Rojo Oscuro

Capítulo 29

A Scarlet Gabriel nunca le gustaron los hospitales, sentía que incluso el color claro de las paredes era una forma de prepararte para dejar a alguien ir. Pero ella no estaba dispuesta a dejar ir a Joana.

_ ¿Quieres un sándwich?_ inquirió su madre con el tono de voz más apacible que pudo.

Scarlet había llegado al punto en que incluso el olor del perfume de su madre la irritaba. Así que escuchar su voz ensombrecía su rostro con una mueca de desagrado.

_No gracias_ respondió tajante.

_Let, hija tienes que comer. Eres la única que no ha cenado.

Let miro a su hermana recostada en el sillón de la sala de espera del hospital, se había quedado dormida viendo su caricatura favorita. En cambio Let no había podido concentrarse en nada más que no fuese Joana.

Ellas habían estado de camino a la casa de la madre de Evan cuando el teléfono de su madre se asfixio de mensajes y llamadas. Esa noche jamás llegaron a la casa. Simplemente dieron la vuelta para ir directamente a la escuela. Su madre había conducido como si estuviera en una carrera y habían llegado justo en el momento que todo había terminado, los oficiales ya se habían replegado dentro de la escuela.

Let alcanzo a ver a Caroline y Olivia sobre una ambulancia, antes de que Beca saliera corriendo para encontrarse en un abrazo torpe entre su madre y ella. El horror para Let llego luego.

Tres camillas pasaron frente a ella. Dos de ellas era cubiertas con bolsas, alcanzo a ver el rostro de Evan sereno y joven, sino fuese por el pecho cubierto de sangre ella hubiera asegurado que estaba dormido. Luego miro la siguiente camilla la bolsa lo cubría casi por completo. Aún se veía mechones de cabello negro y húmedo. Por un momento, Let pensó que era Joana, pero no, a ella la traían en la tercera camilla. Los movimientos alrededor de ella eran más frenéticos, un paramédico se había subido sobre ella y le aplicaba RCP con tanta fuerza que Let pensaba que le romperían el pecho.

Luego de eso todo fue tan confuso, que Let simplemente recordaba haber estado mirando la pared blanca de la sala de espera por horas.

_A diferencia de Beca no soy una niña y no me puedes alegrar poniéndome mi caricatura favorita.

_Sé que es un momento duro…

_No, no lo sabes. No sabes lo duro que es verte la cara sabiendo que Joana está en un quirófano por tu culpa_ vocifero Let. Para ella incluso respirar le costaba trabajo.

La madre de Let se mordió la lengua. No podía culpar a su hija de antagonizarla, hasta cierto punto sentía que lo merecía por no arrepentirse de nada.

_Yo no soy culpable de nada de esto. La vida que llevaba Joana la traería a este lugar tarde o temprano_ se defendió.

_No trates de engañarnos con eso. Viste esto como la mejor forma de sacar a Joana de mi vida.

_ ¿Y puedes culparme? Yo solo quería protegerte.

Ambas sintieron la mirada de los pocos presentes sobre ellas. Pero ninguna de las dos se inmuto. Esa era una discusión no esperaría a llegar a casa.

_ ¿Qué se siente? ¿Qué se siente saber que la persona a la que no te importo si moría salvo a tu hija menor?

_Que estaré siempre en deuda con ella, pero no me arrepiento de nada de lo que hice, si todo fue para tener a mis dos hijas con vida.

_Entonces espero que lo recuerdes cuando Joana salga de quirófano y tengas que pagarle la vida de tu hija.

La madre de Let no respondió, esa vez no encontró palabras para defenderse.

Pasaron un par de horas antes de que Let sintiera que la silla le incomodaba. Pero hasta que no vio al médico entrar por las puertas no se atrevió a levantarse.

_ ¿Familiares de Joana Valera?_ pregunto el médico.

_ ¡Yo!

Let ni siquiera había dudado en levantarse y en hablar. Había sido una respuesta tan automática en ella que su madre la miro desconcertada.

_ ¿Quién es usted?

_Su novia.

Allí tampoco había duda, pero para los reglamentos médicos no era suficiente.

_La chica es una menor de edad. No puedo darle la información a otra menor de edad, tiene que contactar a sus padres.

_Joana Valera estaba bajo la tutela del estado, reside en la casa de alberge 132 yo soy Marta Reno la representante legal enviada_ la voz chillona de una mujer pequeña y regordeta atravesó el aire con cierta pereza.

Let la había visto sentada en una silla lejana jugando en su teléfono. Parecía que la habían sacado de un empujón de la cama y que le importaba mucho más recuperar el sueño que Joana. De inmediato hizo enojar a Let, sentía que nadie allí más que a ella le preocupaba verdaderamente Joana.

_Bien, ¿le gustaría que la información de Joana sea compartida?

_No_ la voz de Marta Reno fue tan tajante que Let no tuvo más remedio que mirar a su madre suplicante.

Marta se alejó con el doctor hasta estar al otro extremo de la habitación, donde Let no podía escucharlos.

_Veré que puedo hacer_ vocifero su madre pero para Let eso no fue suficiente.

_Mamá, eres una de las abogadas más reconocidas del estado, no vas a ver que puedes hacer, vas a hacerlo todo_ impuso Let.

_Scarlet, ya relájate y respétame, sigo siendo tu madre_ vocifero antes de caminar hacia el médico.

***

La habitación que le habían dado era tan pequeña que solo había espacio para la camilla, la enfermera que le había traído agua debió de estirarse para darle el vaso sin subir sobre ella. Oliva no había tenido más visita que ella. Sabía que su madre probablemente estaba esperándola a un par de metros de allí. Ella misma quería salir de la habitación, se sentía encerrada, pero aunque no la habían esposado a nada los policías que la trajeron habían sido tajantes en que no podía salir de la habitación.

Joana no había salido de sus pensamientos, así que cuando vio al agente Carlos entrar a su habitación y sentarse en el borde de la camilla, espero que eso significara que pronto saldría de allí.




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