Robando la esposa al sobrino

Cap 05

—¿Qué es lo que le sucede? Siempre está tan atenta y ahora se comporta nefasta, no la entiendo. — se quejaba Jorge con Diana, quien le masajeaba los hombros.

—No deberías pensar en ella, aquí estamos los dos, así que relájate cariño.

—Me molesta que ahora se comporta así, hace unos días seguía siendo devota. Cómo si yo fuera su Dios, todavía después de la última pelea que tuvimos siguió llegando al departamento en vez de irse a la casa de sus padres.

—¿Podrías dejar de hablar de ella? — dijo molesta.

—¿Qué? ¿Estás celosa de que hable de mi esposa?

—Yo... — suspiró — es solo que cuando hablas de ella te pones de mal humor, y si viniste hoy fue para que estuviera contigo, ¿verdad?

—No tenía nada mejor que hacer, en la mañana ella llevaba una maleta y dijo que se largaba a Santa Mónica.

—Eso suena perfecto, podríamos salir de viaje o quedarnos en el departamento que compraste para mí. Podrían ser unas vacaciones para ambos.

—No lo sé, hemos tenido buenos momentos aquí. Es menos probable que alguien nos descubra a que si saliéramos.

—No creo que haya problema, estos días son poco frecuentados. Vamos, será divertido.

—Tienes razón, ¿por qué dejo que la estúpida de Megan arruine mi día?

—Reserva una cena en el restaurante que está en la bahía, conozco al propietario, rentaré todo el lugar para que no nos interrumpan.

—Si, cariño. — sonrió Diana.

Aeropuerto

—¿Por qué está tardando tanto el vuelo? Llevamos una hora de retraso, necesito llegar a Santa Mónica a tiempo. — reclamaba Elisa con la encargada de los boletos, habían estado en el aeropuerto por más de tres horas sin alguna respuesta.

—Lamentamos los inconvenientes señorita, el avión tuvo un problema de mecánica y tuvieron que hacer una parada de emergencia.

—Entonces deme otro vuelo para esta tarde, tenemos que llegar para un trabajo, no podemos cancelarlo.

—Lo que sucede es que su avión funciona como una escala, no habría otro vuelo hasta mañana. Les ofrecemos la compensación del dinero de sus boletos, y les haremos un lugar en el avión.

—No necesito el dinero, solo que nos lleven, no hay otra manera de llegar a Santa Mónica que no sea volando.

—Tranquila Elisa, ella no tiene la culpa de que haya un problema con el avión. — Megan llevaba una colega alta y gafas de sol, estaba tranquila, tenía mejores cosas por preocuparse.

—Esta campaña fue agendada hace meses, el encargado no deja de llamar, quiere saber a qué hora recogernos para irnos al hotel. Si le digo que seguimos en la ciudad varadas, querrá cobrar una multa por incumplimiento de contrato.

—Sé que debemos llegar, pero pelear no soluciona esto. Dígame, ¿hay otro transporte que nos lleve hasta allá?

—Bueno, hay un viaje en tren que las llevará hasta Santa Mónica, aunque no será tan rápido.

—¿Cuántas horas serían?

—Estarían en su destino por la tarde, es la mejor opción si realmente es urgente.

—Bien. — Megan tomó su maleta — ¿En dónde es la salida?

—Los taxis salen en la puerta número cinco.

—¿En serio vas a irte en tren?

—Si, esto es importante tanto para mí reputación como modelo como personalmente, tengo que estar en Santa Monica y despilfarrar todo el dinero que pueda. Además tu vienes conmigo.

Elisa solo pudo asentir a la propuesta de Megan, sabía que no solo era por el contrato que había firmado con la marca de maquillaje que estaba pagando el comercial. También era la oportunidad para empezar el plan para liberarse de Jorge de una vez por todas.

Desde que conocía a Megan, siempre ocultó los problemas que tenía con marido, a pesar de que en televisión y en las revistas mostraban una vida amorosa, la realidad era distinta.

Los Lopez tenían demasiado poder en la ciudad, eran inversionistas en casi todos los negocios posibles, con las conexiones que habían forjado a través del tiempo, sabía que podía poner en contra de Megan a muchas personas.

Y a pesar de que ella era una Martinez, no era el tipo de mujer que se hunde en la venganza, tenía un corazón noble, quizá demasiado para estar en un mundo donde el dinero lo movía todo. A Elisa nunca le agrado Jorge, solo lo había visto un par de veces, no acompañaba Megan a los eventos de la agencia de modelaje, ni cuando había una fiesta.

Sabía que no la quería, mucho menos la amaba, pero al menos podría haber fingido un poco de interés. Antes hombres hacían filas para conocer a la hija de los Martinez, pero ella se comprometió con Jorge a una temprana edad cerrando la posibilidad de conocer a alguien más.

Ambas pidieron a su chófer que las llevará hasta la línea de tren, Elisa convencería al equipo de aplazar las horas de grabación. Además tenía que hacer que su amiga estuviera a salvo.

Llegaron corriendo a la taquilla, donde el último tren estaba a punto de irse.

—Solo queda un lugar disponible, no podrán viajar las dos al mismo tiempo. El próximo tren llegará dentro de una hora. — explicó la vendedora.

—Si ambas esperamos se hará más tarde, veté. Es un recorrido directo así que no habrá paradas en medio, es seguro, te alcanzaré en el hotel Megan.

—¿Estás segura? — respondió la pelirroja con clara preocupación.

—Es lo mejor, llévate solo una maleta, yo me encargaré del resto.

—Gracias, te enviaré mensajes para que sepas que todo marcha bien. — la abrazó.

Megan subió el tren, y por la ventana se despidió. Hacía tiempo que no viajaba sola, normalmente alguien de seguridad la acompañaba o tenía un transporte privado. El vuelo había sido comprado por la empresa que la contrató, pero parecía que no tenían un plan b en caso de que fallara.

Nerviosa empezó a buscar su asiento, había todo tipo de pasajeros, ancianos, niños, parejas, familias, y también aquellos que viajaban solos.

Entonces en la cabina con su número observó a un hombre, llevaba un abrigo negro, y gafas oscuras. Estaba cruzado de brazos, inmóvil, seguramente dormido.




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