Robando la esposa al sobrino

Cap 01

Megan Martinez era hija única de un matrimonio que había tenido suerte en las inversiones, a diferencia de los antiguos magnates de la ciudad, ellos habían construido su fortuna por unos años. Nacieron sin dinero, pero con esfuerzo lograron tener la solvencia económica para darle a su querida hija la vida que merecía.

Megan tenía el cabello rojo oscuro al igual que su madre, desde niña fue inteligente y cautelosa, los colegios la premiaban con reconocimientos por su promedio académico. Los talles extracurriculares le ayudaron a desenvolverse con otras personas, aprendió idiomas extranjeros como sugerencia de su padre.

Solo había un problema, Megan tenía todo lo necesario para vivir feliz, hasta que conoció a Jorge Lopez a los dieciséis años durante su fiesta de cumpleaños.

Organizada en un exclusivo salón, con invitados de renombre, colocó su mirada en un joven atractivo que estaba recargado sobre uno de los muros. La chica supo de inmediato que lo quería a toda costa.

Megan comenzó a visitarlo frecuentemente en la casa que los Lopez tenían justo en la bahía, Jorge no era un chico común, su familia estaba entre las cinco con más dinero en todo el país, que por fortuna no se preocupaban por estar en el puesto número uno del mercado.

Al principio Jorge veía a Megan como una molestia, no tenía nada de diferente a todas las otras chicas que conocía, admitía que era bonita, pero para él tenía la cabeza hueca. Enamorada como una niña pequeña que busca a su jueguete favorito, al contrio de los Lopez, quienes estaban mirando a su próxima mina de oro.

Los Martínez eran una familia que estaba creciendo con rapidez, sus negocios eran exitosos, cerraban contratos con otras compañías importantes y se posicionaban entre los mejores empresarios.

Cuando Megan cumplió los veintidós años era claro lo que pasaría, los Lopez organizaron una fiesta para celebrar. A pesar de que todos sabían lo encantada que estaba la joven con Jorge, sólo él se daba el lujo de tratarla cruelmente.

—¿No quieres bailar al menos Jorge? Has estado toda la noche en silencio, incluso tu rostro parece que no quiere estar aquí. — preguntaba Rodrigo, un amigo de Jorge, ayudaba en la compañía de los López.

—¿Y por qué estaría contento? Mis padres tiran dinero a la basura con tal de complacer a la princesa. Están cegados por la reputación de su familia. — contestó cruzado de brazos bebiendo de su vaso el licor que lo mantenía despierto.

—Parece que la aprecian de verdad, puede que a ti no te agrade, pero todas las personas que están aquí sienten gran devoción por ella. Ayuda en las organizaciones benéficas, es voluntaria en el refugio de animales, y sigue estudiando para poder involucrarse en la empresa Martinez.

—Te impresionas con poco Rodrigo, todo lo que tiene es por el dinero de otros. Cree tener el derecho de exigir a los demás, piensa que puede tener todo lo que desea.

—No es diferente a nosotros, dime, ¿cuántas cosas han sido ganadas limpiamente? En la universidad das sobornos para pasar los exámenes, y eres el hijo de uno de los donadores de fondos. ¿No piensas que tienes ventaja?

—Deja de defenderla, ¿A ti también te ha lavado el cerebro con esa estúpida sonrisa?

—Eres demasiado egocéntrico, si ella no te quisiera tanto, habrías perdido mucho.

—Ya lo escuchaste, ¿Verdad? — Jorge le dió un trago a su bebida. — Mis padres y los de ella, acordaron un compromiso, dentro de seis meses estaré atrapado en un infierno.

—Si no quieres hacerlo, es fácil negarte. Mucho otros hombres querrán desposar a Megan, aunque para ti sea una molestia, para otros es un sueño hecho realidad.

—¿Un sueño? — se burló. — Es una pesadilla, nadie podría soportar a una chica como ella, es como un cachorro, si le das una poco de atención estará feliz, y cuando te aburras puedes dejarlo en manos de alguien más.

—Deberías comenzar a medir tus palabras, si los Martínez te escuchan hablando así de su hija, no sabrás de dónde te dieron el golpe amigo.

Los chicos seguían hablando mientras Megan, escondida entre las cortinas de unos metros atrás dejaba caer lágrimas en el suelo. Intentaba sonreír, aunque su corazón dolía por escuchar que no significaba nada para el hombre que amaba.

6 meses después

Megan estaba esperando ese día por días, meses, minutos. Admiraba el vestido en su cuerpo con gozo, el peinado y maquillaje eran perfectos, las decoraciones en toda la iglesia también lo eran. Desde niña soñaba con tener una boda de cuentos de hadas, tal como la que sus padres habían tenido.

Las damas de honor de Megan, eran amigas de la infancia y de la universidad, ellas apreciaban a la joven por su amabilidad, a pesar de ser millonaria mantenía un carácter humilde e inocencia.

—¿Qué dijo Jorge cuando vió tu vestido? Seguro que te lleno de halagos, no por nada has sido la imagen de Belle por dos años seguidos. — exclamó Lucía, Megan era la modelo de una compañía de cosméticos de lujo, decidió trabajar aparte de sus padres para construir una carrera por si misma.

—Claro que se impresionó, dijo que podía comprar cualquier vestido, no me puso ningún límite. — mintió con una sonrisa, en realidad Jorge no había asistido a ninguna cita para planear la boda, mucho menos pasaba tiempo con ella que no fuera en la casa Lopez. Además quienes habían dado el dinero para su vestido de novia eran sus padres, no él.




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