Rocío

CAPÍTULO TRES

Con los nervios a flor de piel, las Sevisweet quedan, a tan sólo un día de la fiesta, para ir a comprarse sus vestidos  un año más quieren destacar de entre todas las demás y seguir siendo las más bellas de todo el San Eugenio, van al centro comercial y entre risas van cotilleando todaa y cada una de las tiendas...

Hasta que dos horas después, ya se han decidido por la tienda dondd van a comprar, justo cuando van a entrar el móvil de Rocío vuelve a sonar con su canción favorita, 'Señorita' de Abraham Mateo.

. - Hola, pequeño,  ¿Como estas?... Yo también te echo de menos... Sí, ya sé que vestido voy a llevar...

Ah, ah, no te lo digo jajajaja... ¿Como te atreves a llamarme bruja?- Y saca la lengua en tono de burla mientras sus amigas se parten de risa viéndola hablar con Saul y hacen ademán de sacar un babero. - Pequeño, voy a comprar, nos vemos mañana... Sí, yo también te quiero... No, yo más... No, yo... Va, cuelga... No tu... Va cuelgo, cuando llegue a casa te llamo... ¡Te quierooooooooooooo!

Tras colgar comienza el ataque de sus amigas que, entre risas, le gritan cosas como 'Pequeña, yo te quiero más' o 'Ahora no, cuelga tú' a lo que Rocío contesta sacándoles la lengua y riendose a carcajadas.

Lo que ninguna de ellas se podría haber esperado en sus vidas es la sorpresa que se les vendría de frente y de golpe, Saul y sus amigos acompañados de otras cinco chicas preciosas, todas agarradas a la mano de cada uno de los chicos. La pobre Rocío, se siente morir y sus amigas deciden apartarla de allí sin que ninguno de ellos las vea.

Intentando consolarla, terminan sus compras y deciden ir al barrio de Tamara y cenar en un Kebab cercano a la casa de la pelirroja del grupo. Entre risas, tragos y después en casa de Tamara desfiles, tragos y humo de cigarrillo consiguen que a Rocío incluso se le olvide por completo lo ocurrido.

Al día siguiente iría a la fiesta como si nada hubiese pasado y ya se dedicarían ellas de poner a aquel patán en el sitio donde se merece estar, no iban a consentir que la atosigase a llamadas para encima le pusiese los cuernos, ¡Y EN SU PROPIA CARA!

Al día siguiente, en casa de Tamara, Rocío se levanta con una resaca increíble pero a pesar de esto, no puede evitar acordarse de lo sucedido en el centro comercial pero su amor por Saul no le deja ver la realidad y lo niega accediendo a que tan sólo eran una amigas. 

. - Ay Roxx, ¿En realidad no ves que te la está pegando?

. - Tammy, no seas cicañera, ya lo he estado hablando con el y dice que era una amiga, ¿porque me va a mentir?

. - ¡Muy fácil, bobi! Porque te quiere tener a ti atada de por vida y mientras tirarse lo primero que le pasa por enfrente, ¡Date cuenta, niña!

Rocío por no discutir, lo deja estar, pero niega la evidencia al máximo, es la primera vez que siente tan fuerte por alguien y no quiere perder a ese chico por nada del mundo, además hoy es el día de la fiesta y no quiere rallarse por absolutamente nada.

Quedan solo dos horas para la fiesta y las chicas comienzan a arreglarse para estar perfectas, Sara con su pelo negro azabache y su vestido rojo con el que todas se pusieron de acuerdo que iría a juego.

Diana, se decidió por un conjunto blusa y falda con el que resaltaba su elegancia. 

Tamara para no perder su índole provocativa, prefirió un vestido escotado y por encima de la rodilla que le dejaba mostrar sus lindas piernas, las cuales terminarían en unos tacones de infarto. 

Paula prefirió un simple vestido negro con flores  

Y Rocío, mezcla de tantas cosas, decidió un vestido de blanco roto con cuello de cisne y subido de rodilla, quería sorprender a su Saul con sus piernas musculosas. 

Terminaron de arreglarse tres cuartos de hora antes de que empezase la fiesta y en el coche del hermano de Tamara, con quien vivia, fueron hasta el instituto, donde nada más bajar del coche ya las esprraban Saul y sus amigos. 

En cuanto vio a Rocío, Saul la miró con cara de desaprobación, pero no dijo nada, era una noche mágica y nada se la iba a fastidiar. 

Fueron pasando los minutos y con ellos el alcohol por las venas de los chicos, Rocío y Saul iban calentándose con la música, el alcohol y los besos, un beso llevaba a otro y una caricia a otra, así pasaron más de dos horas hasta que Saul, viendo que no se encontraba en disposición de llevarla a casa en su moto, se dispuso a pedir un taxi, donde con Rocío de la mano, fueron a la casa del muchacho.

Una vez allí, presos de la pasión y del exceso de alcohol en sus cuerpos dieron rienda suelta al amor... 

La primera vez de Rocío, con el chico que amaba, dentro de su embriaguez, Rocío se sentía pletórica y llena de felicidad, por fin podía decir que era suya, suya en cuerpo y alma.

Dos horas después, aprovechó la llamada de Tamara para pedirle que fuesen a por ella, si esa noche tampoco aparecía por casa a sus padres les daría un infarto del disgusto, además para ser el día que era no era tarde, tan sólo las dos de la madrugada, por lo tanto se vistió y acurrucada a Saul, esperó a que su amiga la volviese a llamar para marchar con ella. 




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