Retorno a Young

Cap. 6 ¿Quién es Wicce?

Molesta por la falta de credibilidad en su trabajo, Wicce era uno de los antiguos, uno de los primeros ángeles rebeldes que se alzaron contra el Creador.

Tenía los atributos y facciones de una mujer, pero en sí era varón, solo que adquirió ese tipo de apariencia porque su objetivo eran los hombres, se alimentaba del miedo y el terror que les causaba y solía atormentarlos constantemente y degradarlos en su naturaleza.

Wicce era de cuidado, porque sabía que ningún hombre podía matarla.

Se había unido junto a su hermano Luzbel en la cruzada de destruir los mundos, pero ella no se cansaba recorriéndolos, se había establecido en la Tierra Nueva, para así poder dar rienda suelta a su maldad, después de todo los humanos eran criaturas impresionables y fáciles de dominar, solo tenía que darle por su lado: el ego.

Luego era usar sus poderes para causar daño, después de todo ella era una criatura legendaria y ningún hombre podía vencerla.

Vivía en otra dimensión a la que solo sus criaturas podían acceder, y nadie normal sabía la entrada secreta.

En su reino convivía con sus engendros: antiguos humanos convertidos en criaturas horrorosas de acuerdo a sus caprichos, incluso logró secar pueblos enteros que ahora lucían como estatuas secas, con esa energía que absorbía de sus víctimas había creado a su serpiente de aguas oscuras Detro. Una criatura siniestra que se movilizaba por las aguas de su madriguera plácidamente y que alimentaba con vísceras de animales o personas, incluso con sus propios hombres cuando estos la enfadaban.

Wicce era un ser cruel y despiadado que buscaba cada cierto tiempo aparearse con un humano y engendrar a alguna criatura del infierno.

Ahora sus malas artes estaban dirigidas contra Alana y sus amigos, por eso, reunió a sus más poderosos aliados y les dijo.

—Una tonta humana se cruzó en mi camino y deseo que todos ustedes usen sus poderes para desviarla de su objetivo —entonces dijo—. Duda, Artimaña, hagan su trabajo.

Dos criaturas salieron de la oscuridad y eran como un humo negro y espeso con dos ojos amarillos suspendidos en el aire y se esfumaron, pronto se dispersaron por el mundo para causar daño. Wicce dijo entonces.

—Veamos si puedes resistir las pruebas del infierno que te voy a mandar, Alana Lorenzo.

La Duda llegó hasta el lecho del río y vio a las ninfas y con su ponzoña confundió su corazón y les indicó qué hacer cuando la joven se presentase.

Las Ninfas de los Bosques

Después de secar sus ropas analizaron la situación: el terreno era bajo, árboles crecían en el río y sus raíces eran el hogar de muchos peces y otras criaturas de los ríos, más allá había una bruma.

La niebla cubría su visión, por lo que adentrarse sería meterse en líos, además pronto anochecería y debían buscar un sitio adecuado para dormir.

El joven buscó un sitio alto y después de revisar que no se encontrasen criaturas peligrosas decidió que acamparían en ese lugar y cazó pescado para la cena.

Alana vio lo calmada de las aguas, parecían detenidas en esos parajes, las rocas escondían diminutos peces que al verse descubiertos se deslizaban veloces por el agua.

Los árboles que circundaban esa zona daban buena sombra, podía oler el aroma del pescado de río asado, era un aroma agradable y buscó señales que le dieran luces sobre el paso de Gregory por esos lares.

Comenzó a caminar para tratar de sentir la esencia de Gregory, más no pasaba nada y eso la tenía mal, entonces miró su anillo y este brillaba intensamente y sintió que pronto esa separación iba a acabarse.

Notre, en cambio, analizó el terreno que daba a un bosque en donde cientos de caminillos se abrían paso y todos conducían a muchos lados: algunos a sitios tranquilos y otros a problemas.

El riesgo de esos caminillos era que si se equivocaban era un camino más lejos del objetivo. Solo les quedó recostarse y dormir la siesta.

Lo que los jóvenes ignoraban era que esas aguas era territorio de las ninfas.

Las ninfas eran espíritus de la naturaleza que solían vivir en los ríos, praderas, bosques y mares, todas ellas bellas doncellas juguetonas.

La presencia de los tres jóvenes las alertó y comenzaron a llamar a sus amigas, es así que Ram llamó a Rim, y Rim a Jef esta llamó a Mel, entonces el grupo se movilizó, eran criaturas imperceptibles que se confundían con las aguas, tenían mucho tiempo habitando esos bosques, solían jugarles bromas a los viajeros y solo se dejaban ver si ellas así lo deseaban, otro dato curioso de esos seres era que solían ser muy bromistas.

—Es apuesto —dijo Ram.

—Hermoso —secundó Mel—, le daré un beso.

La joven ninfa se inclinó a besar los labios de Notre que estaba dormido y este sintió el dulce y cálido contacto y se despertó asustado.

Las risas de las jóvenes ninfas lo inquietaron, pues no estaban visibles para ellos.

—¿Quién anda ahí? —sacó su arma.

Las risas de las ninfas despertaron a todos y Alana vio a Notre a la expectativa mirando la nada y le preguntó.




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