Riverstone

Capitulo 28

La citación llegó formal a las nueve de la mañana.
Entrega voluntaria de dispositivos para peritaje.
La madre de Valentina estaba pálida.
Valentina, curiosamente, no.
El miedo ya había pasado.
Ahora había algo distinto.
Rabia fría.
—No hiciste nada —dijo mamá.
—Lo sé.
Pero saberlo no siempre alcanza.
A las once tocaron la puerta.
No era la fiscalía.
Era Laura.
—No estás sola en esto —dijo apenas entró.
Traía una laptop bajo el brazo.
—El video está editado. Lo sé. Pero necesitamos demostrarlo antes de que lo instalen como verdad.
—¿Se puede?
Laura la miró.
—Siempre se puede. La pregunta es cuánto daño hará antes.

***

Thiago no fue a la empresa.
Fue directo a un contacto que su padre usaba cuando algo requería discreción.
Un perito forense digital.
Ex externo de cibercrimen.
No le dio contexto político.
Solo el archivo.
Lo analizó en silencio durante largos minutos.
Después habló.
—Hay saltos de compresión irregulares.
—¿Eso qué significa?
—Que fue renderizado más de una vez. No es un archivo original.
Sintio una descarga de alivio.
—¿Se puede probar?
—Sí. Pero hay algo más interesante.
Giró la pantalla hacia el.
Metadatos ocultos.
Fragmentos de exportación.
Un identificador parcial de software.
—Este patrón de firma coincide con una suite corporativa. No es un editor doméstico.
—¿Puedes rastrear origen?
—Tal vez.
Tecleó.
Esperó.
Y entonces apareció.
Una dirección IP parcial.
Enmascarada.
Pero no perfecta.
—Alguien cometió un error —murmuró.
La IP redirigía a un proveedor empresarial.
No a un hogar.
No a una red pública.
A una red privada corporativa.
Y el proveedor…
Era el mismo que daba servicio al grupo Bianchi.
El apellido Greitell.

***

El celular de Valentina vibró.
Mensaje de Thiago.
"El video es falso. Tenemos rastro."
El corazón le dio un vuelco.
"¿De dónde?" respondió.
Tardó unos segundos.
"Red corporativa asociada a la familia Greitell."
No necesitó escribir el nombre.
Lo supe.
Lidia.
Sintio una mezcla de furia y claridad.
Ella no estaba defendiendo a su padre.
Estaba intentando salvarse.
Y en ese intento…
Había cruzado una línea penal.

***
—Si entregas esto a la fiscalía —dijo el perito—, abrirán una investigación por falsificación de evidencia y manipulación de información con impacto financiero.
—¿Es sólido?
—Lo suficiente para que alguien entre en pánico.
Eso era lo que necesitában.
No un escándalo.
Un error estratégico.
Y Lidia acababa de cometerlo.

***

Lidia recibio una llamada.
No reconocio el número.
—Señorita Greitell—dijo una voz formal—. Necesitamos que se presente para aclarar ciertos registros de actividad digital vinculados a su red empresarial.
El color desaparecio de su rostro.
—Debe haber un error.
—Eso estamos verificando.
Colgo.
Por primera vez desde que empezó todo…
No tenia el control.
Miró su reflejo en el vidrio.
El Plan B no solo falló.
Dejó huella.
Y en el mundo real…
Las huellas cuestan libertad.

Nota del Autor: Gracias por leer ❤️
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