Perdí años. Esa es una verdad que duele profundamente.
Pero sigo acá.
Lucho todavía con la depresión.
Lucho todavía con la comida.
Intento cada día ser un poco más fuerte que ayer.
Mi nombre es Silvina.
Y mi historia todavía se está escribiendo.
Y mientras haya páginas en blanco, habrá esperanza.