Romance adolescente

Mariana (parte 1)

Hoy es el primer día de clases, y, en definitiva, es el peor día de mi vida.

Me desperté temprano, me bañé, me puse una camisa azul de botones y mangas largas para ocultar los cortes en mis muñecas, una falda corta de color negro, esos tenis grises, una sudadera negra y una bufanda de cuadros.

Hoy se supone que mi padre me llevaría a la universidad, pero anoche no llegó a casa, lo más seguro es que se haya quedado a beber con sus amigos, como solía hacerlo todas las noches.

Decidí salir sin desayunar, ya que no tenía hambre, me dirigí a la parada de autobús y esperé a que el bus llegara.

Ya eran las 11:21 y se supone que debo de entrar a las 12:00, eso quería decir que ya era tarde, el bus tardó más de 15 minutos en llegar, se supone que la universidad está a 30 minutos de la casa, pero como había tráfico, me tardé como 1 hora en llegar a la universidad.

Cuando bajé del bus, vi a un chico guapo, de ojos claros, piel blanca como la nieve, de una complexión delgada, dientes derechos y blancos como las perlas, manos tan finas como las rosas, y un sedoso cabello que brillaba más que el sol.

En el momento en el que lo vi, no pude reaccionar, sólo caminaba sin dejar de ver aquel rostro lleno de perfección y dulzura, hasta que, sin darme cuenta, choqué con él.

- ¡ay! Perdón, no me di cuenta de que estabas enfrente mío, de verdad, ¡lo siento mucho! – dije en un tono algo preocupado, sin saber cómo reaccionar ni qué decir.

- No te preocupes, yo tampoco te había notado – me extendió su mano y en seguida la tomé, me ayudó a levantarme, y cuando ya estaba arriba, me sacudí el polvo y acomodé mi ropa que se había desacomodado un poco.

- ¿para dónde te diriges? – dije algo nerviosa sin saber qué iba a responder.

- me dirijo a la universidad que está cerca de aquí, y por lo que veo, ya se me hizo tarde…­‑ suspiró   

- ¿¡en serio!? Yo también voy en camino para allá – dije en un tono alegre y tranquilo

- sí, hoy es mi primer día, y como siempre, llego tarde… - bajó la mirada

- me llamo Mariana, un gusto conocerte – Extendí mi mano para poder saludarlo formalmente.

- yo me llamo Damián, el gusto es mío – volteó a verme y sonrió

Yo no pude evitar el ponerme roja, fue la única reacción que tuve, por mi mente no dejaba de pensar en lo hermoso que era, es decir, para mí era perfecto, no llevaba ni 1 hora de conocerlo y sentía que era el amor de mi vida.

Supongo que esto es lo que llaman “amor a primera vista”.

Pero por mi mente tampoco dejaba de pensar en la basura que soy, en el como él nunca podría hacerme caso, porque él es hermoso y yo soy fea, no dejaba de pensar en todos los problemas que tenía, en que no era suficiente para él, pensaba en que siempre le iba a fallar, y que él al igual que todos, me iba a abandonar.

Caminé junto a él hasta llegar a la universidad, él se fue por una parte y yo por la otra, y desde ese entonces, no nos volvimos a ver, quizás nuestro destino no era estar juntos, sino conocernos y hablar, aunque sea una vez, y debo de admitir que fue algo hermoso, algo que nunca podré olvidar, algo especial…




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