Retrato De Una Familia.

Capítulo 20.

Después de un rato Esteban tomó quizá la mejor decisión que pudo haber tomado, por varios medios empezó una búsqueda exhaustiva para encontrar los familiares del Sr. Marcos y darle a el un motivo más para seguir luchando. Varios días después de muchos intentos pudo encontrar el hogar de su familia… trato de convencerlos en varias ocasiones y visitas pero aquella familia estaba dolida a causa del mal que el Sr. Marcos había provocado en ellos… no había sido posible.   
“El dolor, y la traición a la familia, no se pueden perdonar”. comento uno de los hijos del Sr. Marcos, una frase que puso a analizar a Esteban, frase que le quedaba muy bien a su familia. El solo hablo del esfuerzo notorio que el Sr. hacía para volver a estar con ellos, así que lo dejo a la conciencia de cada uno de ellos.  
… 
A los siguientes días, Esteban fue de visita nuevamente al hospital para darle la noticia al Sr. Marcos que su familia no quería verlo más… cuando fue a su habitación noto que el no se encontraba allí, pensó, en la posibilidad de que se podía encontrar en la sala de terapias, cuando se dirigió allí y al abrir la puerta se encontró con Sonia la anterior recepcionista que lo había ayudado días antes, ahora estaba allí trabajando nuevamente pero como terapeuta del hospital.  
—Que sorpresa, nos encontramos de nuevo. —Comento ella.  
—Valla que si, el mundo es muy pequeño. —Respondió el, con dos tazas de café en sus manos.  
—¿Ahora reparte tasitas de café en el hospital?... por que nunca te había visto. Pregunto Sonia  mientras sonreía. 
Esteban también sonrió y respondió.  
—Últimamente soy amante al café.  
—Claro Entiendo, ¿creo que vienes a esta habitación del Sr. Marcos?.  
—Si, cierto.  
Ella prosiguió y dijo.  
—Es muy amable de tu parte, el Sr. Marcos me conto todo lo bueno que has sido con el, casi nadie acompaña a un discapacitado en su proceso de superación y de ayudarlo a no perder las esperanzas y mas aún como el, que esta solo. Es admirable... Te admiro.  
—Gracias.  
—¿Tu trabajas aquí de nuevo?.  
—Así es, pero ya no como recepcionista, ahora soy la nueva terapeuta.  
—Oh, genial.  
Ambos sonrieron y entablaron una conversación por varios minutos después.  
… 
Eduard y Estefanía continuaban con su historia de amor ficticia y deteriorada… caminaban tomados de la mano por la calle aparentando un falso amor. Ante todo el orgullo, el honor y el respeto, valores que no podían perderse por los sentimientos indecentes de los locos enamorados, Eduard obligó a Estefanía continuar con su relación pero ella estaba cansada, herida… solo deseaba terminar todo de una buena vez, en un descuido soltó su mano de la de el. Estaba muy cansada de amar por obligación a una persona que no amaba de verdad.  
—No puedo mas. —Dijo con desespero.  
-¿Te sucede algo?. —Pregunto el.  
—Perdóname Eduard no quiero seguir con esta farsa, solo te pido que por favor me dejes en paz y que nunca mas me vuelvas a buscar, todo lo de dos, ya no existe mas.  
Estefanía dio media vuelta y camino dos pasos, cerro sus ojos y escucho la amenaza de Eduard. 
—Lo se, te cansa. También se que iras a los brazos de otro o mejor aun a los brazos de mi hermano Esteban. Pero te lo juro por lo más sagrado que exista en este mundo que yo me encargaré de acabar con ustedes, de hacer que no se puedan ver a la cara nunca más… que sus sentimientos indecentes se quemen en el infierno junto a ustedes, eso haré de verdad.  
Ella volvió la mirada a el, se acerco nuevamente y le dijo. 
—Estoy arrepentida… de haberlos conocido. Pero si de algo estoy segura es que Esteban y yo nos amamos de verdad, eso no va a cambiar nada y hagas lo que hagas no cambiará jamás.  
Eduard se envenenó de ira al escuchar aquellas palabras, alzo su mano y le dio una fuerte bofetada a Estefanía.  
—Eres una perra, vagabunda… que creíste, terminas conmigo e irás con Esteban. No te creas especial mi hermano ya estará con otra en este justo momento y se olvidó que tu existes. Ve revuélcate con el primero que se te atraviese en el camino ya que ninguno queremos verte nunca más. —Comento Eduard sumamente alterado.  
Insultos, rechazo y odio… en ese instante Estefanía entendió lo miserable que era y lo pequeña que se hacía al recordar el peor error que había cometido, el de haberse enamorado de dos hermanos. Sin decir se marchó herida y triste.  
… 
Después de haber encontrado al Sr. Marcos y charlar un rato de su avance había llegado el momento de darle aquella noticia dolorosa acerca de la decisión de su familia. Claramente le dolió en el alma y cuando Esteban se marchó de la habitación el Sr. Marco quedó echo pedazos.  
A la salida del hospital Esteban se encontró con su amigo Camilo, con el que decidió volver a casa… a pocas cuadras de llegar noto que Camilo se detuvo de repente a mitad del camino y quedo mudo ya que no siguió hablando como lo acostumbraba a hacer mientras caminaban. Esteban se extrañó y de inmediato miro al frente y vio a su hermana Anna María besándose con el profesor de literatura... El completamente petrificado observo una vez más a su amigo y volvió su mirada hacia su hermana.  
Camilo lo tomo del brazo y le dijo.  
—No hagas nada, esta bien.  
—Que mierda dices, suéltame es mi hermana... —Respondió Esteban completamente enfadado y sin dar más explicación camino rápidamente hacia donde se encontraban los enamorados.  
Anna María noto la presencia de su hermano y de inmediato soltó sus manos de las de el.  
—Hermano déjame explicarte.  
Esteban ignoró a Anna María, la empujó hacia un lado y de repente de propinó un fuerte golpe en la cara del profesor.  
—Valla profesor, me sorprendes… tus clases parecen algo extrañas, maldito aprovechado.  
Anna María al borde de las lágrimas, le gritó a su hermano.  
—Que haces Esteban, eres un salvaje. No es lo que piensas.  
—A no… dime que es lo que pienso niñita mal educada. Ahora iras conmigo a casa y me lo explicaras todo. —Comento Esteban, la tomo de la mano y la jalo hacia el.  
El profesor se hizo al frente de Esteban y le dijo.  
—Déjala en paz. 
—No intervengas por favor. —Pidió Anna María.  
—Que te estas creyendo imbécil, te crees dueño de mi hermana o que... —Respondió Esteban sumamente alterado mientras empujaba al profesor sin descanso. 
Anna María intentó intervenir en el enfrentamiento, pero la sacaban del medio… lo peor estaba por venir.  
—No quiero lastimarte Esteban, aún eres un niño, por favor, evita. — Exclamo el profesor con la paciencia a punto de explotar.  
—Ja, solo inténtalo pedazo de mierda, tienes tu más que perder que yo.  
En ese instante, el profesor no pudo contenerse y se prendió a golpes con Esteban, Anna María empezó a desesperarse  por la escena tan bochornosa que se disputaba en el lugar. Rápidamente gritó a Camilo el cual había quedado parado sin mover un dedo para que reaccionara y ayudara a separarlos de la fuerte golpiza que ambos se estaban propinando. Luego de intervenir y poder controlar la pelea Esteban le gritó.  
—Te vas a arrepentir maldito infeliz esto no se quedará así. Haré que pierdas tu trabajo y te denunciare también, la vas a pagar muy caro.  
Totalmente enojado, tomo a Anna María de la mano y la jaloneo por varias ocasiones mientras llegaban a casa. Camilo no dijo nada. Después de un rato Camilo invito a Esteban a jugar un juego de mesa a su casa para que lograra tranquilizarse y no armara un segundo problema en casa. Claramente Esteban notó a Camilo triste y dolido, había perdido la batalla de conquistar el corazón de Anna María. Ya alguien más lo había logrado logró y conocerlo desde cerca, pero jamás imaginó que hubiera sido su propio profesor.  
… 
La noche estaba por ponerse, las aves cantaban aquellas dulces melodías del atardecer mientras las estrellas del cielo fueron apareciendo y a la vez otras desapareciendo como polvo que se esfumaba en el espacio.  
Esteban se encontraba junto con Camilo mientras observaban aquella noche que era diferente a las demás, tomando la iniciativa a una triste conversación Esteban dijo.  
—Siento mucho lo que sucedió hoy… se cuanto quieres a mi hermana y lo difícil que debe ser para ti haber visto la verdad con tus propios ojos.  
—No importa amigo. Tu hermana puede ser feliz conmigo o sin mi. No soy el indicado para ella. Ella es como las estrellas aparece frente a mi y luego desaparece al caer el día. Ya se que debo renunciar a ella por más que no quiera... —Respondió Camilo.  
—Puede ser que duela esto que te voy a decir, pero claramente vi a mi hermana muy feliz con el.  
—Yo también lo vi. —Dijo Camilo con un fuerte dolor en el pecho.  
—Se que mi hermana justo en este momento debe estar odiándome pero lo que ella no sabe es que lo hago para protegerla y si su felicidad depende de una persona que yo no quiera debo aceptarlo.  
—Ambos queremos que sea feliz.  
—Ella está poniendo las manos sobre el fuego y si esto se sale de control ambos se van a  quemar. —Comento Esteban con preocupación.  
—Yo, lamento que no le hallas podido decirle todo lo que sientes por ella, no poderle decir que era el autor de todas aquellas cartas de amor, de tus deseos, tus sentimientos, realmente lo lamento.  
—Algunas veces se gana y otras se pierde. Amigo de la vida. —Respondió Camilo con sinceridad.  
Minutos después Esteban se marchó a su casa en medio de la noche, Camilo entro a su habitación y tomo una libreta que se encontraba al lado de la lámpara, en la que solía escribir aquellas cartas de amor. Al abrirla y leer la primera pagina empezó a arrancarlos y romperlos uno a uno, completamente decepcionado de si mismo en el balcón les prendió fuego y aquel fuego al terminarse consumió todas sus esperanzas por ella 
“soy un imbécil, enamorarme de ella y ella no sabe que existo”. pensó. 
…  
Esteban al llegar a casa se dirigió de inmediato a la habitación de su hermana Anna María. Allí parado frente a su puerta recitó el diálogo que le diría luego de lo acontecido horas antes… toco a la puerta e ingreso... la miro triste y desencajada se acercó a ella y le dijo.  
—Discúlpame por lo sucedido, debes entenderme a mi también.  
—Acaso tu me entendiste a mi o al menos me dejaste explicarte la situación.  
—Lo sé… perdón. —Dijo Esteban y agachó la mirada.  
Anna María llevó la mirada a su hermano y lo notó algo triste y extraño.  
—Perdón.  
Esteban de inmediato preguntó.  
—¿Por qué me pides perdón?.  
—Por no decir nada.  
—No digas eso. Es tu vida y tu debes vivirla como te plazca… tampoco te digo que hagas lo que quieras pero si, lo que te hace feliz y sinceramente vi que eres feliz pero los impulsos me ganaron en ese instante.  
—Y te pasaste de verdad. —Respondió Anna María sarcásticamente.  
—El también se pasó de verdad. —Recalco Esteban entre risas cuando le mostró una parte de su cara algo adolorida por lo golpes.  
Ambos rieron disimuladamente y Esteban retomó la conversación.  
—Solo quiero que seas feliz.  
—Lo soy hermano, de verdad.  
—Solo te pido por favor que controles la situación y que no se dejen ver de cualquier persona sabes las consecuencias que esto puede traer para ambos.  
—Si lo se.  
—No lo sabes. Solo te pido que lo controles.  
Dicho esto Esteban se marchó a su habitación.  
… 
Transcurrieron varios días después... Esteban luego de terminar las clases, se dirigía hacia el hospital a visitar al Sr. Marcos, al entrar la primera persona con la que se encontró fue con Sonia la cual había creado una bonita amistad. Luego de saludarla decidieron ir a la cafetería para conversar un rato.  
Ella le hablo sobre su vida. Era una chica inteligente, agradable y casi de la edad de Esteban quizá un año mayor que el… tenia sueños y quería convertirse en una gran médica por eso ayudaba a los pacientes del hospital, especialmente a los discapacitados, dándoles valor en cada una de sus terapias para que no perdieran la fé.  
Ella también le pregunto a Esteban sobre su vida a lo que el respondió.  
—Creo que no tiene nada de interesante.  
…  
El Sr. Ricardo seguía cosechando éxitos en la empresa familiar, los productos como el café y especias eran altamente rentables en el exterior… pero detrás de esa alegría debía volver atrás y solucionar uno de sus grandes secretos. 
… 
Había llegado el penúltimo mes del año, Esteban y Sonia habían fortalecido mucho su relación, en cada charla, cita y tiempo en el que ambos compartían y claramente sus corazones no se hicieron esperar, ambos se enamoraron perdidamente del uno al otro hasta aquel día en el que se miraron fijamente y se dieron su primer beso. 
… 
Uno de aquellos días, Estefanía caminaba por el parque cuando sus ojos fueron testigos de ver a Esteban besándose con ella. Se veían felices. Ella llevaba unas compras en la mano que había hecho en la tienda, apenas los vio se fue al suelo con sus esperanzas. Claramente dedujo que su historia en esta historia terminó y que había perdido a su primer y gran amor para toda la vida.  
Esteban se dio cuenta de la presencia de Estefanía a una larga distancia pero aun así no presento ningún interés… solo se quedó viéndola por unos segundos.  
—¿Sucede algo?. —Pregunto Sonia.  
—No es nada... —Respondió el.  
Así enterró su pasado, a su primer amor el cual lo hizo padecer en varios momentos de su vida del cual ya no sentía nada. Solo se quedaron con las ganas de contarse algunos pendientes.  
Esteban de contarle a ella que ya no existía un secreto de aquella terrible noche y Estefanía de contarle a el que todo su falso amor había terminado y que ya podrían ser felices como ella se lo imagino alguna vez.  
Allí entendieron que ya no podrían estar juntos jamás.  
 




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