Retratos de Piedra

Capítulo 21

Su cabello oscuro era como un manto, ondulante y brillante, sobre su piel pálida. No era la blancura habitual en ella, su piel estaba tan opaca y se veía tan débil como las capas de una cebolla.

Su chaqueta negra preferida, junto con toda su ropa estaba rasgada, tenía rastro de lucha, sangre seca y polvo. Se notaba la rasgadura en su piel y su ropa, como si la tierra hubiese tratado de partirla a la mitad.

Sus manos y tobillos habían sido perforados y clavados a una columna de madera. Los músculos se rasgaba allí donde los clavos sostenían el peso muerto, y lo único que mantenía su cuerpo erguido sobre la columna eran las cuerdas que la fijaba.

Ev trataba de apartar la mirada ella, pero simplemente no podía, sentía el fantasma de sus labios sobre los suyos, el sonido de su risa y se dio cuenta que no la había escuchado reír mucho. Ella reconoció la flecha que tenía clavada en el cuello y el pecho, eran tan negras como las nubes que cubrían el cielo, eran las flechas de Kem.

Sus rodillas temblaron y entre un espasmo a otro no pudo sostenerse más en pie y terminó arrodillada frente al cuerpo crucificado de Azul. Sus rodillas fueron raspadas por el mármol roto a los pies de Azul. Era la escultura que había hecho el Ojo de su rostro.

Ev sentía que algo le apretaba tan fuerte el pecho que hacía que le doliese el corazón. Quiso que su cuerpo despareciera, verlo le atormentaba. Pero el cuerpo de un Vigilante no desaparece como el de los otros. Ev estaba segura que esa imagen de Azul se quedaría con ella y la esperaría en sus pesadillas.

No sabía que estaba llorando hasta que sintió las lágrimas frías sobre su piel, tampoco sabía que le costaba caminar hasta que intentó levantarse para bajar a Azul.

_ ¡Hija! ¿Dónde estabas?

Ev escuchó la voz de su madre lejana, ni siquiera se había molestado en ocultar su llanto o en dejar de arrastrarse en el suelo para llegar a Azul.

_ ¿Levana qué haces? ¡Levántate!

De pronto Ev sintió las manos duras y frías de su madre sujetarla fuerte de los brazos y tirar de ella hasta que estuvo de pie.

_ ¿Qué haces? Algo está pasando, hay que reunirnos y trazar objetivos_ dijo Teza mirando el cielo mientras sentía el cuerpo de su hija temblar en sus manos.

El cielo se había abierto en una gran grieta y la gran nube oscura se expandía alrededor de toda La Comarca. Era como ver las fosas de un caníbal tratando de engullirlos.

_Nuestro momento ha llegado_ continuó Teza.

Esas palabras trajeron la mente de Ev de regreso y fue capaz de tener fuerzas suficientes para sacudirse los brazos de su madre y alejarse de ella.

Sus ojos rosados miraban con extrañeza. Pero Ev no podía pensar en nada más que no fuese Azul. Ella no quería ser la espada de ningún ángel, solo quería a Azul de regreso.

Por un momento le pareció todo muy irónico, tan sólo anoche Ev se inquietaba por la inmortalidad de Azul y ahora miraba su cadáver.

_ ¡NO SABEN LO QUE HICIERON!_ gritó Ev tan fuerte que la garganta le ardió.

_Tezalel, controla a tu hija o la llevaré con los otros_ la voz de Sada sorprendió tanto a Ev que por un momento perdió el equilibrio.

Con cada momento que pasaba Ev se volvía cada vez más inestable, sentía que cada vez más todo lo que estaba a su alrededor desaparecía y sólo quedaban los ojos azules oscuros de Azul en medio de un gran vacío.

_Levana_ vociferó Teza tratando de llegar a su hija.

Ev sintió la proximidad de su madre y corrió. Corrió hasta que su cuerpo chocó contra los pies clavados de Azul. Había mucha sangre alrededor del clavo. Y Ev simplemente comenzó a desatar sus pies de la columna de madera que había clavado en el suelo.

_Es suficiente, llévensela con los otros. Tenemos cosas más importantes Tezalel_ ordenó Sada.

Ev sintió que otros brazos la sostenían, esta vez con mucha más fuerza y brusquedad. Ev forcejeó, lanzó patadas al aire y lloró.

_ ¡NO! ¡NO! ¡NO! ¡NO!_ gritó Ev.

El grito era tan desesperado y visceral que hasta logró estremecer a Sada, mientras que Teza sentía que volvía a perder a otra hija.

Pero ninguna de las dos, ni tampoco el guardia que tomaba a Ev estuvieron listos para sus siguientes palabras.

_ ¡LA AMO!

Ni siquiera Ev estuvo segura de lo que decía hasta que se escuchó y supo que cada palabra salía desde lo más profundo de su alma rota.

__ ¡LA AMO!

Teza sintió que la madre en su interior luchaba contra la guerrera que había sido entrenada. Y no podía estar más de acuerdo con Sada, había cosas más importante en ese momento.

_Llévensela a Flor con los otros, ya lidiaremos con esto luego_ ordeno Teza.

***

Shael estaba seguro que pronto sentiría el frío entumecer su cuerpo, todo se había sentido frío desde la muerte de la Vigilante, pero no se arrepentiría de darle su único abrigo a Bea. Al igual que él, estaba sentada en el suelo recostada en una pared mirando el suelo como si tuviera una mágica solución a todo.




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