Retrato De Una Familia.

Capítulo 30.

Cuando giraron la mirada expectante a lo ocurrido, pasó algo imaginable para ellos. Aquel hombre cayó al suelo sin vida. El disparo fue directamente a el. ¿Quién había disparado?. Se preguntaron. Cuando una vez más giraron la mirada hacia a un extremo y vieron al padre de Camilo se sorprendieron, el había sido el que le había disparado... bajo el arma, cuando se acercó a ellos les dijo.  
—E terminado con lo que Esteban a iniciado. Ahora largo de aquí, yo me haré responsable por lo que sucedió.  
—Pero Sr. Como se le ocurre hacer eso.  
—¡Hijo!. 
—Mi hijo tenía que descansar en paz y hasta que esta maldita gente no desaparezca yo tampoco podré estar en paz. Esteban hazme caso, largo de aquí antes que llegué la Policía. —Dijo una vez más el padre de Camilo.  
Esteban no tuvo opción que irse con su madre y hermano, alrededor de media hora la policía y el cuerpo criminalístico hizo presencia en el lugar.  
El Sr. Pablo se entrego a la policía aceptando su culpabilidad por asesinato agravado.  
… 
Días después de estar en prisión, en la celda 076 tomo una soga y la amarró muy fuerte en una parte alta y allí se suicido.  
… 
Esteban se enteró de la noticia y se entristeció. Todo había sucedido tan trágico. Al mes siguiente la madre Camilo también falleció a causa de la soledad y tanta tristeza. Era lamentable todo lo sucedido con aquella familia tan honrada. Sus sepulturas quedaron las tres juntas, como una familia por toda la eternidad.  
…  
Un mes después. 
Esteban volvió una vez más al hospital donde se encontraba el Sr. Marcos, a pocos pasos para llegar vio una familia entusiasmada que esperaba a alguna persona a la salida del lugar. Se quedó en espera a la expectativa… para su mayor sorpresa, descubrió que se trataba del Sr. Marcos y que su familia lo esperaba con alegría a la salida del hospital. Su familia lo había perdonado… un detalle que Esteban celebró en silencio fue que el Sr. Había vuelto a caminar.  
Toda la familia lo abrazaron y lloraron de felicidad... Esteban sonrió, bajo la mirada y se marchó. En aquel instante levanto la mirada y se encontró frente a frente con Estefanía. El se sorprendió... también de pura casualidad Sonia apareció de repente. 
—Todo esta claro ahora, así que es ella la persona que no te deja salir de tu burbuja… verdad Esteban. —Comento Sonia con resignación. Era tanto su amor por el que le dolía su indiferencia.  
—No espera… no mal interpretes. —Intervino diciendo Estefanía pero de inmediato Esteban la interrumpió diciendo.  
—No. Ni es ella ni eres tú, soy yo. Soy yo la persona que no puede salir del hueco donde está metido. Cuando dices burbuja suena bonito, pero no lo es… quisiera que lo fuera. Ni tu ni nadie, Sonia. Soy yo… soy tan infeliz que no quisiera que tu ni ella compartan su vida conmigo. Por eso vete y se feliz sin mi, eres increíble, única e inigualable. Eres una mujer completa con muchas cualidades y virtudes, no sufras, ni derrames una lágrima por mi… yo no te merezco tu mereces algo mejor. Lo sabes.  
En ese instante a Sonia se le deslizaron las lágrimas por sus mejillas, de inmediato las limpió y dijo.  
—Esta bien. —En un descuido abrazo a Esteban con tal ternura y sin verlo más se marchó sin mirar atrás.  
—Espero que seas feliz. —Murmuraron los labios de Esteban, por último sonrió con una mirada triste mientras la vio alejarse para nunca más volverla a ver.  
… 
Después de un rato… Esteban y Estefanía se encontraron en un lugar tranquilo… ella inició una conversación con el. Ella sabía muy bien, muy dentro de ella que las palabras que dijeran aquel día iban a doler muy dentro del corazón, incluso que iban a doler para toda la vida.  
—Me entere de lo sucedido con tu amigo Camilo, no fui tan cercana a el pero se que fue una buena persona. siento mucho tu perdida. —Dijo Estefanía tomando la mano de Esteban. 
El asintió con el rostro y al pasar de los segundos sus manos se soltaron una vez más. El clavo la mirada hacia el frente, en ella se veía tanta tristeza y cansancio. Ella trato de buscar sus ojos para que la viera como antes solía verla pero no fue posible, ya todo había cambiado después de tanto. Tan solo dijo… 
—Solo quisiera hablar contigo en un lugar tranquilo. 
Luego de caminar y llegar a un parque donde habían varias palomas en su alrededor batiendo sus alas y desplazándose a diferentes lados de la plaza, tomaron asiento en una de las bancas, un vendedor de maíz paso por el lado de ellos y Esteban decidió comprar unas cuantas bolsitas de maíz para alimentar las palomas. Mientras lo hacía, Estefanía retomó la conversación.  
—E decido irme del país, solo quería despedirme de ti. 
Esteban levanto la mirada y la miro fijamente. 
—¿Dime una cosa, realmente te enamoraste de mi hermano Eduard?.  
—Si. —Respondió ella y bajo la mirada apenada. Tomo nuevamente fuerzas y dijo.  
—Piensa lo que tu quieras… lánzame de un precipicio si así lo deseas. Pero de algo que si estoy segura es que de todo lo que pasó, yo no planee nada. Yo pensé que lo de nosotros.  
—¿Lo de nosotros que?. —Pregunto Esteban recalcando esa frase. Estefanía se quedó corta de palabras, quería decirle todo pero a la vez nada. Se quedaron viendo a los ojos por unos segundos… ninguno salvó algo de su pasado amor. Retomaron nuevamente su postura hacia en frente de la banca.  
—¿Dime solo una cosa más… realmente me querías?. —Pregunto Esteban.  
—Si lo hubiera sabido, nada de esto habría pasado.  
—No te pregunte eso. ¿Dime, me quisiste de verdad?.  
—¿Mucho. Y tu?. —Pregunto Estefanía con la voz entrecortada, nuevamente sus miradas se encontraron fijamente.  
—También, con todo el alma. —Respondió Esteban.  
Era muy triste saber para cada uno de ellos que su amor, nunca jamás podría volver a ser. Solo quedaban los recuerdos, los cuales en aquel momento revivieron en sus memorias. 
—¿Entonces me decías que te vas?. —Pregunto Esteban con poca importancia, pero dentro de el se moría de tristeza.  
—Si. Empezare una nueva vida en España. —Estefanía suplicaba muy dentro de ella que el le dijera que se quedara.  
—¿España, por qué tan lejos?.  
Con una pequeña risa, que le dejo ver a Esteban su más bella inocencia, contestó.  
—Fue lo mas cerca que encontré.  
—Hay una gran distancia de aquí a allá. Mucha diría yo.  
—¿por que lo dices?.  
—No lo sé.  
Quedaron en puntos suspensivos. Ya nada más había que decir.  
—Ya debo irme el vuelo saldrá esta noche. —Dijo ella poniéndose de pie.  
Esteban se puso de pie y le dijo.  
—Solo te voy a decir algo, ya lo que paso no importa. Solo espero que la razón de tu viaje no sea por mi, créeme que no hay necesidad que te vallas yo me alejare de ti lo más lejos posible.  
—Ese no es el caso Esteban. Simplemente me tengo que ir. —Respondió ella con tristeza.  
Estefanía tomo nuevamente las manos de Esteban… y con ternura le dijo.  
—Espero que seas muy feliz… no te voy a abrazar… sabes bien que no me gustan las despedidas.  
—Lo sé, también cuídate mucho. Se feliz.  
Ambos se soltaron de las manos, Estefanía dio media vuelta y se marchó sin mirar atrás, lloro en silencio mientras se alejaba de él. El también dio media vuelta y el dolor que sentía era como si le hubieran arrancado el corazón. Ese día perdieron el gran amor de sus vidas.  
 




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