Respuesta Equivocada

CAPÍTULO 1

ADELINE

³«¿«³

Trabajos extras.

Eso tengo hoy en día. A pesar de llegar del trabajo cansada, no paro de sonreír a mis traviesos que esperan con mi madre y Athena. Ella vino a vivir después de dos años que salí del país. Ambas criamos a nuestros hijos juntas. Un sueño que siempre tuvo. No pensé que íbamos a terminar de este modo.

Madres solteras con tres traviesos.

—Buenas noches. —Saludo, sentándome en el sillón de la casa que compramos—. Cubrir turno es matador los fines de semana.

Athena ríe, mientras me ofrece una taza de café humeante.

Son las siete de la mañana y necesito dormir por un día entero.

—Entiendo eso. A veces, me quedo toda una madrugada cosiendo y diseñando ropa —declara en un suspiro—. Lo bueno de todo, es que nuestros hijos son educados cuando se trata de nuestros trabajos.

Sí. Lo criamos de esa manera.

Han pasado seis años.

—Lo sé. Son un amor de niños.

—Line.

Esa voz de nuevo.

—Si vas a decir algo sobre el padre de mis hijos, ahórrate eso —comento, sorbiendo un poco de café—. No sé nada de él hace años. Lo he borrado del mapa de mi vida movida que tengo. Ni alcanzo a estar pendiente de mis redes sociales.

No tengo mucho tiempo.

Trabajo todos los días. De lunes a viernes, como profesora de idiomas. Sábados y domingos, cubro turnos en el hospital que trabaja mamá. Esta es la única manera de sobrevivir con dos nenes pequeños.

Ahora entiendo a mi madre por completo.

—Ivy preguntó por su papá.

Me tenso.

Ivy es la menor de mis mellizos. La que se parece más a Cassis. Hasta ha heredado su lunar en su bonito rostro y ni que hablar del temperamento rebelde paterno, mientras que, Assis el mayor, es parecido a mí en el carácter.

Sus genes fueron fuertes.

Ellos no deben saber que son hijos de un Harvey. Firmé ese contrato y debo cumplir con todo lo que dice ahí. Caso contrario, mis niños pagarán los platos rotos.

—¿Dijiste algo?

Ella resopla.

—Tiene el rostro de su padre y hasta la expresión la ha heredado de él —comenta mi amiga en un encogimiento de hombros—. A veces, da miedo el poder de los genes Harvey.

Sonrío leve y apoyo mi cabeza en el mueble.

—Puede ser porque no dejaba de insistir tener un hijo —declaro con los ojos cerrados—. Hasta que lo hizo. Tiene una hija igualita a él. —Resoplo—. Solo imaginarlo celoso de ella, hace que ría. —Suelto una carcajada—. Si era posesivo conmigo, ni quiero imaginar cómo sería con Ivy. Tanto padre e hija, serían todo un caso.

Ella no dice nada.

—Mi caso es diferente al tuyo. El padre de Dante, no lo quiso cuando estaba en mi vientre, pero tú….—Hace una pausa—. Cassis sería un buen padre, Line.

Lo sé a la perfección.

Abro los ojos y observo al techo. La primera en preguntar por su padre, fue Ivy, seguido de su hermano. Les expliqué que papá estaba de viaje y no podía contactarlos y que siempre pensaba en ellos.

Assis lo creyó, pero Ivy….

—Si es así, ¿por qué no se comunica con nosotros, mamá? —preguntó mi hija de cuatro años con un semblante muy triste—. Vi a mis compañeros de aula que sus padres les mandan regalos. Ni eso tenemos de papá.

—Puede que papá esté muy ocupado, hermana.

Ella refunfuñó e hizo la expresión de molestia que siempre hacía Cassis.

—Papá no nos quiere, Assis.

Con cuatro años de edad, es inteligente.

Y lo sigue siendo. La más lista en su clase y la revoltosa por meterse en problemas. La última vez, tuvieron que llamarme porque había golpeado a un niño.

—Su hija golpeó a un niño, señora Adeline.

—¿Eso es verdad, Ivy?

Ella tenía una expresión llena de molestia.

—Si me buscan, me encuentran —declaró la misma frase de su padre. Sentí nostalgia—. Aparte, estaban molestándonos que no teníamos papá. Assis dijo que trabaja en un barco, pero todos se burlaron de nosotros. —Volteó a ver a su mellizo, quien estaba sollozando—. No llores. No hiciste nada.

—¡Pero nos metimos en problemas, hermana!

Mi pequeña quería llorar, pero evitaba hacerlo.

—¡Debes ser fuerte! ¿Lo olvidas? Debemos proteger a mamá, a la abuela, a nuestro primo y a la tía Athe —declaró mi hija decidida y soportando llorar—. Eres el mayor de entre los dos. Naciste diez minutos antes.

No pude evitar sonreír al escucharla decir eso.

¿Protegernos? ¿Una niña de cinco años? Los abracé y tranquilicé que no los iba a castigar, ni nada por el estilo. Enseguida ambos lloraron, igual que niños de su edad.



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En el texto hay: gemelos, romance, embarazo

Editado: 29.01.2026

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