♡≪════[26/03/ 2014]════≫
El miércoles en la mañana, llegue a la escuela y me despedí de mi mejor amigo con un gesto rápido, luego, me dirigí a mi respectivo salón de clase con el profesor Antonio, al llegar, la clase apenas iba a empezar y estaba a punto de sentarme en mi respectivo pupitre, cuando note que una chica de piel morena ya lo había tomado, sentí una punzada de enojo que me recorrió por todo el cuerpo, no pude evitar soltar un suspiro resignado y cargado de fastidio.
《¿Por qué de tantos puestos, se tenía que sentar ahí? 》
Enojado, no me toco mas de otra que sentarme detrás de aquella chica risueña, durante la clase me la pasaba solo, no conocía a nadie desde el inicio de clases y no me interesaba en lo más mínimo el tener contacto con otra gente que no fuera Felix, pues sentía que los demás me miraban raro y yo empecé a devolver miradas igualmente de fastidio, ese día aquella chica volteo a verme varias veces y yo siempre le mostraba aquella cara de enojo que la hacía sentirse incómoda.
Unos minutos después, el profesor nos asignó una tarea sencilla, para una persona extrovertida, sin embargo, para mi era algo profundamente imposible.
—Chicos, hoy necesito que hagan una actividad en parejas.
Al escuchar aquellas palabras, los estudiantes empezaron a sentarse con algunos estudiantes que ellos conocían según su clasificación estudiantil, osea populares con populares, inteligentes con inteligentes y así sucesivamente. Observe a mi alrededor y al ver que nadie se sentaba a mi lado, no le di ninguna importancia y me hice solo, estaba apunto de comenzar cuando aquella chica risueña se acercó.
— Hola, ¿puedo hacerme contigo? — preguntó aquella chica con una gran sonrisa en sus labios.
Aquel acercamiento me sorprendió un poco, nadie en el salón se había acercado tanto para hablarme.
—¿Me estás hablando a mi? — Respondí confundido.
—Si. — Exclamó la chica muy amablemente.
En ese momento, la confusión me invadía.
《¿Le di lástima o tal vez todo esto es una broma de mal gusto? 》
No entendía del todo sus razones, pero tampoco quería ser grosero con aquella chica, observé hacia un lado y al parecer su grupo de amigas estaba completo y no había nadie más disponible a excepción de mi, al ver la situación, cerré los ojos y respondí un breve:
—Esta bien.
La chica, se notaba muy emocionada al ver que acepte su petición de hacerme con ella en aquella actividad, rápidamente levantó su pupitre y se sentó muy cerca de mi, al hacerlo, noté que sus amigas nos miraban muy juzgadora mente y vi que a ella no parecía importarle, simplemente me observó con esos ojos llenos de amabilidad y yo baje la guardia por un momento.
—¡Oh, por cierto! ¿Cómo te llamas? — Exclamó la chica, mientras sacaba su cuaderno del bolso.
—Jonathan. —Respondi rapidamente.
—¿Jonathan? ¡Qué lindo nombre! El mío es Emma. —Dicho esto, se apresuró a su puesto, movió su asiento hasta quedar junto a mí y se sentó a mi lado. — Por cierto, Jonathan ¿Quieres ser mi amigo?
La observé en silencio durante unos largos segundos antes de asentir, tímidamente. Su rostro se iluminó de alegría y durante toda la realización de aquella actividad, no paró de hablar sobre cosas que no entendía del todo, pero que de alguna manera me generó curiosidad por conocerla mejor.
Al terminar las clases, Emma me pidió sentarme junto a ella en el recreo y yo tímidamente acepte, estábamos en el salón, mientras esperaba a aquella chica sacar sus alimentos del bolso y en ese momento, llegó Felix un poco alterado, había generado un miedo a dejarme solo, debido al accidente ocurrido en la escuela anterior y tal vez por eso, entro casi que corriendo a mi salon de clases.
—Jonathan, ¿lo conoces? —preguntó Emma, con curiosidad en la voz mientras me miraba.
—Si, es mi mejor amigo. —respondí, señalándolo. — Su nombre es Felix.
Emma le dedicó una sonrisa que parecía iluminar la habitación.
—Un gusto conocerte, Félix. —añadió con entusiasmo.
—Igualmente —respondió Félix, correspondiendo la sonrisa con amabilidad.
En ese momento, aquel chico no mencionó nada más, sin embargo, pude notar su felicidad, al ver que su mejor amigo tenía una nueva amiga. El me conocía desde la infancia, sabía mis cosas favoritas y las cosas que me daban miedo, una de ellas era la sensación de estar solo, estar con ella a mi lado, era la prueba de que poco a poco estaba empezando a hacer amigos nuevos dentro del aula, que evitaran ese sentimiento de soledad.