Pirincho los observó detenidamente a cada uno antes de marcar su condición. Fijó la exigencia para el mediodía siguiente en la finca abandonada, reclamando la presencia de Matías y de Joaquín con la embarcación lista y el tanque lleno, mientras indicaba que Santiago debía permanecer al cuidado de Luciano. Ante la consulta de Matías sobre los motivos del pedido, Pirincho eludió dar detalles, remarcando con frialdad la importancia de no faltar a la cita bajo el aviso tácito de salir a buscarlos. Tras un breve intercambio con Fatiga en el que evitó revelar la naturaleza del servicio exigido, reiteró la instrucción fijando el punto de encuentro en el muelle. Matías aceptó los términos comprometiéndose a responder por el auxilio recibido, respuesta que Pirincho validó con una mueca de satisfacción antes de dar por sellado el acuerdo.
En ese momento, el médico reapareció confirmando que el antídoto y los antibióticos habían reaccionado de forma favorable en el organismo de Luciano, aunque aconsejó mantener la cautela y llevarlo a control al día siguiente. Tras indicar que debían aguardar cerca de una hora más en observación para asegurar la estabilidad del paciente, el profesional indagó sobre los medios que disponían para emprender el regreso. Al enterarse de que planeaban cruzar el monte a pie, se ofreció a buscar una solución para trasladarlos.
Cumplido el lapso de espera, Luciano salió del consultorio avanzando con lentitud por sus propios medios. Al ser consultados sobre la ubicación de su propiedad, el grupo mencionó la finca El Catalejo, revelando que eran nietos de don Roberto. La mención del nombre cambió la disposición del médico, quien reveló ser vecino de la zona y se ofreció de inmediato a llevarlos en su vehículo.
Cuando Matías señaló que Pirincho y Fatiga los acompañaban, Pirincho declinó la oferta argumentando que realizarían la caminata de regreso por su cuenta. Antes de retirarse hacia la penumbra, Pirincho cruzó una última mirada con Matías para ratificar el compromiso pactado para la jornada siguiente. El grupo abordó el vehículo rumbo a su finca, mientras la incógnita sobre la exigencia que los aguardaba en el muelle quedaba flotando en el aire.