Robótica: Un mundo dominado

Sección Cuatro

Me levanté apresurado. El teléfono sonó con fuerza y estaba completamente fastidiado por su sonido, pero lamentablemente no podía cambiarlo. Al llegar a la sala lo desconecté y contesté:

—Buenos días, señor Zero. Se requiere su presencia en las oficinas principales de la Asociación JIM.

—De inmediato haré presencia allí —respondí y colgué.

Estiré mi cuerpo como una lombriz; no soportaba ni un minuto más. Tenía un dolor fatigante en la espalda, pero mi deber era ir a las oficinas y ver con qué pendejada me iban a salir. Luego me mandaban a realizar el trabajo de otra persona y por eso daban el mismo salario, que apenas te alcanza para llenar la nevera.

Al llegar a las oficinas todos me miraban como si algo grave estuviera pasando. Traté de ignorar sus miradas, pero sentía algo que no me dejaba pensar con claridad. Toqué la puerta del jefe administrativo; al poco tiempo la abrió y me hizo pasar. Había otras cinco personas adentro. Las miré detenidamente y tomé asiento.

—Los reuní aquí para que investiguen una zona alejada de la ciudad que es sospechosa de ser base IA. Nuestro querido planeta Robótica no puede tener ni una cosa más de esas. Necesitamos eliminar sus bases completamente... Sí, hay algún humano cooperando... No duden en matarlo.

—¿Y yo qué tengo que ver? —exclamé.

—Querido Zero, tú liderarás esta misión. Eres uno de nuestros mejores miembros para este trabajo.

—Como quieras, al menos es parte de mi trabajo... ¿Y la investigación de la grabación?

—Será para otra ocasión. Los equipos para este trabajo están en la sección de equipos; recíbanlos y comiencen la misión.

«Comiencen la misión». Al menos no le toca arriesgarse. Por estar sentado dando órdenes le pagan más, y a nosotros, que hacemos el trabajo pesado, nos pagan como si no hiciéramos nada. Pero si me quejo piensan que soy un malagradecido. Me mato haciendo el trabajo pesado mientras otros se hacen la vida fácil como si nada.

En la sala de equipos nos entregaron unas llaves, armas, mapas y radios. Trataré de ser un buen líder, pese a eso... No prometo tenerlos con vida.

—Como su líder, espero que nos llevemos bien. Todos ellos asintieron. Antes de salir me entregaron una carpeta con las informaciones básicas de cada uno y el informe sobre la misión principal. Pasé rápido las hojas y entré al auto; uno de ellos conduciría mientras yo continuaba revisando la carpeta.

Pasé rápido las hojas y entré al auto; uno de ellos conduciría mientras yo continuaba revisando la carpeta

La misión principal era investigar una nave que se había estrellado hacía dos años. Los últimos informes no eran detallados, no revelaban nada importante, pero igualmente les di una pasada.

Una nave cuya existencia jamás se supo. Yo ni siquiera me había dado cuenta de que estaba en este mundo; como siempre, el gobierno la estaba guardando. Cuando ya les causaba problemas, allí apenas empezaban a revelar su existencia... Sospechoso.

El trayecto estaba tranquilo, aunque el sol se empezó a ocultar entre las nubes; empezaron a juntarse hasta hacer una más grande... Parece que va a llover. Odiaba la lluvia: era un poco dolorosa y atraía a criaturas como los gusanos de arena y los tiburones de hierro. Solo podíamos esperar que no fueran a tomarnos por sorpresa.

Pensé un momento sobre qué habría pasado con Moon después de lo que sucedió. Tal vez le quedó una enorme cicatriz en la cara, de lo caliente que estaba el agua, o simplemente una pequeña mancha que se le quitaría con el tiempo. No sé si me odia, pero espero no encontrarla; puede que decida matarme. Ella es alguien que sinceramente nunca tuve que conocer, pero ni me importa.

Miré por la ventana: la lluvia ya casi no dejaba ver los alrededores. Un cielo gris que refleja lo triste que es este monótono y muerto mundo. Me doy cuenta de que este mundo llegó a sobrevivir demasiado tiempo. Sí. Dejamos el mundo libre, nos encapsulamos y dejamos que el tiempo pase para que el mundo se pueda recuperar poco a poco. Suena imposible, aunque puede ser posible.

La tierra empezó a temblar. El auto empezó a perder el control. Sami, el conductor, trataba de mantener estable el auto. Era difícil; no era el típico temblor de excavación. Cada vez era más difícil seguir el camino sin desviarnos. A lo lejos se notaba una silueta grande y larga. Con ese tamaño era obvio que podíamos morir. No estamos perdidos.

Revisé en lo más profundo de mi memoria investigativa: recordé que la ciudad más cercana en este trayecto era Komi, pero si dudábamos moriríamos. —¡Pisa el acelerador! ¡Un gusano de arena por el sur! Si vamos a esta velocidad no podremos continuar, moriremos. ¡Dirígete a Komi, ahí podremos estar seguros! —dije con un grito suave, pero con preocupación.

Tenía que mantener este equipo; nuestra investigación es importante. No puedo dejar que mueran en vano. La velocidad del auto aumentó. El cuerpo del gusano es grande, aunque no demasiado rápido, pero cualquier distracción era alimento seguro. Sin embargo, no pasó mucho tiempo hasta que llegamos a Komi.

Es una ciudad brillante, igual que esta, Katanojo, pero esta, en cambio, es la más grande y un poco más avanzada. La mayoría de ciudades tenían gran cantidad de luces; sin embargo, las que estaban a oscuras sucumbían ante los peligros de la noche y del día, especialmente la noche.

Nos dirigimos a estacionar el auto; después tomamos rumbo al hotel más cercano que estuviera disponible. Conseguimos unas habitaciones, pasamos la noche y al amanecer continuaremos nuestro viaje hasta la nave.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.