Riverstone

Capitulo 1

El Riverstone Buenos Aires no era un colegio común y corriente al que cualquiera pudiera acceder, estar en este lugar le recordaba constantemente a Valentina que era un sapo de otro pozo.
La élite del país sostiene este colegio, los hijos de millonarios transitan estos majestuosos pasillos, brillantes como si los pulieran a cada momento.Los uniformes impecables pantalones grises y sacos Azules los varones, las señoritas falda gris y saco de color azul, la tela para ella era increíble como si hubiera sido hecha por un diseñador famoso, los zapatos brillaban en los pies, las camisas blancas perfectamente planchadas sin arrugas, excelencia por dónde se lo viera.
Sin embargo Valentina era una mosca comparado con los demás, los apellidos pesaban demasiado y una persona que no es del círculo es como si no existiera, una sombra opaca entre el tumulto...
Y en ese momento lo vio a el...Thiago Bianchi , el gran heredero del Grupo Empresarial, la estrella del equipo de rugby, el artillero...popular entre las mujeres, rico y poderoso, el bastardo lo tiene todo...
Se pasó la mano por su largo cabello castaño y se lo acomodo hacia un costado; traía gafas oscuras, lo hacían ver sexy, arrogante, sensual, miraba su teléfono y reían junto con sus amigos apoyados contra unos casilleros.
Esa sonrrisa, esa maldita sonrrisa pícara, era la perdición, capaz de hacerte suspirar como una boba.
Ella no suspiro.
Solo lo miro con frialdad.
El levanto la vista y la observo, no se dijeron nada, pero esa mirada lo decía todo.
A Valentina le tomo la mano su amiga Raquel, otra becada y se la llevo—Otra que cae bajo el hechizo de Thiago Bianchi...ten cuidado, ya sabes la fama que se traen los hermanos.
—Lo se, pero no me interesa—Le acomodo la corbata del uniforme a su amiga—No me agrada en absoluto ese sujeto.
—Menos mal, menos mal...
No era que no le agradará el, era lo que significaba en el colegio los Bianchi.
Estatus.
Privilegio.
Popularidad.
Excelencia.
Lo tiene todo servido en bandeja... las puertas a Hardvar aseguradas, en cambio Valentina, no, el lugar debía de conseguirlo a base de sacrificio, con excelencia academica y habilidades de liderazgo.
Se dirigieron al salón de matemáticas donde tocaba clase con la maestra Duarte
Ingreso al salón sosteniendo sus libros contra su pecho; colgó su mochila en el banco y apoyo los libros en el pupitre, necesitaba seguir manteniendo el nivel que llevaba hasta el momento, la beca no era un premio ni podía tomarse la situación para la joda, un error y podría llegar a estar en la cuerda floja con un pie fuera.
Escucho una silla arrastrarse detrás de ella.
—Nunca te dijeron que caminas como si tuvieras parkinson en las piernas, vas tiesa como si fueras al campo de batalla a defender la nación...te comento que estamos tomando una clase no vas a hacer el examen físico para entrar al Servicio Militar —Solto una risita picara y se mordió ligeramente el labio inferior.
La voz sonó gruesa, con ese tono burlón que le causó molestia como si le hubieran tocado una herida.
Ella se giró y lo vio, aún tenía las gafas puestas; jugaba con su bolígrafo entre sus dedos.
Raquel lo vio y sonrió, se mordió la lengua para no reír.
—¿Disculpa ? No te he dado permiso para hablarme.
Una sonrisa se curvo en sus labios y se quitó las gafas, sus ojos azules hicieron contacto con los ojos cafés de ella.
—Mmm...la gatita sabe sacar las garras...
—No soy Gatita, Valentina me llamo, tengo nombre.
—Eso lo se chiquita...
Eso le causó extrañeza.
—¿Ah si?
El le observo el cabello rubio, lo contempló un instante y se acerco —Rojas; premios en olimpiadas academicas...becada, barrio Florentín...
Raquel y Alma se observaron, no era información que se conseguía por ahí, la había investigado.
—¿Cómo sabes eso?
El sonrió—Conozco cada persona que comparte conmigo los salones...
Ella se acercó y le hizo una seña con el dedo para que se acercara, una vez lo hizo Valentina le respondió —Aprende algo nuevo, no se que te traes, pero no me intimidas en lo más mínimo.
El la observo a los ojos fue como si el mundo se hubiera detenido.
No era odio
Era un chispazo de electricidad entre ambos.
—Pues deberías, Valentina Rojas, yo que tu tendría cuidado.
En ese instante la profesora ingreso al salón, el murmullo se detuvo y ambos dejaron de verse.
Raquel se hizo un rodete sujetando su cabello oscuro y le susurro por lo bajo—¿Que le hiciste? ¿Por qué dijo esas cosas?
Valentina se encogió de hombros—No se que le pasa a este, nunca me había hablado, es un desubicado, no se que le ven algunas, el rey del campus se hace llamar—Chasqueo su lengua—El rey de los cretinos mejor dicho.
—Creo que quiere contigo.
—Antes de estar con ese me meto un palo en la concha.
Raquel se echó una carcajada y se tapo la boca.
Una sonrisa se curvo en los labios de Thiago al oírla.
***
Durante el recreo, el jardín era risas, charlas sobre viajes, organización de una fiesta el fin de semana, quien era el sujeto más atractivo de Riverstone.
—Voy por algo de comer ¿Quieres algo?
—Un sándwich de miga y un jugo.
—Bien, ya vuelvo.
Una vez Raquel se marchó, Valentina saco sus libros de su mochila y abrió el de literatura, bajo el sol cálido comenzó a realizar una lectura hasta que una sombra se posó sobre ella, levanto la vista y lo vio sentado sobre la rama de un árbol.
—¿Hasta en el recreo lees? Por si no lo sabes este tiempo es para recrear la mente.
—No sabía que el rector había comprado changos, solo hace falta lanzarte tu banana.
—¡Uh! ¡uh! ¡uh! ¡ah! ¡ah! Simio no entender tu lenguaje de apareamiento.
—¿No haces nada productivo?
—La verdad que si, ser el mejor del equipo no es poco dos veces campeón salimos con este colegio y vamos a pelear el tercer título, estoy aquí arriba por qué Leonel lanzo el balón y se quedó atorado allá arriba ¿Lo vez?
Alma lo vio estaba atorado entre dos ramas.
—Esta peligroso.
​ —Si...pero bue...conseguiremos otro si no lo podemos bajar.
—Claro.
El la observo con curiosidad desde lo alto donde estaba recostado—Te esfuerzas mucho, eh.
—Por supuesto, no todos nacemos con todo servido como otros.
La mirada de el fue distinta
No hubo respuesta
Solo silencio...un silencio que incomodaba.
—¿Ah si que la becada piensa que lo tengo fácil?
Ella soltó una risa breve —¿Acaso no es así?
El descendió del árbol y camino hacia ella.
Alma se puso de pie abrazando sus libros
El se detuvo a escasos centímetros de ella, una cercanía que dolía—Te diré algo, Valentina, tu no sabes nada de mí.
Esa seriedad fue como un sacudon en su ser, ella no sabía cómo reaccionar
—Se lo suficiente como para saber qué eres un patán.
—¿Ah,si? Vamos...dime qué sabes—Se acercó más, con un tono desafiante que te erizaba la piel, esos ojos azules eran como si un lobo te observará de cerca.
El corazón de alma comenzó a latir rápido, lo estaban observando todos en el jardín, eran foco de atención.
—Eres el nueve del equipo...al que todos admiran y que jamás supo lo que es esforzarse para ganar un lugar, lo tienes todo por qué tu papi abrió la chequera.
Eso fue duro, su mandíbula se tenso.
—Y tu eres una don nadie, sin apellido que viene a estudiar a costillas nuestras, con infulas de sabelo todo pero en realidad no sabes nada, vives con el culo fruncido Valentina por qué en cualquier momento, en un descuido puedes tener un pie en la calle.
Eso la dejo sin palabras.
—Quitate de mí vista.
—Quitame.
Ella le dio un rodillazo en las bolas delante de todo el colegio.
—Oooooooh...
Se inclino y se toco las rodillas, luego flexiono las piernas y respiro soltando una respiración fuerte—A traición, eh—Menciono sonriendo.
—Creo que me gustas más cuando te sacan de las casillas.
—No te gustó.
Se puso de pie mirándola con cierta mofa y se fue—Todavia no, Valentina Rojas.
Ella se quedó perpleja observándolo, evaluando lo que había sucedido; sentía rabia, le habían pateado su orgullo
Lo vio girarse hacia ella una vez regreso con sus amigos y rieron, ahí sintió una molestia en el estomago, la mirada de ella era fulminante.
La de el diversión.
Thiago jamás estaba acostumbrado a perder.
Y Valentina no estaba dispuesta a ser un trofeo más en su maldita colección.
Lo que ninguno se imaginaba era que en menos de una semana terminarían trabajando obligadamente juntos.
Y el odio sería lo más fácil de manejar




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