Rey de las dos tierras: Arco del Califa poseído

Dreamland

El rostro del joven rey se notaba confiado. Una gran sonrisa apareció en su rostro. Era el momento perfecto para que ese Chacal humanoide apareciera frente a él, así podría probar sus habilidades. Ya había visto lo que podía hacer si lanzaba esa lanza de luz blanca. En su mano volvió a concentrarse la energía, esta vez la irradiaban rayos amarillos.

—¡Maldita seas, hija de la falsa profetisa!— gritó el espectro mientras la arena negra a su alrededor se dispersaba por un viento que emanaba de él. Su aura se volvió más violenta.

No volverás a preferir esas palabras, pensó el joven rey. Marwan corrió con la lanza en mano, el chacal imitó el gesto balanceando las hachas mientras saboreaba el viento en su hocico. Una explosión hizo levantar la arena con violencia cuando el primer ataque del Anubis se enterró.

Marwan se lanzó de rodillas sobre la arena, el hacha izquierda pasó cerca de su nariz. El viento en su rostro, frío, con aroma a muerte, le hizo suspirar. El joven rey estrelló la punta de la lanza en el cuello del chacal y le desencajó la cabeza. Una explosión de rayos amarillos hizo que se convierta en hollín.

—Eso fue por intentar maldecir a Mariam— enterró la lanza en el pecho del Anubis inmovil. Los rayos amarillos se concentración al rededor de la lanza blanca brillante. Luego se esparcieron por todo el cuerpo arenoso y negro del chacal. La arena negra de su cuerpo comenzó a estremecerse y temblar, fuego comenzó a quemar la y luego le siguió una explosión.

Marwan dio media vuelta, su larga capa arrastrándose por la arena, en dirección a Maymun y Yousef, estando éste último celebrando mientras volaba alrededor del Jinn.

—¡Eso, así se hace mi rey!— dijo el hombre-ave celebrando, alegórico, con sus alas en alto. Marwan se quitó un poco de hollín de sus hombros. Inhaló y exhaló. A pesar de que en el ambiente no había ningún aroma aparte del de arena quemada, por alguna razón podía oler algo fresco y dulce.

Sentía en sus manos y pecho una corriente continua que acompañaba los latidos rápidos de su corazón. Así se siente el poder, pensó Marwan abriendo sus manos al aire mientras cerraba sus párpados. Y apareció en medio de la oscuridad:

[AVISO: La habilidad de la lanza relámpago consume el 30 % de su poder. Se le sugiere utilizar otra habilidad] [Despertar de Samarajin: Comprometido] Nivel +5 [Ataque: Lanza Relámpago ha bajado su nivel] [Forma de Heredero: Hijo de Horus] [Ascensión del Rey] [Desactivada]

Marwan abrió los ojos y se encontró con que su vestimenta se desvaneció en luz blanca hasta volver a verse como antes. Comenzó a sentir como si tuviera pesas en sus manos y sus rodillas comenzaron a flaquear al caminar.

Cayó de rodillas al suelo al sentir que el respirar se le dificultaba por lo pesado que sentía el aire. Muchas veces inhalaba buscando con desesperación, pero solo conseguía un poco de ello.

Yousef se acercó preocupado dando sacadas con sus patitas hasta que se detuvo con el rostro preocupado. Una ventisca golpeó el rostro de Marwan quitándole el poco aire que respiró. El hombre-ave comenzó a retroceder hasta ponerse detrás de Maymun quien se mantenía inmutable.

—¡Aaaa!— Escuchó Marwan como dos voces, una aguada y otra más gruesa, al mismo tiempo dando un alarido espectral. El joven rey arrugó el rostro al sentir que el aroma del viento era como el de basura e inmundicia, como a muerte.

—Maymun...— alcanzó a decir, casi como un susurro, Marwan.

—Dígame, su majestad soberana— hizo una rápida reverencia. Este Jinn, pensó Marwan. Mordía con rabia al ver que él ni se inmutaba.

—¿Por qué he perdido mi estado anterior?— le costaba tanto pronunciar que era como si tuviera que arrastrar las palabras por su garganta para que salieran.

—Sencillo, soberano, ha consumido parte de su poder. Sus ataques ya no tendrán el mismo efecto mientras vuelva a su nivel original, excelentísimo— Marwan recordó el momento en que aparecía en su vista la estadística que decía: [Nivel +1]

Sujetó la arena negra en el suelo, sus manos temblaban al apretar. Ahora que por fin había obtenido su poder, se apagaba como llama de fuego en medio de una pequeña brisa. Sus puños se golpearon contra el suelo; el dolor en sus manos era menor al que sentía en medio de su pecho.

La cabeza del Anubis estaba a punto de completarse otra vez. Marwan miró a Yousef como temblaban sus patitas, sus ojos llenos de temor y el cómo se aferraba a las piernas de Maymun. No Digas que no hay esperanza, sus palabras resonaron como un eco en su mente. El joven rey sonrió al hombre-ave al levantarse. No puedo perder.

—Si tu eres una maldición que no era para mí, pero que recibí, con gusto llevaré esa carga. Protegeré a todos aquellos que ponen su confianza en mí, porque yo soy su rey!— Marwan miró de reojo a Maymun y luego a Yousef, una sonrisa se dibujó en su rostro. —¡Lanza de luz!— La energía se concentró en su mano, vibrando.

[AVISO: Última oportunidad de usar habilidad, Lanza de luz, consumirá por completo su estado como Samarajin] Nivel después de uso: +1 [Despertar del Samarajin: Faraón de las dos tierras] [Desactivada] [Habilidad alternativa: Ojo de Horus]

Marwan cerró los párpados. El sonido de los pasos del Anubis corriendo hacía él se fundieron junto con el de las olas chocando contra la orilla. Marwan abrió los ojos y se encontró con una cadena que traspasaba su pecho y se conectaba con el pecho del Chacal. En él había un jeroglífico que se cambió al alfabeto árabe: SHEUT.

El Anubis se aproximó teniendo las dos hachas, movidas con violencia, en la mano. Marwan, con la mente como mar en calma, penetró su pecho con la lanza de luz.

—¡Rey!— Gritó Yousef quien fue detenido por Maymun al intentar volar.

El Anubis se detuvo y en su pecho apareció una marca con forma del jeroglífico SHEUT en un color de luz negra brillante como neón. El símbolo comenzó a quebrarse poco a poco, primero se le cayeron las manos, luego se partió a la mitad y con un alarido animal terminó por desvanecerse entre la arena.




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