Hoy la veo patinar y siento paz.
Para mí, vuela en ocho ruedas. Cada giro es libertad. Cada caída seguida de levantarse es una
lección silenciosa.
Ella no sabe que me ayudó a volver al mundo. No sabe que su pasión fue el empujón que
necesitaba.
Gracias a ella entendí que todavía podía avanzar, aunque fuera despacio.