Restauración letal

Capítulo 7: La graduada

Al día siguiente ​después de la graduación, Paula va con sus padres a ver algunas casas, pero ella no se decide por ninguna.

​—Órale, mija, es hora de volver al rancho, tenemos muchas responsabilidades allá que cumplir. Cuando consigas una casa o un apartamento que te guste, me avisas.

​En un momento a solas, mientras Paula ayuda a su madre a hacer la maleta, esta le pregunta:

​—Hija, Rafael parece un muchacho bueno. ¿Te gusta él?

​—No, mamá, Rafael es solo mi amigo.

​—¡Qué lástima! Ya me había hecho ilusiones de tener unos nietos correteando por el rancho.

​—Mamá, ¿qué cosas dices?

​Paula acompaña a sus padres al aeropuerto. Abraza a su alto e imponente padre; él es un gigante gentil.

​—Te amo, papá, gracias por estar siempre.

​—Espero verte pronto por el rancho, mija, e invita a tu amigo Rafael, me cayó muy bien.

​María interviene:

​—Sí, es un muchacho noble.

​Paula abraza a su madre en la puerta de la sala de abordaje.

​—Hasta luego, madre, ¡te amo un mundo! Trataré de ir lo más pronto posible. Por ahora tengo mucho trabajo, cuando me desocupe dejaré un tiempo para ir al rancho.

​Por los altavoces del aeropuerto se escucha:

​—Pasajeros del vuelo 406 con destino a Chihuahua, favor de abordar por la puerta cinco.

​Sus padres le dieron un último abrazo fuerte, de esos que no necesitan palabras, y caminaron hacia la sala de embarque. Paula dio media vuelta y caminó hacia el estacionamiento. Mientras caminaba por los pasillos del aeropuerto, su mente evocó la sonrisa de Rafael, recordó el hoyuelo que se le hace cuando sonríe.

“​Ha de ser porque hoy mis padres estuvieron hablando de él” se dice a sí misma cuando se sorprende pensando en Rafael.

​Los siguientes días Paula la ha pasado muy ocupada: termina la restauración de la diosa, que le ha valido muchos elogios porque quedó excelente, y ha estado entrenando horas extras; se prepara para el enfrentamiento. Hoy, a pocos días de las peleas, ella está en un estudio. La idea era grabar un comercial para hacerle publicidad a los combates. Ella está acompañada de Juan, su entrenador, cuando de repente entra La Salvaje. La mujer se le acerca y le pone un dedo en la barbilla.

​—¿Esta es la niñita que va a pelear conmigo? ¡Es una lástima que esa linda cara quede destrozada!

​Paula la observa. Es una mujer imponente, musculosa; sin embargo, Paula es más alta que ella. Mientras La Salvaje lanza improperios, Paula la mira fríamente, sostiene la mirada sin parpadear y en sus labios se dibuja una leve sonrisa. Los camarógrafos no pierden ni un segundo de toda la interacción.

​—¡No se pierdan los combates en la jaula! ¡Este sábado la jaula arde! No te pierdas el evento estelar donde chocan dos mundos. Por un lado, la furia y el instinto de La Salvaje contra la técnica y la frialdad de La Graduada. Fuerza contra inteligencia. ¿Quién saldrá de pie? ¡Compra tus entradas ya y vive la adrenalina de la verdadera lucha!

​Cuando van en el auto de Paula, ella le pregunta a Juan:

​—¿Qué fue eso, Juan? Creí que íbamos a grabar un comercial.

​—Aunque no lo creas, ese fue el mejor comercial que pudieron haber grabado.

​—¡Ah, sí! No me lo esperaba de esa manera.

​En el rancho de los padres de Paula, ellos recién han cenado y se sientan en la sala de estar a ver la TV. Para sorpresa de ambos, ven la publicidad de los combates.

​—¡Es Paula! ¿No puede ser? ¿Cómo es que se va a enfrentar con esa salvaje? —expresa Pedro preocupado, e inmediatamente le hace una llamada a Paula.

​—Hola, pa. ¿Qué hay de nuevo?

​Del otro lado se escucha la voz alterada de Pedro.

​—¿Qué es esa publicidad? ¿Cómo es que vas a pelear con una salvaje?

​—Pa, cálmate, sabes que tengo tiempo entrenando artes marciales mixtas y quiero ser profesional y llegar a la UFC.

​María, quitándole el teléfono a Pedro, interviene:

​—Hija, ¿cómo puedes querer pelear si tú eres una mujer educada y te pueden dar un golpe en la cara o hacerte una herida en tu hermoso rostro?

​—Ma, por favor, no estés nerviosa. No te preocupes, no va a pasar nada malo. Yo me sé defender, conozco la técnica y me he preparado muy bien para este enfrentamiento.

​Después de tratar de calmar a sus padres y explicarles que es un deporte y que ella está preparada para eso, se despide de ellos, que quedan un poco más calmados.

​—¿Qué puedo hacer si mi princesa ha decidido pelear en la jaula? —dice Pedro desconsolado.

​María lo trata de calmar.

​—Tal vez es como ella dice, que es un deporte y está preparada para enfrentar a La Salvaje.

​Pasan los días y la publicidad ha hecho efecto; las entradas se han vendido como pan caliente. Hay mucha expectativa por ver a las dos mujeres enfrentarse, es un choque de dos mundos que atrae a las multitudes. Juan y Paula están preparando el ajuar de La Graduada.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.