Rivalidad de amor

Cuando la rivalidad se vuelve cariño

A partir de ese día dejamos de tratarnos como enemigos, aunque ninguno de los dos se atrevía a decir en voz alta lo que empezábamos a sentir. Pasábamos horas juntos, revisando cada detalle del proyecto, buscando pistas sobre quién nos perseguía y acordando formas de protegernos mutuamente. Él ya no criticaba mis ideas sin motivo: al contrario, me escuchaba con toda su atención, me pedía consejo sobre los puntos más difíciles y me defendía cuando otros intentaban desacreditar mi trabajo. Yo empecé a ver más allá de su fachada fría: vi al hombre responsable, leal, que se preocupa por los demás antes que por sí mismo y que carga con un peso demasiado grande para una sola persona.
Una tarde lluviosa terminamos agotados en la sala de reuniones, después de presentar el avance del proyecto a los inversores. Me acerqué sin pensar para arreglarle el cuello de la camisa que se le había desabotonado sin darse cuenta, y él se quedó quieto, respirando muy despacio, sin apartarse.
—Elena —dijo con voz muy baja, casi un susurro—, no sé cómo pasó ni cuándo cambió todo, pero desde que llegaste nada es igual. Pensé que te odiaba, que eras un estorbo… pero nunca he querido tanto estar cerca de nadie como ahora quiero estar contigo.
Iba a responderle, a decirle que yo sentía exactamente lo mismo, que cada discusión me había acercado más a él, cuando su teléfono sonó con un tono especial que lo hizo ponerse rígido de inmediato. Contestó y escuchó en silencio unos segundos, sin moverse ni una sola vez. Al colgar, me miró con una expresión de terror que nunca antes había visto en él:
—Tienen a mi hermana menor, Sofía. Dijeron que la sueltan sana y salva solo si entrego el proyecto original esta noche. Y que si aviso a la policía o a alguien más, no volveremos a verla nunca.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.