-Murmuro la princesa frente a mí comiéndose su segundo zapallito relleno.- Te superaste.

Sonreí.- Lo se.- Me lanzo una mirada de odio y mi sonrisa se agrando.- Gracias.

-Encontré detrás de la casa una habitación con agua que cae del techo, tienen ganchos y el suelo está mohoso pero servirá para bañarnos.

-¿Una ducha?.- Pregunte con las cejas alzadas y ella me miró curiosa preguntándome de que hablaba.-¿No que eras experta?.- Me saco la lengua y yo reí.- Una ducha es una habitación pequeña con una regadera a cierta altura que sirve para que te bañes parado, más rápido y con menos agua.

-Wow.- Parecía me serio fascinada con eso.- Limpiare la de atrás de la casa y me enseñarás a usarla. 

Casi me atragantó con la comida por ese comentario y ella comenzó a reírse de mi cosa que provocó una mirada de odio de mí parte.

Terminamos de comer y me levanté sosteniendo los platos en la mano.

- Ve a lavar la ducha, yo limpio acá y te iré a ayudar. 

Se levantó sonriendo.- Sabia que querías enseñarme a usar la ducha.

- Cierra a boca.- Bufé y la escucha ir a buscar los artículos de limpieza que compramos y lo que ya había cuando llegamos al cuarto al lado del baño, sonriendo.

 

 

Eran las cuatro de la tarde, habíamos comprado una reloj de pared en el mercado y habíamos pedido que la calibre antes de irnos. Lo colgué en la pared encima de la puerta cuidando que no se movieran las manecillas, mire mi trabajo echo como si fuera una obra maestra y fui a ayudar a Rebeca con la limpieza. 

-Sabes.- Me apoye en la puerta de la ducha y la mire inclinada sobre la esquina frotando el moho verde. Me rasque la nuca pensando en como decir lo que pensaba.- Creo que la cama donde dormimos es demasiado chica...- Se detuvo y me miró sentada en la parte que ya había limpiado.- podríamos mudarnos a la cama matrimonial en tu habitación.

Sonrió mordiéndose el labio y asintió con la cabeza.

Me incline tomando otro cepillo que no tenía casi pelos y lo pasé por las paredes.

-¿Actuaremos como matrimonio?.- Pregunto riendo. Hice una mueca sin contestarle. Se hicieron unos minutos de silencio en los que solo escuché el frotar de los cepillos y luego ella se detuvo.- Alex...- La mire, se había colocado la vieja ropa que trajo del castillo en el rostro como protección y solo veía sus ojos por debajo de su flequillo sucio. En serio necesitaba un baño. Estaba nerviosa, lo cual era raro en ella.-¿Que somos?.

Suspiré, supongo que era hora que esa pregunta se presente.

La mire, estaba expectante, mirándome por entre el flequillo, y era razonable que lo sacará a relucir ahora. Cómo dijo Ben, estaba confundida por qué el bruto que le gustaba no sabia si amaba más su trabajo o a ella. La respuesta era obvia ahora.

-¿Que quieres que seamos?.

-No lo se.-Se encogió en hombros.- Dormimos juntos, nos besamos, sabes que te quiero y yo creo que me quieres...

-Si, te quiero.- Asentí en aprobación y ella me miró con los ojos brillando.

-¿Entonces...?.

Abrí la boca para contestar, a decir verdad no sabía que decir, estaba con la mente en blanco pensando en nosotros, juntos.

¿Podría pensarnos así?¿Cómo pareja?. 

Y de repente la puerta de la casa se golpeó y ambos nos volteamos asustados.

Le hice señas de que no hable encaminándome hacia la puerta de atrás.- Quédate aquí.

Cerré la puerta del cuarto de ducha y me asome por la ventana trasera de la casa caminado en puntas de pie, lo más sigiloso posible. Una figura paso frente a mí y retrocedí ocultándome.

Se oyó un suspiro y al volver a mirar vi al sujeto apoyarse en la pared y mirar algo en su mano. Fruncí el ceño y entre.

Watson estaba recostado en la puerta de la habitación, mirando el intruso con curiosidad antes de mirarme a mí y bufar. 

Tuve que actuar.

El intruso se volteó y mí puño chocó contra su mentón antes siquiera de que pueda ver quién era. Ben se tambaleó hacia atrás masajeando su mandíbula, sorprendido y luego me miró a mí como si no entendiera que pasaba. 

-¿Que haces aquí?.- Pregunte luego de salir de la sorpresa de verlo ahí, sonriendo aliviado.

Se lanzo sobre mí a abrazarme.-Maldición, me tenías preocupado. Te desapareces de un momento al otro y sin avisar...

- Lo siento, eso último fue culpa mía.- La voz de Rebeca apareció detrás mío y ambos nos separamos para mirarla caminar hacia nosotros intentando ocultar la tristeza. Me había vuelvo bueno para ver debajo de su máscara.

-¿Cómo llegaste?.-Pregunte mirándolo, me molestaba que haya descubierto ese lugar que creía solo era de ella y mío. 

Levantó su mano derecha, la cicatriz de años que ambos compartíamos estaba sangrando al igual que la mía, observé sorprendido.

- No fue fácil pero tenía que intentarlo, tu madre está preocupada.- Asentí apretando los labios con fuerza y lo mire observando la casa.

Rebeca se aclaro la garganta y la mire, se veía tan triste y con ganas de llorar que quise abrazarla.

-Yo voy a terminar de limpiar la ducha antes...- Volvió a tragar saliva y miró a Ben fingiendo sonreír. Se volteó y la mire preocupado como salía de la casa con la cabeza baja.

-¿Eso es un cerdo?.-Pregunto Ben señalando al animal que ahora se levantaba y caminaba hacia la puerta de atrás, la abrí para que pudiera ir con Rebeca y luego la cerré.

-Rebeca le puso Watson.- Dije caminando de nuevo hacia mí amigo que me miraba con las cejas alzadas.

-¿Ahora tienen un cerdo?.- Una sonrisa se abrió paso en el rostro de mi amigo.

-En teoría era la comida pero si, es nuestro cerdo.- Fuimos hasta la cocina y él miró todo incómodo y asombrado.- ¿Quieres algo de comer?.




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