Retratos de Piedra

Capítulo 7

_No debiste pelearte con ella_ vociferó Shael.

Él la había estado esperando en el pasillo allegado a la oficina de la Suprema. Sabía que debía pasar obligatoriamente por esa esquina para salir de la mansión y él sentía la necesidad de abrazarla, de hablarle, aunque lo primero que salió de su boca fue una reprimenda.

_Disculpa si lastimé el precioso rostro de tu princesa de porcelana_ bufó Bea.

Tratando de pasar al lado de Shael y salir de allí. Ya su madre se había encargado de humillarla lo suficiente por haber herido a Mabel y no quería tener que lidiar con él en ese momento.

Shael miró su rostro, lucia cansada y no quiso dejarla ir. Quería cuidarla entre sus sueños. La sujetó suavemente del brazo. Su piel era suave, pero estaba marcada de cicatrices, Shael no las conocía todas, pero siempre las había admirado.

_Ella no es mía_ murmuró Shael.

Él levantó el brazo y enterró sus dedos en los cabello de Bea. Siempre le había gustado su brillo, sobre todo en las noches oscuras de la caza cuando buscaba su luz dorada para sentirse seguro. Pero lo que más le gustaba era poder sentir el rostro de Bea hundido en su cuello, y su respiración sobre su piel. Él la trajo hacia él y la apretó en un abrazo suave.

Su perfume de girasol le invadió la nariz y la añoranza le dieron ganas de llorar. Ultimadamente sentía que solo funcionaba para llorar.

_Yo tampoco soy tuya_ murmuró Bea, pero en lugar de apartarse acarició el cabello plateado de Shael.

Bea pensaba que jamás podría cansarse de sentir los rizos suaves enroscarse en sus dedos.

_ ¿Qué te pasa?_ le preguntó Bea.

Había algo en su abrazo que parecía tímido. Y tímido era lo único que no era Shael.

Bea se separó lo suficiente para ver su rostro y sus ojos plateados cristalizarse.

_Ya tienes prometido, llega mañana_ dijo Shael fijándose en su expresión.

Le agradó que Bea no lo supiera, pero no le gustó lo tranquila que se veía al respecto.

_ ¿No te entristece?_ preguntó Shael.

Bea retrocedió y sintió frío cuando los brazos de Shael la soltaron.

_Al menos no seré tu eterna boba y enamorada_ vociferó Bea.

_Tú no eres eso para mí.      

_Para La Comarca sí.

Shael no pudo negar aquello. Así como no podía negar que podía enfrentarse a todo el mal en el mundo sin sentir ni un rastro de miedo, pero no podía enfrentar todo lo que pasará con Bea sin sentirse flagelado.

_Princesa…_ susurró Shael. Miró sus labios y trató de acercarse otra vez a Bea.

_ ¡No!_ la voz de Bea fue tajante y Shael clavo sus pies y su vista en el suelo.

Bea no podía ser lo que Shael quería. Ella prefería intentar amar a alguien más que vivir un amor entre las sombras.

Ella alcanzó a ver las lágrimas de Shael bajar por sus mejillas mientras se alejaba.

***

Ev vestía una sencilla camiseta y unos pantalones oscuros. Y aunque Yof le había arreglado la ropa ella no paraba de acomodarse los pliegues de la camisa, mientras esperaba que Azul le abriera la puerta.

_Tú no te rindes fácil_ vociferó Azul, cuando vio su cabello cobrizo peinado y su ropa arreglada.

Ev le sonrió e internamente se alegró de notar el malestar en el rostro de Azul. Ellas se habían estado intercambiando mensajes desde la noche del club, y cuando Ev la había invitado a salir la negativa de Azul fue tajante, se había excusado diciendo que se sentía mal y por su aspecto no había mentido.

Tenía sombras claras bajo los ojos, su piel lucía enfermamente pálida y parecía que le costaba algo de trabajo mantenerse de pie.

_ ¿Fuiste a un médico?_ preguntó Ev entrando y subiendo las escaleras hasta el apartamento.

Azul no la detuvo, no tenía energía para detenerla.

_Sí, sólo es un resfriado_ mintió.

Cuando entraron al apartamento lo primero que Ev vio fue a Tueno en el medio de la sala. Él corrió hacia donde estaba ella, oliendo y lamiendo su mano. Azul jamás había entendido el sistema de su mascota para aceptar las caricias de unas personas y de otras no, pero no lo juzgaba. Él normalmente probaba que tenía mejor juicio que ella y sólo por eso Azul dudaba en rechazar por completo a Ev.

_Eres una chica linda_ vociferó Azul viendo a Ev ir directamente a la TV y programarla para las películas _Puedes interesarte en alguien de tu escuela, alguien de tu edad.

Azul caminó arrastrando los pies hasta el sofá y prácticamente se lanzó sobre él.

_Lo dices como si tuviera 30 años. Sólo tienes 21.

_Si te dijera que no me interesas, que sólo fue un simple beso y que no quiero que me molestes ¿Te irías?_ aventuró Azul.

Ev encontró el control y se detuvo, por su mente jamás pasó la posibilidad del rechazo pero si así terminaría todo, iba a ser uso de todo el orgullo de la familia Metratrón.




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