En Hoover le habían puesto a Alana el mote de su “Alteza”, eran tan cortos de mente que necesitarían un trasplante de cerebro para pensar.
Lo bueno era que ella podía tener acceso a los archivos de Alana y leyó el significado del destello rojo:
Según Alana, el destello simbolizaba la línea de vida de su esposo, el príncipe Gregory, eso fue lo que descubrió al analizar lo descrito por su amiga en sus sesiones de terapia.
Ella había visto el destello rojo y sabía que no había nada dentro de esa piedra que facilitara ese brillo, nada conocido.
Alana había vivido una aventura más allá de todo lo conocido, Young era la clave.
Solo el testimonio de la joven podía dilucidar qué era Young y más o menos ya tenía una idea:
Young era un sitio en donde solo vivían jóvenes, este sitio era considerado sagrado, protegido por ángeles, además de haber en ese sitio una raza que los protegía de los embates de arpías y Bárbaros: estos eran los arcanos—arcano significaba misterio, cosa oculta—. Los arcanos, según su amiga, habían sido descendientes de los Bárbaros, más estos lograron entrar en civilización.
Todo parecía una historia fantástica, sobre un reino encantado, pero solo alguien que vive las cosas como las vivió su amiga, puede hablar de forma tan vehemente.
Un evento trágico marcó la vida de Cora, estando en Hoover recibió una llamada de parte de su madre: James había sufrido un accidente y… Estaba muerto, la joven lloró mucho, su mejor amigo y único aliado en esa travesía había muerto.
El accidente fue por demás terrible, el joven manejaba rumbo a Hoover, supuso que a verla y uno de los camiones trasportadores de madera que iba frente a él se le zafaron unos troncos que se estrellaron contra el auto del joven y lo sacaron aparatosamente del camino muriendo en el acto.
Los funerales se dieron días después, era muy conmovedor ver la tumba de su amigo, una tumba que, si tenía un cuerpo, la joven quedó sola viendo el nombre de James en letras negras y le dijo.
—James, descubrimos algo demasiado grande, tal vez tú no veas el final de todo esto, pero te juro que yo sí lo veré y te contaré el final.
Había perdido a James, ahora estaba sola en esa tarea, no deseaba perder a nadie más, entonces tomó una determinación: sacar a Alana de allí.
La empresa no era nada fácil, debía pasar por medio de doctores y enfermeros; el puesto de vigilancia que resguardaba la entrada al hospital, sin contar con el cordón policial que la esperaría en las afueras del pueblo y no estaban en Grendich, si no en otro pueblo y para llegar al bosque debían pasar por muchas cosas más.
Sería un suicidio social y vivencial, pero necesitaba sacar a Alana de allí.
Era noche de luna llena y el bosque parecía una mole oscura a la que los rayos de luna le daban una apariencia siniestra, un búho estaba en lo alto de una rama con sus grandes ojos escudriñaba la noche.
La niebla parecía tener vida, se agitaba y se recogía caprichosamente, como marea en el mar.
La quietud aparente del bosque de Grendich fue interrumpida cuando de entre la niebla una esfera emergió y flotó en el aire, de repente a esta se le unieron otras y formaron una criatura resplandeciente. Aimius hizo su aparición.
La criatura miró a su alrededor y se dirigió hasta las afueras del bosque. No venía de visita, más bien tenía la misión de traer de vuelta lo que se había perdido en ese mundo tan sofisticado: Alana.
Su presencia podía pasar inadvertida si no fuese por ese extraño tono plateado que lo envolvía, a su alrededor todo era silencio y al llegar a la carretera a tan solo unos metros había un auto parado y fue hasta él.
Cora revisaba la información que tenía de todo lo investigado, incluso de los testimonios de Alana, había hecho su propio libro con ilustraciones, después de tanto indagar sabía cómo su amiga había llegado a ese mundo: el bosque era la clave.
Ella les dijo que había llegado a una parte del bosque en donde unas esferas la habían envuelto y transportado a ese otro mundo.
Mirando un mapa del bosque intentaba descifrar el camino que la llevó a esa parte especial, de esa forma tendría un camino al cual aferrarse para poder huir por él.
Claro que huir significaba que debía dejar de lado su vida conocida, a su madre con la cual no mantenía buenas relaciones a partir de la desaparición de Alana, una parte de ella la culpaba de todo lo pasado, otra sabía que solo la usaba como un desquite a su propia rabia por haber perdido a su amiga, por haber descubierto la verdad y todo lo que eso conllevaba.
No le pesaba dejar Grendich y todas sus mezquindades que en todo pueblo abundaban, pero la idea de poder tener acceso a otro mundo, de vivir aventuras y de cierta forma saber qué había detrás de la puerta, era realmente el premio.
Porque al cruzar la puerta la vida se desfragmentaba, había entonces toda una gama de posibilidades de aprender, vivir y saber sobre otras dimensiones.
Ni los sabios matemáticos o físicos, en todo el mundo, habían podido acceder a una de las tan mentadas dimensiones, solo estaban plasmadas en papeles, teorías, películas, pero he aquí una simple muchacha de un pueblito perdido entre bosques accesó a un lugar desconocido y fascinante, con solo usar “magia”.
#603 en Fantasía
#352 en Personajes sobrenaturales
principes, seres sobrnaturales, seres sobrenaturales y fantasia
Editado: 31.12.2025