Rey de las dos tierras: Arco del Califa poseído

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—¿Qué acaba de pasarnos?— preguntó Mariam—Yandit II jadeante como si hubiera corrido una maratón, sosteniendo su cabeza y con los párpados muy abiertos. Los sollozos de Neferu continuaban y se había juntado al abrazar sus piernas en el suelo.

Marwan miró su mano encontrándose con la interfaz azul circular en la que aparecía la joya azul, junto a la Khopesh, entre las opciones y otras dos que estaban cerradas con candados. Levantó la mano, pero se detuvo. Una imagen llegó a su mente como sobreponiéndose a su visión:

「Dos niños, una niña delgada y alta, de piel muy oscura y el otro un niño pequeño, con el cabello largo y lacio, corrían alrededor de la piscina.

La mano del pequeño fue detenida por una mujer, Neftis, y la niña fue atrapada por otra, Mariam—Yandit I quien la cargó en brazos cuando reía y miraba como atrapaban a el pequeño de piel clara. Ellas tenían ropas ligeras, más transparentes, pero largas con velos, togas y sobre sus cabezas sombreros de ala ancha para playa. Otro niño, de piel muy oscura, chapoteaba en el agua y nadando de un lado a otro creaba remolinos.

Neftis agarró al pequeño y lo llevó debajo de la sombrilla. Con un movimiento rápido, sin dejar de sostenerlo, apretó un envase blanco que soltó una crema del mismo color sobre su piel. El niño se conmovió haciendo un gesto de asco al sentir el frío sobre su piel.

—Mami, eso se siente asqueroso— dijo el joven rey. Neftis seguía untando la crema por el brazo, torso, piernas y cara hasta parecer como si estuviera enjabonado su cuerpo. Marwan se quitó parte sobre los párpados para poder ver, pero sus manos fueron detenidas.

—Oye, no te lo quites tan pronto, tienes que esperar unos 15 minutos hasta que haga efecto en tu piel y no se te quite en el agua— dijo ella sentando al niño entre sus piernas.

Mariam—Yandit I se acercó con la niña en brazos caminando lentamente y con esfuerzo daba los pasos, mientras arrugaba el rostro bajo el solo. Se acercó a la sombrilla de Neftis. Su hija luchaba por sacarse del agarre en que la tenía, mientras el otro niño en la piscina reía.

—Cuidado de piel completa, tu si que no escatimas en ello— dijo Mariam—Yandit I, agachándose para tomar un poco de la piel del joven rey.

—Con ese color y bajo este sol, mucho no es demasiado. Tal vez deberías hacer lo mismo con Mariam— Neftis sacó un jugo de carrizo de una hilera debajo de la silla, sacó un jugo, puso el carrizo y lo sostenía mientras el joven rey sorbía. Trató de intentar quitarlo de su mano, pero ella lo repelió. —Alí, ¿quieres un poco de jugo tú también? Vamos, ven para acá— el niño salió del agua y caminó en su dirección.

—No, esta niña y yo tenemos una protección natural, me basta con el aerosol que nos rociamos hace un momento— Mariam—Yandit I se incomodó y casi se cae del hombro su hija por el forcejeo.

—Pandora y sus productos extraños, no me fío del todo tratándose de ella— respondió, Mariam—Yandit I se encogió de hombros. Neftis le entregó el jugo a Alí en su mano quien solo usó el carrizo para destapar, mas no para beberlo.

—Pero aún así le diste tu espada y también la joya azul. ¡Oye! ¡No seas tan inquieta, Mariam!— dijo bajándole por fin. Neftis sacó otro jugo.

—No gracias, mi señora reina. Mi única petición es que me deje jugar con Marwan— respondió cuando Neftis le pasaba el jugo. La reina sonrió y guardó la cajeta dentro de la hielera.

—Te gusta jugar mucho con Marwan, pero temo que él es muy delicado para ti— dijo Mariam—Yandit I tomándole del cachete.

—No, tranquila, me gusta que estén juntos y que te quedes aquí en el palacio. Antes viajabas mucho a las regiones debajo del Sudd y mi joven y tierno rey no tenía con quien jugar aparte de Alí— intervino Neftis. El otro niño terminó de beber su jugo y le entregó la cajeta a la reina para después hacer una reverencia y lanzarse al agua.

—Agradezco el recibimiento, pero temo que estar en un ambiente tan cuidado mengue la conexión de Mariam con su gente— dijo sentándose junto a Neftis. —Por eso es necesario el viaje, además que debe aprender y estudiar mucho para ser la protectora de mi señor el rey en la Guardia Real. Alguien tiene que heredar mi don y quiero que sea mi hija—

—Haz como mejor te parezca amiga y que Dios y Zanich estén contigo, pero espero verte aquí en después de cinco años para que me cuentes de las cosas que has estado haciendo. Tus viajes y las historias me hacen sentir que viajo contigo como en aquellos días— respondió Neftis con un deje de nostalgia. —Tampoco quiero que estén separados mucho tiempo — señaló a Marwan y a Mariam.

—No se preocupe mi reina, volveré siendo toda una guerrera para proteger a Marwan de cualquier enemigo después de cinco años— Mariam—Yandit II hizo como si tuviera un arco y a cada flecha imaginaria que soltaba hacía un zumbido con la boca. Ambas madres rieron al verla.

Marwan se emocionó y con la boca llena de jugo trató de hablar mojándose y regando jugo en el suelo.

—Marwan, bebe tu jugo antes de hablar— el niño tragó adelgazando sus mejillas. —Mi amor, confío en que lo lograrás y serás la más cercana al rey como ninguna otra— habló Neftis con dulzura haciendo asentir a Mariam—Yandit II.

—Ahora soy pequeño, pero prepárate porque en esos cinco años seré tan poderoso como mi padre y no necesitaré que me protejan. Así podremos jugar todo lo que queramos—

—Marwan, tú también debes estudiar mucho porque eres el rey, porque es tu deber para con tu nación. Juega ahora que después debes volver a tus estudios— Marwan asintió terminando de beber su jugo.

—Bien, mami— dijo y corrió a la piscina lanzándose al agua.

—¡Debías esperar a que pasara el efecto de la crema!— Mariam—Yandit II se lanzó al agua detrás de él y los tres niños comenzaron a chapotear.

—Usa mejor el aerosol— dijo Mariam—Yandit I entregándolo, Neftis rió con una mirada preocupada.」

Marwan volvió en sí notando que Mariam—Yandit II lo miraba con consternación mientras lo sujetaba por el rostro. Ella se acercó a él y le abrazó poniendo su cabeza en su pecho. ¿Por qué había vuelto ese recuerdo y tan lucido de aquel día en la piscina del palacio? Era como si lo viera todo desde fuera, como si no fuese él aquel día, sino otro más que estaba presente.




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