La puerta del recibidor se abrió, repentinamente, Doménica volteó a ver y allí estaba Héctor, su esposo, realmente preocupado por su nueva situación con Alessandro
—¿Sucede algo? —preguntó ella a su esposo al verlo pensativo— ¿Problemas en la empresa tal vez?
—¿Has hablado con Alessandro? —preguntó mostrando una palidez en su rostro.
—¿Pasa algo? —pregunto ella sin responder las interrogantes de su marido mientras retiraba su corbata— ¿Qué te preocupa, amor?
—Está raro, mi hijo ha cambiado la mirada, mira distinto, es sarcástico y directo a la vez, me muestra un resentimiento que no entiendo, por eso te pregunto, se que confía en tí...
—Está mal desde que Clara se fue, lo entiendo...
—Me ha retado, es como si me odiara...
—No digas locuras, es tu hijo, solo está dolido.
—¿Qué te dijo? Dime cómo puedo ayudarlo, no quiero que sienta que yo quiero dañarlo, Alessandro es una de mis razones de vida.
—Sí, y al parecer es la única razón de vida de tu padre, pero eso no evitó que le dañaran la vida a Alessandro, y tú no hicistes nada.
—¿Dañarle la vida porque no logró casarse con Clara? Perdóname, pero creo que él pretende culpar al mundo de todo, pudo decir que no a mi padre y evitar perderla...
—No le dejaron opción, y tú sabiendo la verdad no dijistes nada, dejame...estoy muy enojada, si me lo hubieses dicho a tiempo, yo si le hubiera dicho la verdad, es mi hijo y me duele...
—Ya pasó, que la olvide...
—¿Olvidarla? Triste por mi hijo que debe adaptarse a una vida sin amor por los engaños de tu padre. —el hombre hizo un terrible silencio y Doménica se acercó aún más a él hasta abrazarlo— Aún estás a tiempo, cuentale toda la verdad y que desista de casarse sin amor, ayúdalo a encontrar a Clara.
—No lo voy a hacer, mi hijo debe aprender que la familia está primero, mi padre quiere poner en sus manos un imperio que no se merece porque está lleno de soberbia y resentimientos...
—Te respeto, puede que lo que dices sea importante para tí y para el egoísta de tu padre, pero yo jamás les daré la razón.
—Eres mi esposa, deberías de pensar en el bienestar de todos.
—Creeme que el bienestar de tu padre no es importante para mí cuando he visto a mi hijo llorar y transformarse en un hombre amargado, pero eso parece no importarle a nadie, Alessandro siempre tendrá mi aprobación, respeto y admiración así eso reviente al amargado de tu padre.
—No, al contrario mi padre está feliz, a él le da gusto, creé que me castiga. —Doménica pareció entender de que se trataba e hizo un largo silencio— el enemigo para Alessandro soy yo, es así como él me ve, que me retó.
***
Alessandro estaba sumergido en la lectura de un documento que le dió su abogado, parecía agitado, se levantó y golpeó la mesa como si algo le debían.
—¿Interrumpo? —preguntó su abogado, pero este le hizo una señal con la mano— Ya tengo una copia del testamento de tu abuelo, Alessandro, eres el heredero universal, yo no puedo creerlo, el señor Katsaros se ha vuelto loco y me disculpas.
—No, no se ha vuelto loco, él sabe lo que hace y yo le voy a dar un empujoncito para que se termine de convencer de que realmente está en lo cierto. —su congelado rostro sorprendió aún más a su abogado— confío en tí amigo.
—No te niego que estoy apostándolo todo acá, a ti te pueden perdonar, pero a mí, conmigo harán polvo.
—No tienes nada que temer, todo será legal y no te preocupes que estoy seguro que mi abuelo estará consciente de su decisión, ahora necesito igualarme a mi padre en los negocios y para ésto solo necesito poner mi ojo en el que tenga mejores ganancias, y ya estuve revisando, mi padre eligió y yo voy a dar mi primer paso.
—¿Irás en contra de tu padre?
—Ese es el precio, por ahora. —dijo cerrando el documento— y yo ya elegí, en poco tiempo verás que un auténtico Katsaros no espera cuando tiene propósitos, mientras esta noche visitaré a mi prometida, a ella le encanta sufrir y su padre vive para complacerla.
—No, amigo...eso no...
—No que, solo le doy el gusto a mi abuelo, lo complazco...y sigo haciendole creer a Vasileiou que yo soy tan inocente que, creo que me tiene en sus manos, en la vida se pierde o se gana, y yo decidí que nunca más voy a perder..
—Esa parte me atemoriza..no vayas a tirarte los negocios Katsaros. —Alessandro rió con frialdad— la experiencia de tu padre es algo que necesitas.
—Mi abuelo hizo quedar muy mal a mi padre delante de Montenegro, y él hizo silencio, mintió haciéndome quedar como lo peor y Clara se fue, jugó con mi vulnerabilidad, a mi padre solo le importa ser obediente a lo que quiera él , yo haré lo mismo,pero con intención.
—Entiendo, pero....
—No entiendes, yo solo aprenderé de mi abuelo, y le daré gusto, pero tengo mi tiempo limitado, tú solo trabaja en mi idea, hoy todo estará perfecto.
...
Esa misma noche los Vasileiou hicieron una gran cena en la que Alessandro decía más con su rostro que con palabras lo bien que puede salir un negocio, ya que él amor, por lo menos de su parte, Clara se lo había llevado.