Rojo Oscuro

Capítulo 24

Let miraba sus uñas, estaban roídas y tenía costras donde sus dientes habían roto la cutícula. Recordaba la última vez que se había comido las uñas, había sido un día cualquier, igual a ese, y había esperado a su madre de la misma forma que ahora esperaba a Joana, sentada en el sofá y fingiendo mirar el programa de su hermana menor.

Beca, como era su costumbre solo tenía atención para la televisión; y Let la envidio, las uñas de su hermana menor solo estaban manchadas de pintura y no tenía que preocuparse por nada más que los dibujos en una pantalla.

Aquel día de nervios Let había decidido conversar su sexualidad con su madre, hasta en ese momento le parecía que era lo más arriesgado que haría en su vida. Pero aquellos nervios palidecían con los que tenía en ese momento.

_Let, ya llame a la mamá de Caroline, dice que aún duerme ¿La vas a visitar hoy?

Let pestañeo varias veces, no le gustaba sentirse tan nerviosa.

_No, iré con Joana al cine.

_ ¿Has pasado mucho tiempo con esa chica? ¿Es tu novia?

Let miro a su madre, lucia tan joven y serena que se sintió automáticamente 10 años más vieja. Era como si las preocupaciones se hubieran convertido en años.

_Eso creo_ Let no pudo evitar ser sincera, estaba mintiendo tanto que ya no quería agregar otra mentira a la lista.

_ ¿Eso crees?

_Joana es una chica complicada.

_ ¿Pero te trata bien? ¿Te sientes bien con ella?

Let no alcanzo a responder, los golpes en la puerta dejaron las palabras en su garganta. Let y su madre sabía que era Joana, y aunque Let prefería atender el llamado sola, no pudo evitar que su madre se le pegara como una sombra.

Joana del otro lado estaba como siempre, estoica, distante y forrada de negro.

_Hola Joana.

_Hola señora Gabriel_ la voz de Joana se había dulcificado notablemente _ ¿Todo bien?_ le pregunto a Let, y su voz se había vuelto ligeramente más rígida.

Let se sorprendió de poder percibir con tanta facilidad el cambio en la voz de Joana. Era como si fuese lo único que Joana no podía ocultarle.

_ ¿A qué hora volverán? Esta vez no tienes permiso de dormir fuera.

_La verá antes de la cena_ respondió Joana.

_Está bien.

Joana le sonrió. Necesitaba a la madre de Let y no quería antagonizarse antes de tiempo, pero tampoco quería mentirle, y opto por la evasión cuidadosa de palabras.

***

El aire se había vuelto sorpresivamente más caluroso a pesar de las nubes que enturbiaban el cielo. Caroline no alcanzaba a ver ni un rayo de sol por mucho que lo intentara. Desde que había llegado a su casa no se había apartado de la ventana, no le gustaba la sensación de estar encerrada, aunque no esperaba menos después de todo lo que había causado. Su madre la había castigado, también se había asegurado que la decrepitud en su rostro no fuese por alguna enfermedad y luego se había ido al trabajo encerrándola en la casa.

Caroline trataba de recordar lo que había pasado, sentía que al recordar dejaría de sentirse tan mal, pero cada intento era más inútil que el anterior. Aun así lo intentaba con tanta intensidad que creía ver la silueta de Patrick por los jardines de su casa.

No fue hasta que apareció de pronto tocándole la ventana, que supo que no se lo estaba imaginando.

Caroline salto de la impresión, estuvo a punto de decirle que se fuera, que no quería verlo nunca en su vida. Pero Patrick tenía una expresión que Caroline jamás había visto en él; tenía miedo.

Caroline abrió la ventana. No era lo suficientemente grande para que alguien pasara por ella, pero al menos podían escucharse.

_Te he estado llamando ¿Por qué no me contestas?_ vocifero Patrick.

Caroline miro los moretones en su rostro y la forma en que se sujetaba los costados del torso, parecía que le dolía hasta respirar. No se lamentó de aquello, de una forma sádica le reconforto que Patrick sintiera dolor.

_Me quitaron el teléfono. Tienes mucho descaro en venir aquí después de todo. Por tu culpa casi matan a mi amiga.

_Yo no te obligue a nada y eso ya no importa_ Patrick miro de forma errática los lados _Algo va a pasar.

_ ¿Qué?

_No sé qué exactamente, pero no será nada bueno.

_ ¿Cómo estás tan seguro?_ en ese momento Patrick le parecía un completo lunático.

_Joana no es la única lista aquí_ Patrick levanto un sobre de plástico. Caroline reconoció de inmediato a las pastillas y comenzó a sentir una mezcla rara entre rechazo y deseo _ ¿Quieres ayudar a tu amiga?

Patrick noto la lucha en Caroline, sabía que había sido muy extremista haberla puesto en esa situación, pero creía que ella era lo suficientemente fuerte como para superarla, además, no la había expuesto por tanto tiempo a la droga y la decisión final fue tan contundente, que Caroline no necesito decir su respuesta en voz alta para que Patrick supiera que había escogido a su amiga.

_Espero que no sea otro engaño_ vocifero Caroline cuando Patrick guardo las pastillas en su chaqueta.

_Vengo en dos horas, cámbiate de ropa, y si no regreso, llama a la policía y llévalos a la escuela.

***

Joana había aprendido a moverse en la multitud. Con los años, aprendido que si levantaba la cabeza, mantenía la postura recta y caminaba con toda la seguridad del mundo, no importaba cómo estuvieses vestida, el mundo te iba a mirar, solo por el hecho de que no es tan común la seguridad.

Pero en ese momento Joana caminaba medio encorvada y con las manos metidas en los bolsillos. Eso reducía la atención sobre ella, pero aún sentía que llegaban a mirarla. Para ella los vigilantes debían de pasar lo más desapercibido posible, por eso jamás había buscado desempañar esos trabajos. Porque por más que lo intentara jamás había logrado que nadie la mirara. Aun así parecía que Let le costaba trabajo encontrarla entre la multitud.




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