Riverstone

Capitulo 31

El hotel era un caos.
Sirenas.
Periodistas gritando.
Seguridad bloqueando accesos.
Pero Lidia no estaba.
Ni rastro.
Ni explicación.
—Esto no fue improvisado —dijo Laura a su lado—. Fue quirúrgico.
Thiago hablaba con un oficial.
Nada.
Cámaras internas inutilizadas durante el apagón.
Sistemas reiniciados sin registro de intrusión.
Puertas de servicio abiertas “por error”.
Demasiadas coincidencias.
El celular vibró.
Número desconocido.
Por un segundo dudó en atender.
Lo hizo.
No hubo voz.
Solo un archivo entrante.
Audio.
Miró a Thiago.
—Es de ella.
Reprodujo.
Estática breve.
Y luego, la voz de Lidia.
Calma.
Pregrabada.
"Si estás escuchando esto, significa que activaron el protocolo. Sabía que lo harían."
Su corazón empezó a latir con fuerza.
"No estoy secuestrada. No todavía. Pero voy a desaparecer unas horas. Necesito que esto salga completo."
Thiago se acercó más para escuchar.
"En mi correo personal hay un archivo en borradores, asunto: ‘Contingencia’. La contraseña es el nombre del colegio en latín.
Lo anotó mentalmente.
"Ese archivo contiene contratos firmados por el presidente del directorio. Firmas cruzadas. Transferencias internacionales. No solo manipulación escolar. Lavado."
Silencio en el audio.
Respiración leve.
"No confíen en nadie que use traje gris y no transpire."
El mensaje terminó.
Se miraron.
No era miedo lo que sentía.
Era vértigo.
Lidia no estaba huyendo.
Estaba adelantándose.

***

—Si eso es real —dijo Thiago—, ya no es auditoría local. Es federal.
Laura ya estaba sacando su laptop.
—Díganme la contraseña.
—Lapis fluvius —respondió Valentina.
Tecleó.
Esperaron.
Un segundo eterno.
La pantalla cargó.
Y ahí estaba.
Documentos escaneados.
Firmas.
Transferencias a cuentas en el exterior.
Una red que superaba a su padre.
Superaba al senador.
Era sistémica.
Laura susurró:
—Esto es prisión real.
Su padre no era el titiritero.
Era una pieza.
Y el hombre invisible…
Era mucho más grande.

***

Las luces del hotel volvieron.
La transmisión regresó.
Pero ya no importaba.
Laura estaba enviando el archivo a múltiples redacciones al mismo tiempo.
—Si lo apagan en un lugar, explotará en diez más —dijo.
Thiago llamó a su padre.
—Si no te adelantas, te van a arrastrar igual.
Silencio largo del otro lado.
—Mándame el archivo —respondió finalmente.
No como amenaza.
Como aceptación.

***

En la oficina más alta de la ciudad, el presidente recibe una alerta.
“Filtración múltiple detectada.”
Abre uno de los archivos.
Reconoce su firma.
Reconoce los contratos.
Su expresión no cambia.
Pero sus dedos sí.
Apretando el escritorio.
—Localicen a Lidia Greitell —ordeno.
—¿Protocolo completo?
Pausa.
Cálculo.
—Completo.
Esta vez no es apagón.
Es cacería.

Nota del Autor: Gracias por leer ❤️
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