Resilencia

C a p i t u l o t r e c e.

Al salir de mi habitación no esperaba encontrarme con nadie.

Ni una sola persona rondaba por mi pasillo, el pasillo de la princesa, del otro lado el sol se colaba por la ventanas y daba contra el suelo negro y los pajaron aun cantaban fuera.

Baje las escaleras paso a paso, habia perdido la costumbre de andar en zapatos y vestidos, busque al rey por su oficina y por su propia habitacion pero al final lo entontre en el comedor, sentado en la alargada mesa de roble, riendo como si las ultimas 24 horas no hubieran pasado. Sir William tambien estaba ahí, me miro entrar en la habitacion y se levanto de un salto de su asiento para darme la bienvenida.

-Princesa, me alegro que haya podido acompañarnos.-Dijo apresuradamente mientras yo me acercaba dudando a la mesa.- Espero que se haya recompuesto de su malestar...

Mire a mi padre una vez solo para ver su sonrisa maliciosa y sonreir amablemente de vuelta a Sir William. Pero no dije nada, no habia palabras para la mentira que soltaba mi padre cada vez que me torturaba. 

La reina Thea solo inclino su cabeza, ahora se la veia mas anciana, mas enferma, mas vieja, que cuando bajo del barco hace unos días, como si el tiempo que pasaba sobre Mangata consumiera parte de su vitalidad.

-Todos nos alegramos que mi queria hija se haya recuperado.- Bramo feliz mi padre mientras estiraba la mano por encima de la mesa y tomaba la mia, dandole un suave apretón.

Quise apartar mi mano, asqueada por su tacto y por sus palabras tan falsas, pero solo fingi que me desligaba de mi brazo, que era una extremidad de papel que no servia para nada. 

Hace menos de diez horas esa mano habia estado con la de Alex, sujeta a ella para darle seguidad, concentracion, para ayudarlo con las alucinaciones de un bosque cruel con los de su especie.

Sir William señalo el asiento al lado de mi padre, justo frente a él.- Por favor...

Trague saliva con disimulo y me sente sin mucho teatro, sentía la mirada de mi padre sobre mi, sentia la mirada de Sir William sobre mi, la unica que no me miraba y solo se concentraba en su comida era la Reina Thea perdida en sus pensamientos mientras comia una galleta. Tampoco los guardias y sirvientes me miraban, ellos conocian la verdad detras de mi "recuperacion" y solo apartaban la mirada incomodos.

Con un corto suspiro me estire por encima de la comida y tome otra de las galletitas que la Reina Thea comia, ella se percato de mi mano y alzo la mirada a mis ojos sorprendida.

-Oh, cariño, lo lamento esas son galletas especiales que mande a hacer para la Reina.-Comento mi padre con desden, me diculpe gentilmente con la señora y volvi a mi lugar para dejar a una sirvienta servirme cafe. Alce la taza y comence a beber a sorbos mientras miraba a la Reina con sus ojos, apagados, fijos en mi. Fruncí el ceño, confundida.- Hoy estas muy linda, cariño.- El comentario del Rey hizo que me atragantara con la bebida. La deje a un lado y me limpie con un pañuelo el derrame sobre mi mentón.-¿No es así, William?.

Y William tambien se atraganto mientras un rubor parecido al rojo de mis zapatos, subia por su cuello.- Si, em, si hoy y siempre, Magestad. 

Inhale aire por la boca y resisti el impulso de rodar los ojos mientras dejaba el paño en la mesa. El alago no iba parar mi, en realidad dudaba que Sir William viera como me vestia mas allá de como se veian mis pechos con el vestido. El alago iba para el soberano, para quedar bien con él y con su hija. 

-Me alegraria saber que hoy por la tarde le mostraras las galerias reales, Cariño.- Insinuo mi padre meintras untaba mermelada sobre una tostada, lo mire con los ojos entre cerrados intentando ver cual era su intencion, pero no habia mas que ese hombre que sonreia con los labios apretados y los ojos brillantes. Fingiendo.

-Por favor...-Comenzo William.-...No se sienta en la obligacion de hacerlo.

-No, Sir William, insisto.- Dije mientras cruzaba los tobillos por debajo de la mesa.- La galeria es la seleccion preferida de mi madre...-Sonreí de oreja a oreja sintiendo como los ojos de mi padre se posaban en mi un segundo y el fuego brillaba en ellos, pero lo ignore. Él odiaba que mencione a mi madre. Lo mire con rebeldia.- Si me lo permite, le mostrare las batallas que gano solo con sus manos, padre...- Esta vez fue él quien me miro con los ojos entre cerrados, pero yo solo le sonrei como una hija orgullosa. Luego asintió.

Sentia satisfaccion cuando miraba las manos de mi padre temblar, cuando vi que dejo su tostada en la mesa a medio terminar y solo se levanto de su asiento con una inclinacion para retirarse a sus aposentos. Sonrei por dentro por que sabia que habiamos quedado igualados.

La Reina Thea, quien había terminado su galleta, se acerco al oído de su hijo y le susurro algo antes de que este se levante y, con un movimiento de manos, haga que tres guardias y una sirvienta personal escolten a su madre fuera del comedor.

 Asentí con la cabeza en despedida y ella me devolvió el gesto llevando consigo las galletas.

-Sir William, cuenteme...-Comence ahora yo, luego de un rato de solo escuchar el tintineo de los platos y cubiertos, untando mermelada en una tostada, mi estomago rugia de hambre mientras disimulaba tranquilidad pero en realidad me queria lanzar sobre la mesa y comer todo a mi paso.- ¿Como esta pasando sus días en el castillo? Lamento la interrupcion que tuvimos ayer por la tarde pero mi padre en serio me necesitaba.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.