Romance equivocado

Capitulo 2: El angel guardian de un omega en peligro.

♡≪════[18/03/ 2013]════≫♡

Hoy estamos en clase de español, intentando concentrarnos mientras la profe dicta una lectura. Yo no puedo prestar atención; algo me molesta desde hace un rato, y no son los deberes ni la clase. Es mi cuerpo, y ya no puedo ignorarlo más.

—Disculpe, profe —le dije, intentando sonar lo más normal posible—. ¿Puedo ir al baño?

Ella asintió sin mirar mucho, y yo caminé por el pasillo con pasos apurados, tratando de que nadie notara mi urgencia. Cada segundo que pasaba parecía alargar el tiempo; mi corazón latía un poco más rápido, y yo solo pensaba en llegar al baño antes de que fuera demasiado tarde. Al abrir la puerta, un alivio casi físico me recorrió el cuerpo. Por fin podía respirar sin ese malestar constante. Entré directo a un cubículo, cerré la puerta detrás de mí y me dejé caer, sintiendo cómo mi cuerpo empezaba a relajarse apenas un poco.

Después de unos segundos, salí del baño y me lavé las manos, mientras lo hacía, sentí algo extraño y levanté la mirada, a través del espejo, noté la presencia de alguien más. Desde una de las puertas de los cubículos, había alguien observándome en silencio. Un escalofrío me recorrió de pies a cabeza y el corazón me dio un salto. Por un instante, el pánico quiso apoderarse de mí, hasta que un pensamiento razonable logró abrirse paso entre el caos.

《¡Debe ser un estudiante! 》

Con esta idea, trate de tranquilizarme e ignorar su presencia. Probablemente era uno de esos tantos estudiantes que se escondían en los baños del colegio, solo para escapar de las clases aburridas de matemáticas. Sin embargo, una inquietud se estaba aferrando a mi pecho, como una alarma silenciosa que vibraba con insistencia, negándose a apagarse, no sabía exactamente el motivo, pero cada fibra de mi ser me suplicaba que saliera de aquel lugar rápidamente.

《¡Estoy en peligro! 》

Sentí cómo la puerta de uno de los cubículos se abrió de golpe y, casi de inmediato, salió un chico un poco mayor que yo. De su cuerpo emanaba un olor pesado y nauseabundo que me revolvió aún más el estómago, como si el aire se hubiera vuelto espeso de repente. Sus ojos, eran de un dorado brillante e inquietante, se clavaron en mí por un segundo, haciéndome sentir incómodo sin saber por qué.

—¡Ey, chino! —soltó el chico desde atrás.

Al escuchar aquella voz, me giré de inmediato.

—¿Y vos qué hacés tan solo por acá, en este lugar tan oscuro? —soltó, con una sonrisa maliciosa que no me dio nada de confianza.

No respondí aquella pregunta y al no obtener lo que quería, ese chico comenzó a acercarse lentamente, paso a paso, como si saboreara el miedo que me invadía. Me observaba con la mirada de un depredador justo antes de lanzarse sobre su presa, y yo, paralizado, no podía apartar los ojos de los suyos.

—Pa' ser omega, estás como feito... —murmuró con una sonrisa socarrona, acercándose sin pena hasta mi oído—. Pero, eso sí, hueles sorprendentemente bien.

A duras penas logré empujarlo un poco y, con el corazón latiendo a mil por hora, intenté escapar apresuradamente de aquel lugar. Pero él se adelantó y se plantó justo frente a la salida, bloqueandola por completo con su cuerpo.

—¡Déjame en paz! —Exclame temblorosamente.

Aquel chico me miró con una sonrisa macabra, y su silencio espeso envolvía el aire como una amenaza, yo apenas podía respirar del miedo. Entonces, de repente, hizo un movimiento brusco y se acercó a mí otra vez, haciendo que mi corazón diera un brinco en el pecho.

—¡No tengas miedo, peque...—Mencionó mientras acercaba nuevamente su rostro a mi cuello y agarrándome fuertemente del brazo.

En ese instante, mi cuerpo entero se paralizó y, con los ojos cerrados, comencé a rezar desesperadamente para que alguien viniera a salvarme de aquella aterradora situación. De repente, sentí que aquel chico soltaba mi brazo y al abrir mis ojos para observar lo sucedido en aquel baño, vi a Felix, estaba de pie frente a mi, irradiando una presencia imponente y amenazante, mientras sujetaba con fuerza la camiseta de aquel estudiante.

—¡Escúchame bien, alfa de mierda! Si volvés a ponerle un dedo encima, te juro que te hago la vida un infierno ¿me entendiste?

—Si, comprendo. —Fue lo último que susurro aquel alfa antes de salir de la habitación.

Félix me observó por un segundo y, sin decir nada más, me abrazó con fuerza.

—¿Todo bien, chiqui? —me preguntó, mirándome con verdadera preocupación—. ¿Ese alfa no te hizo nada, cierto?

Lo miré en silencio por unos instantes, tratando de ordenar mis pensamientos, antes de esbozar una leve sonrisa que intentaba tranquilizarlo.

—Estoy bien... —murmuré.

Félix no pareció del todo convencido y me tomó el rostro con cuidado, revisándome como pudo, asegurándose de que no tuviera golpes ni marcas.

—Todo parece estar bien, pero...—dijo con seriedad—. Esto no se debe quedar así, tenemos que hablar con la profe Michell.

Antes de que pudiera negarme, me tomó de la mano y me llevó de vuelta al salón. Cuando entramos, la profe Michell apenas me vio y su expresión cambió por completo, se acercó de inmediato, notando mi rostro pálido y mis ojos enrojecidos.

—Jonathan, ¿qué pasó? —preguntó, claramente preocupada.

Felix al ver lo asustado que estaba, decidió ser él quien contara la verdad y ella nos pidió que esperáramos un momento y salió del salón con paso apurado. Desde mi puesto, pude verla hablar con la coordinadora en el pasillo, ambas con gestos serios. Minutos después, la profe regresó y me informó que habían llamado a mis padres y los citaron a ambos para el día siguiente.

Al terminar las clases, mi madre vino a recogerme, al parecer no estaba informada de nada, pero, al llegar a casa mi padre me recibió preocupado.

—¿Mi chinito, sí estás bien? —preguntó mi papá mientras se sentaba a almorzar con mi mamá y conmigo en la mesa—. Me llamaron del colegio, dizque nos citaron para mañana... ¿pasó algo o qué?



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En el texto hay: humor, omegaverse, romance

Editado: 14.01.2026

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