Robando la esposa al sobrino

Cap 02

4 años después

—¿Podrías al menos probar la comida que hice? — Megan pedía enojada a su esposo, quién continuaba con papeles en su oficina en el departamento que habían comprado.

—¿Para qué? Todos los días pasas horas encerrada en la cocina, deberías dejar que la sirvienta haga las tareas.

La vida matrimonial no era lo que Megan había esperado, incluso la luna de miel que tenían planeada se canceló debido a que el padre de Jorge había enfermado repentinamente. Por lo que asumió el cargo de CEO en la empresa temporalmente.

Megan se pasaba los días intentado mantener feliz a su esposo, preparaba cenas románticas, planeaba citas para poder estar a solas con él. Le compraba regalos para sacarle una sonrisa, también visitaba a sus suegros continuamente para apoyar a la madre de Jorge cuidando a su suegro.

Ellos atesoraban a Megan, como la hija que nunca tuvieron, era amable, bondadosa y con un enorme corazón. En cambio Jorge contaba los minutos para deshacerse de ella, la encontraba sumamente irritable.

Interrumpía sus negocios, aparecía en cada instante que quería tener para sí mismo, había cambiado la decoración de la casa al menos cinco veces. Nada estaba en su lugar, mantenía la compostura en casa cuando las sirvientas estaban allí, una vez que se iban podía desquitarse con su molesta esposa.

—Esta es mi casa, creo que tengo derecho a poder darle uso como se debe. Y te dije que no quería que alguien más hiciera las tareas, al menos no cuando estoy aquí.

—¿Qué otra cosa quieres Megan? Estoy trabajando, así que déjame en paz, tu voz me causa migraña.

—¿Por qué todo el tiempo tienes que actuar así? Ya ha pasado un año desde que nos casamos, y me evitas a toda costa, nada te cuesta ir a la mesa a cenar juntos.

Megan había pasado las últimas noches guardando los alimentos que Jorge no tocaba, no tenía corazón para desechar todo eso; así que la compartía en el orfanato que visitaba.

—¿Crees que la empresa se mantiene por arte de magia? Si no te agrada la manera que tengo de hacerme cargo, deberías regresar a la casa de tus padres.

—No es a lo que me refería. — suspiró ella dejando el plato de carne y verduras en el escritorio de Jorge.

—Puedes comer sola, ya no eres una niña Megan, no creo que necesites que esté ahí.

—Solo pienso que sería agradable que por una vez en todo el año, estemos juntos. ¿Sabes lo sola que me siento desde que te encierras en la oficina del departamento? Y cuando voy a visitarte hasta la empresa, tu secretaria me pone mil excusas para que no pueda verte.

—La oficina Lopez no es para recibir visitas, si dices ser mi esposa entonces comportate de forma adecuada. No me hagas pasar ridículos, controla tu forma de vestir cuando estés en público, pareces una... — suspiró enojado — cualquiera con esos vestidos que no te cubren para nada.

—¿Qué? ¿Ahora te quejas de mi forma de vestir? — Megan se cruzó de brazos, una vez más iban a pelear, al menos esas discusiones le servían para entender porqué Jorge estaba tan enojado todo el tiempo.

—Si, soy un hombre de negocios, que te pasies por la ciudad desprevenida hace que mi imagen de vea afectada. No me digas que no has visto esos sitios de chismes que tanto te encantan, con los titulares humillantes diciendo "La nueva señora Lopez parece estar feliz desfalcando el dinero de su esposo", o "la señora Lopez no pasa los días en casa, ¿entonces cuando habrá un heredero de la familia?".

—Sabes que todo eso es mentira, nunca he gastado ni un solo centavo de tu cuenta o la de tu familia, ni siquiera tengo una tarjeta bajo tu nombre. No me has dado nada, si tengo vestidos, y algo que comer es porqué he trabajado, tú piensas que todo lo que tengo es gracias a ti, pero te olvidas que también tengo una familia importante que nunca me ha dejado de proteger.

Jorge apretó la quijada, si había una debilidad que tenía era su dinero, a pesar de que hiciera sentir a Megan como poca cosa no lograba derrumabarla. El contrato matrimonial que tenían era difícil de romper, los Martinez colocaron una cláusula donde Megan podría obtener la presidencia de su compañía solo después de cinco años de estar casada.

Jorge no podía poner ningún dedo en la fortuna Martínez, lo que era su única razón para seguir con Megan. Una vez que se cumpliera el tiempo estipulado, lograría que ella se embarazara para así asumir también la dirección de la compañía Martínez.

Mientras que dejaría a Megan al cargo de su madre, estaría ocupada cumpliendo sus necesidades que nunca se daría cuenta de que pasaría las acciones de Megan a su nombre. Después su carrera de modelaje se terminaría, sabía que se volvería devota a cualquier hijo suyo, terminaría como otra mujer buena para nada encerrada en una casa.

—Entonces deberías largarte de una buena vez, regresa a tu castillo, a qué te traten como la princesa caprichosa que eres. Si no soportas estar sola, ¿cómo pretendes criar a una familia cuando asuma la presidencia de la empresa? — Jorge podía decirle mil cosas hirientes, y sabía perfectamente que ella nunca se atrevería a dejarlo.

—Por favor, ¿crees que tendremos una familia? Todos esperan que tenga un hijo pronto, pero eso no es posible sin que pasemos la noche juntos. Lo he intentado, y lo sabes, eres quien se niega a dormir juntos, ¡la noche de bodas me dejaste sola en la estupida alcoba que tus padres decoraron especialmente para nosotros! — le gritó.

—Estoy cansado de trabajar todo el día en la oficina, para llegar a casa y tener que soportar tus berrinches Megan.

—¿De verdad piensas que hago berrinches? No entiendo porque eres así de frío y distante conmigo, ¿para que aceptaste casarte conmigo si no ibas ni a mirarme a los ojos?

—¿Aceptar? Megan debes tener el uso de la razón completamente rota, mis padres me impusieron este matrimonio sin pensar en mis deseos. Te conocí cuando éramos adolescentes, es absurdo pensar que me habría enamorado a una edad tan corta de alguien que eres una extraña.




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