Rey de las dos tierras: Arco del Califa poseído

Flecha

Los rayos negros salían despedidos por todos lados, y la intensidad de la luz se disputaba el cuerpo de Marwan con una oscuridad creciente en su espalda.

—¡Creo que tengo algo!— Gritó Mariam-Yandit I cuyo rostro se arrugaba como una pasa por el esfuerzo. Todas asintieron.

El cuerpo de Marwan ahora era de un tono completamente negro. Los jeroglíficos ya no eran simples marcas sobre él, sino oscuridad que hacía imposible notar rasgos alguna en él.

—¡Si! ¡Yo también lo siento!— El tono metálico de Ayen Atong raspando entre alaridos ahogados entre sus dientes apretados.

Neferu vio los ojos de Marwan abrirse, y eran de un color rojo brillante. Su cabeza comenzó a moverse, al igual que sus labios, pero no había sonido alguna aparte del de las oraciones, los chispazos de los rayos negros al impactar con las paredes y los sollozos de la reina Neftis.

La mano caída de Marwan fue convirtiéndose, como por deformación de la oscuridad que le cubría, en una gran garra. Va a atacar, reaccionó Neferu levantándose del suelo.

La joven novicia se acercó a la cabeza del joven rey y, con las manos encendidas en llamas azules, sujetó la cabeza y la mano de Marwan.

—Mi señor, a ti clamo en esta hora por el joven rey, Marwan, para que atiendas a las voces de las muy valerosas heroínas que ponen en ti su confianza— Nyadä se sobresaltó al verla.

—¡¿Qué estás haciendo, nena?!— las demás notaron su presencia al abrir sus ojos. Una fuerza de choque hizo retroceder a Nyadä haciendo que cayera de espalda contra el suelo. Neftis, las Avispas y el joven Beta-Israel reaccionaron de inmediato, pero ella, con la mano amarilla brillante, les detuvo.

—¡Novicia, quítate, este no es lugar para novatas!— dijo Elizabeth Reth-Kiriath poniendo más fuerza de impulso en su mano contra la energía negra que se concentraba en la espalda del rey. El fuego de Neferu se volvió otra vez morado y violento.

—¡Puedo hacerlo!— Los ojos de Neferu se tornaron azul brillante y el fuego en ella comenzó a esparcirse desde su mano. La tierra en su cabeza comenzó a emitir un brillo rojo. —¡Ahh!— el fuego, algo que desde que tenía, nunca le había herido, ahora ardía en sus manos. La mano monstruosa de Marwan se movía con violencia.

Nyadä trató de tocarla, pero el fuego sobre Neferu la atacó con forma de chacal y el calor la hizo retroceder. Una de las Avispas se reunió con Nhial ayudándola a levantarse, mientras la otra sacó un mango de espada de su manto y de pronto una luz roja salió de ella y se convirtió en el filo.

Neferu sentía por todo el cuerpo como si miles de agujas calientes le pincharon la piel. El calor se fue expandiendo desde su mano, como la quemadura del sol al mediodía.

—Siente, acostumbra tu cuerpo— Escuchó al oído, el ardor en su piel, como herida abierta untada con una toalla con alcohol, fue disminuyendo. La voz era como el sonido de la madera quemándose a la fogata. Cada palabra que decía era un pequeño ruido.

—Pero tengo miedo— respondió Neferu sollozando. Nyadä tomó del hombro a la Avispa con la espada negando con la cabeza.

—Débil, cobarde. Déjame poseerte y yo lo dominaré— Naydä se quitó el manto y el sudario de sobre sí y lo entregó a la Avispa que la ayudaba.

—¡No lo hagas!— Intervino Ahinoam con alarido débil.

—¿Poseer?— Dijo Neferu sobando convencida.

—Tengo qué, el Ifrit se está saliendo de control. ¡Va a tomar su cuerpo!— El fuego comenzó a bajar la intensidad sobre Neferu. Nyadä, con las manos estiradas comenzó a mover su mano irradiando energía. Creó un círculo de energía. —No te dejes engañar, nena. ¡Anillo del leopardo!— El círculo creció creando tres más que rodearon de arriba a abajo el cuerpo de Neferu. Eran como cintas de un color amarillo brillante que la rodeaban.

—¡Aaaah!— el fuego en la piel de Neferu volvió a quemar. El buscando se concentraba más en sus manos que en todo el cuerpo II apenas eran punzadas. El cuerpo de Marwan comenzó a moverse, su mano se resistía al agarre de la joven novicia.

—¡Reacciona!— Gritó Nyadä. Neferu escuchó la voz de Nhial, su mente volvió y la voz como de fogata desapareció de su mente.

El fuego sobre Neferu fue cediendo hasta que volvió a sus manos y el tono pasó de morado, violento en su forma, a azul nuevamente.

—¡La maldición!— Neferu afirmó el rostro, era su oportunidad para hacer algo más que quedarse quieta. Con dolor en sus manos, aún sujetas a la cabeza y el brazo de Marwan, la joven novicia continuó. —Para que cumplas con el pedido que te hago en esta hora.

Las cintas que sujetaban el cuerpo de Neferu desaparecieron a los ojos atónitos de Nyadä.

—Manifiesta, oh señor, manifiesta tu salvación y haz que el espíritu que se ha ceñido de él se aparte— el fuego morado pasó al color azul y comenzó a extenderse sobre el cuerpo del rey. La negrura sobre él se retrajo volviendo al estado de jeroglíficos anterior. —Te ordeno, por la bendición de su padre, ¡que seas expulsado de su cuerpo!—

—¡No!— Gritó Marwan con doble voz mientras se revolvía en la cama. Los jeroglíficos de sobre él se agruparon en torno a su espalda, en donde estaban sumergidas las manos de las mujeres.

—¡Ahora, sáquelo!— Habló Neferu a Mariam-Yandit I quien asintió y comenzó a tirar desde el centro del símbolo circular con jeroglíficos en la espalda de Marwan. Lo mismo hicieron las otras y también Nyadä quien volvió a su posición.

—¡Maldita seas, hija de la falsa profetisa!— Gritó Marwan. Los rayos se intensificaron, la oscuridad cedió por completo a la luz de las manos de las mujeres.

Un estallido siguió haciendo que todas salieran despedidas al suelo. Incluso Cesarión, Neftis, las Avispas y el Beta-Israel fueron despedidos con fuerza. Los rayos negros siguieron sonando como un estallido.

Mariam-Yandit I se levantó del suelo teniendo en su mano una flecha negra, como hecha de sombras tangibles que despedían de sí un humo que desaparecía. Ahinoam, Elizabeth, Ayon y Nyadä se levantaron y se reunieron con ella.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.