Las redes sociales estallan con videos del momento espectacular de la entrada de Paula a la jaula. La imagen de la joven graduada, experta en artes marciales mixtas, caminando hacia el octágono bajo los acordes de We Will Rock You de Queen se vuelve viral en pocas horas. Su increíble victoria ante una veterana, siendo ella una novata, es el tema de conversación en todos los portales deportivos. Gracias a la bolsa de la victoria y a los bonos por desempeño y popularidad, Paula recibe un pago de 1.200.000 pesos, una cifra excelente para su debut.
Cuando Paula sale de la jaula, Rafael la espera y le da un abrazo:
—Paula, ¡felicitaciones! ¡Lo hiciste excelente! ¡Me emocioné mucho!
Paula le sonríe mostrando sus dientes perfectos.
—¡Vamos a celebrar esta gran victoria!
—¡Vamos! —responde el grupo.
Al salir de la arena, ya tiene invitaciones de periodistas e influencers que quieren entrevistarla debido al impacto de su triunfo.
Dos escoltas de seguridad los ayudan a abrirse camino entre el público que todavía queda en el lugar. El ruidoso grupo se dirige a una cantina tradicional en el centro de Coyoacán. En la mesa ordenan botanas y brindan por la victoria.
—¡Salud por la campeona! —brinda Juan, el entrenador, que tiene una cara de felicidad impresionante.
—Por otras victorias —responde Paula chocando su copa.
Paula saca su teléfono y, con un par de toques rápidos, realiza la transferencia de ciento veinte mil pesos a la cuenta de Juan. Es el diez por ciento de la bolsa, el pago justo por haber estado en su esquina.
—Juan, ya te transferí lo tuyo. Gracias por el trabajo de hoy, la estrategia funcionó perfecta.
—Ni lo menciones, Paula. Te lo ganaste tú solita con esos puños —responde Juan con satisfacción.
Todos conversan sobre los pormenores de la pelea. En ese momento llega un grupo de mariachis y Juan se levanta.
—Voy a cantar.
Todos van corriendo detrás de Juan para verlo. En la mesa se quedan a solas Rafael y Paula.
—Paula, te voy a dar mi punto de vista de lo que viví en la pelea de hoy. —Como ve que ella está atenta a lo que pasa a lo lejos, añade: —Paula, por favor préstame atención.
—Disculpa, Rafael. Soy todo oídos, dime.
—Cuando te vi arrinconada contra la malla recibiendo golpes de la Salvaje, fue algo terrible para mí. Me dio mucha ansiedad, como si me estuvieran golpeando a mí mismo. Sentía hasta dolor físicamente.
Paula agacha la cabeza y no sabe qué responder. Ella está enfocada en sus objetivos y no ve a Rafael como un romance, sino como alguien necesario para sus metas. Sin embargo, la forma de ser de él hace que, poco a poco, ella le tenga confianza y sienta que es un amigo sincero. Juan la saca del apuro al acercarse con los mariachis cantando una serenata para ella.
Días después, Rafael está en su oficina. Un amigo de homicidios entra a hablar con él.
—Oye, Rafa, encontramos al tipo aquel que pusiste preso por el abuso contra la sobrina del dueño del restaurante. Estaba en avanzado estado de descomposición. El forense dice que tenía más de dos meses muerto. Solo encontramos parte de un esqueleto con ropa. Bueno, un delincuente menos.
Rafael recuerda que Paula lo reconoció como uno de sus atacantes y pregunta mirándolo a los ojos:
—¿Determinaron la causa de la muerte?
—No, fue imposible por el estado de los restos. Además, los animales dejaron muy poco.
Tras ganarle a La Salvaje, Paula se queda compitiendo en México, acumulando victorias de forma consecutiva hasta alcanzar su récord invicto de 6-0. Hoy Paula habla con sus padres en una videollamada.
—Voy para allá, ¡pasaré un mes con ustedes en el rancho! Quiero montar a caballo y ayudarte, padre, en la faena como antaño.
—¡Qué alegría, mi hija! Aquí te esperamos con los brazos abiertos —Pedro le insiste: —No olvides invitar a Rafael, quiero ver a ese policía cuando nuestros caballos lo tiren al suelo y muerda el polvo.
Los tres se ríen de la salida chistosa de Pedro.
Paula consigue un contrato de trabajo en una galería de arte restaurando varias obras. Tiene el documento frente a ella pero aún no lo firma; piensa tomarse unas vacaciones en el rancho para pasar tiempo de calidad con sus padres. Toma su móvil y hace una llamada.
—Buenas tardes. Me interesa mucho la propuesta de trabajo, pero podría empezar dentro de un mes, porque tengo un compromiso anterior.
Del otro lado de la línea una voz femenina contesta:
—Voy a consultar con mi esposo, espere un momento.
Al cabo de unos minutos Paula escucha del otro lado una voz masculina.
—Buenos días, licenciada. Dice mi esposa que no puede empezar de inmediato.
—Así es, adquirí un compromiso anterior y debo cumplirlo. Y si necesitan a otra persona que realice el trabajo de inmediato, le puedo recomendar a alguien.
Del otro lado, la voz masculina responde: